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Gota Diaria 31/07/2022

“Amarás, pues, a YHVH tu Elohim, y guardarás sus ordenanzas, sus estatutos, sus decretos y sus mandamientos, todos los días” (Deuteronomio 11:1) 

El corazón de la Torah es “Amar a YHVH sobre todas las cosas y al prójimo como a nosotros mismos”, pero esta segunda parte es la más difícil de cumplir.  Trágicamente, cuando miramos dentro de nuestro corazón nos damos cuenta de que no tenemos mucho amor por el prójimo – “Engañoso es el corazón más que todas las cosas, y perverso; ¿quién lo conocerá?” – Jeremías 17:9. La esencia de la Torah es amar, hacer el bien y no el mal, pero hemos heredado una naturaleza caída, egoísta, critica, orgullosa.  Persistentemente culpamos nuestra incapacidad de amar al prójimo a nuestra caída humanidad y erróneamente terminamos orando por aquello que debe ser crucificado y enterrado.  YHVH no cambia nuestra caída naturaleza, sino que escribe la Torah en nuestro corazón y nos da Su Ruaj que nos ayuda a llevar esa vieja naturaleza al lugar que corresponde y nos capacita para vivir la vida diseñada por nuestro Padre para nosotros.  Este maravilloso milagro de una nueva vida, solo se halla en el Mesías – “Permaneced en mí, y yo en vosotros.  Como el pámpano no puede llevar fruto por sí mismo, si no permanece en la vid, así tampoco vosotros, si no permanecéis en mí” – Juan 15:4.  Así que, la habilidad para amar viene del milagro de una nueva vida en Yahushua.  “Con el Mesías estoy juntamente crucificado, y ya no vivo yo, más vive el Mesías en mí…” – Gálatas 2:20.

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