“YHVH, tú nos darás paz” (Isaías 26:12)
Si le preguntas a la gente, que le da paz, la mayoría te dirá que depende de las circunstancias: una relación sólida con el esposo o esposa, un buen empleo, una buena salud, hijos ejemplares, etc. Entonces, cuando hay una discusión, cuando el hijo fracasa o se rebela, cuando la compañía lo despide o se enferma, ¿pierde la paz? La paz que depende de las buenas situaciones no es paz. Es una simple armonía entre el hombre y su entorno y se puede derrumbar fácilmente. Yahushua nos ofrece la verdadera paz. Paz inquebrantable que no depende de las circunstancias. Esto no quiere decir que nos volvemos irresponsables e indiferentes, sino que la seguridad que YHVH nos da de que Él está en control y que lo que está pasando es permitido por El, nos ayuda a pasar por la prueba sin perder la paz. Esto conlleva someternos a Él y a su guía, conocerlo, tener una relación íntima con El, obedecerlo en todo y permitirle moldearnos a Su imagen para lo cual Él usa esas mismas pruebas, pero Su paz permanece en nosotros.
“Él es fortaleza en el tiempo de la angustia” (Salmo 37:39)
A nadie le gusta tener problemas, ser traicionado, sufrir persecución, etc. y aun sabiendo que YHVH es soberano y está permitiendo dichas circunstancias, muchas veces no vemos claro el propósito de ellas. YHVH muchas veces no nos saca de situaciones difíciles porque está dándonos algo mejor. Tal vez creamos que nos ha abandonado, pero no, al contrario, nos está protegiendo, nos está liberando mientras nos fortalece. Cuando el dolor, la tribulación, situaciones intolerables toquen nuestra vida, analicemos: ¿Qué es más importante, ¿qué YHVH cambie las circunstancias a mi alrededor o que cambie mi corazón? ¿Qué edifica más mi fe, ser libre del problema o experimentar la presencia de YHVH fortaleciéndome en medio de mis tribulaciones? Lo que hace fuerte al árbol son las tormentas, lo que purifica el oro es el fuego, igualmente lo que edifica nuestra vida, fortalece nuestra fe, nos prepara para el llamado, es la mano de YHVH permitiendo adversidad en nuestras vidas, no con el propósito de quebrarnos sino de formarnos. Pidámosle que, aunque no tengamos paz externa y no cambie las circunstancias, nos de la paz interior que ni esa circunstancia puede robar.
“Así que somos embajadores en nombre del Mesías” (2 Corintios 5:20)
Yahushua nos ha enviado como sus embajadores para el mundo. Y como tales debemos honrarlo y representarlo en nuestro carácter, conducta, conversación cuando interactuamos con la familia, amigos, vecinos, compañeros de trabajo o de estudio, etc... Elohim espera que seamos diligentes y fieles en nuestra misión. Sin embargo, a veces nos volvemos auto indulgentes, perezosos, nos comprometemos con el sistema en todas sus formas por complacer a otros o a nosotros mismos y como resultado en vez de cumplir nuestra misión terminamos dañando a otros con un mal testimonio y desperdiciando el tiempo y los dones que nos ha dado YHVH. Cuando alguien es enviado como embajador de su país a otro país, este debe representar a su gobierno en todos los aspectos, debe honrar su constitución y debe ser fiel. Nosotros como embajadores de Elohim debemos tener una vida que sea coherente con lo que profesamos o confesamos. Debemos honrar Su palabra (Constitución) obedeciéndola ya que es la guía para nuestra vida, debemos ser fieles a nuestro llamado. Seguir el camino de YHVH no es una religión, es un estilo de vida.
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