“He aquí que, como el barro en la mano del alfarero, así sois vosotros en mi mano, oh casa de Israel” (Jeremías 18:6)
Cuando el alfarero va a hacer una vasija lo primero que hace es preparar el barro, luego le da forma en la rueca, la mete al horno para hacerla resistente, luego la pule con limas y papel lija y finalmente la decora o pinta. Este es un proceso que dicha vasija sufre una vez, ya terminada, pasa a dar el servicio para el que fue hecha. La vasija de nuestra vida es un poco más compleja, el proceso dura todo el tiempo de nuestro peregrinaje. El Alfarero está constantemente dándole forma en la rueca de nuestra vida. A medida que la rueca gira, nosotros tenemos el libre albedrío para rechazar la mano del Alfarero y hacer lo que NOSOTROS queramos hacer de la vasija, o humildemente someternos a las amorosas manos del Alfarero y dejar que nos haga como Él quiere. Ahora, pensemos, si el Alfarero en respuesta a una oración nuestra decidiera soltarnos, ¿qué sería de nuestra vida? Por doloroso que sea el proceso, solo en Sus manos estamos seguros. En Jeremías 18 YHVH le advierte a Su pueblo que, si continúan haciendo un desastre de sus vidas, va a llegar el día cuando su obstinada voluntad va a destruir lo que El hizo en la rueca. Pero Elohim es lento para la ira y grande en misericordia y día a día nos está pidiendo que le permitamos darnos forma de nuevo mientras queda tiempo. Él siempre está dispuesto a aplicar sus amorosas y firmes manos en el barro de nuestra vida y formarla de acuerdo con Sus propósitos.
“El creyó en esperanza contra esperanza, para llegar a ser padre de muchas gentes, conforme a lo que se le había dicho: así será tu descendencia” (Romanos 4:18)
Humanamente, era imposible; Abraham tenía 100 años y Sara 90, pero YHVH había hecho una promesa. Abraham tenía que enfrentarse a dos realidades – su realidad y la realidad de la Palabra de YHVH. Estas no encajaban, sin embargo, contra toda esperanza, Abraham creyó lo que Elohim le había prometido absolutamente convencido de que Él tenía el poder para cumplir Su promesa. Elohim tenía un plan mayor para Abraham, Su plan de redimir a toda la humanidad estaba a punto de comenzar, todas las naciones del mundo serían bendecidas a través de la simiente de este hombre. En nuestra vida, la Palabra de Elohim y nuestra realidad no siempre encajan para nosotros, pero YHVH quiere que nuestra realidad no enceguezca nuestra fe. Él quiere que sus hijos enfrenten la realidad como es, pero que, a pesar de las circunstancias, confíen en El, porque saben que Él es fiel a sus promesas. En español la palabra fe, es certeza de que algo va a pasar, pero en si contiene elementos de duda. En hebreo la palabra fe es confianza absoluta y no da cabida a ninguna duda. Si al enfrentar tu realidad hoy, sientes que la duda puede llegar a tu corazón, recuerda que YHVH siempre tiene un plan mayor para ti, El no solo trabaja en nuestro bien personal sino también para Su gloria y la extensión de Su Reino a través de las vidas de quienes confían en El.
“Enseñando como doctrinas mandamientos de hombres. Porque dejando el mandamiento de Elohim, os aferráis a la tradición de los hombres” (Marcos 7:7-8)
Los fariseos le preguntan a Yahushua por qué sus discípulos no obedecen la tradición de los ancianos, y Yahushua les contesta llamándolos hipócritas. Hipócrita = del griego hypokrisis = actuar, fingir. ¿Es nuestra relación con Elohim una relación hipócrita donde solo actuamos o fingimos? ¿Ponemos las tradiciones por encima de los mandamientos de Elohim? ¿Cuál es nuestra prioridad en la vida? ¿Es hacer la voluntad de YHVH? Si es así, ¿Por qué permitimos que las tradiciones familiares o culturales nos controlen cuando sabemos que no están alineadas con la Palabra de YHVH? ¿Hacemos cosas por complacer, familia, amigos, jefes, aunque sabemos que no están bien delante de Elohim? No es fácil ser diferente a todos los que nos rodean, especialmente, familia, compañeros de trabajo, estudio o iglesia. La línea de menor resistencia es hacer las cosas que los demás esperan que hagamos, mantener a todos felices, no desacordar con nadie, no crear confusión o incomodidad en los demás y luego, solos buscamos a YHVH y El entiende, ¿verdad? No, quienes seguimos a Yahushua debemos ser la sal de la tierra, y esto quiere decir que tal vez muchos desaprobarán nuestros valores, ideas, opiniones o estilo de vida. Seamos coherentes y honestos con lo que proclamamos ser, honremos con nuestra vida a quien llamamos Padre. ¡Shabbat Shalom!
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