“Te ruego que me des de comer de ese guiso rojo, pues estoy muy cansado… Y Jacob respondió: Véndeme en este día tu primogenitura. Entonces dijo Esaú: He aquí, yo me voy a morir: ¿para qué, pues, me servirá mi primogenitura? (Génesis 25:30-32)
¿Por qué vendería alguien su primogenitura, la cual tenía un valor incalculable tanto espiritual como materialmente, por un poco de comida? Esaú lo hizo felizmente y su justificación fue porque un día iba a morir. El primogénito tenía derecho a una doble porción de la herencia y sería el líder espiritual (sacerdote) de la familia a la muerte del padre. Obviamente, para Esaú, esto no tenía ninguna importancia. Tristemente, hasta el día de hoy, el hombre sigue usando la misma excusa cuando quiere involucrarse en comportamientos comprometedores. “Comamos y bebamos que mañana moriremos”. Vivimos en una lucha constante entre el tener gratificación inmediata o pensar en el futuro. Pero las decisiones más sabias se toman cuando somos conscientes de que cualquier elección que tomemos va a tener un impacto directo en nuestra vida, y todos nuestros deseos de actuar deben pasar por este “filtro del mañana”. Hay un mañana, y como vivamos el hoy, determina como será nuestro mañana. Elohim estableció un sistema para que nuestra vida hoy fuera un ensayo de lo que sería en el mañana. Toda Su Torah está llena de lecciones de vida y comportamiento que nos llevan a tomar decisiones sabias y a vivir bajo los parámetros y voluntad de Elohim. No importa que tan existo(a) seas, si en tus decisiones solo has tomado en cuenta la parte material, debes tener claro que ninguna de tus posesiones te vas a llevar a la eternidad, así que, más vale que vayas pensando en el verdadero mañana y donde lo quieres pasar.
“Oh YHVH, fortaleza mía y fuerza mía, y refugio mío en el tiempo de la aflicción, a ti vendrán naciones desde los extremos de la tierra, y dirán: Ciertamente mentira poseyeron nuestros padres, vanidad, y no hay en ellos provecho” (Jeremías 16:19)
Creo que no hay fuerza cultural más fuerte que la tradición. Ella da identidad a los pueblos y también puede destruirlos especialmente cuando mezclamos el conocimiento de Elohim con la tradición. Mateo 15:3 – “¿Por qué también vosotros quebrantáis el mandamiento de Elohim por vuestra tradición?” Esta fue la respuesta de Yahushua cuando los fariseos le preguntan por qué sus discípulos quebrantan la tradición. Ya en Su tiempo, el mensaje estaba corrupto por las tradiciones. Es tan fuerte el peso de la tradición, que pone un velo sobre la verdad de la Torah y no pueden verla. Mentira heredaron nuestros padres y mentiras nos han transmitido. Pero no tenemos por qué quedarnos ahí. Si ellos se conformaron con la basura que heredaron de sus padres y no tuvieron amor por la verdad, es su problema. Tu busca, rompe toda tradición y busca a Elohim y Su Torah. No importa cuántas generaciones atrás vienen con las mentiras que te han enseñado sobre Elohim, busca tú, atrévete a ir más allá y busca la verdad. Elohim te dará una nueva identidad, la identidad de Su pueblo, la identidad de Su Reino, la identidad que da cuando la mente del Mesías sea desarrollada en ti y puedas ver más allá de las tradiciones y mentiras de nuestros padres. Si lo que tus padres te transmitieron fue por ignorancia o conformismo, es irrelevante en estos momentos, ahora tú puedes buscar por ti mismo(a).
“Quien cuando le maldecían, no respondía con maldición; cuando padecía, no amenazaba, sino encomendaba la causa al que juzga justamente” (1Pedro 2:23)
En algún momento u otro de la vida, todos de alguna manera somos acusados falsamente por amigos, familiares o simples conocidos quienes nos juzgan erróneamente. Cuando esto sucede nuestra tendencia o tentación es de retaliar y defendernos. Nuestra actitud por lo regular es totalmente opuesta a la de Yahushua, quien en sus horas más oscuras cuando era escarnecido, insultado, escupido, nunca respondió ni se defendió. El confió toda Su causa al Padre quien es el juez justo. Yahushua advirtió a sus discípulos sobre la hipocresía de juzgar a los demás. La línea entre el juzgar y discernir es muy angosta, pero demasiado significativa. El discernimiento es un don del Ruaj Ha Koddesh y debe usarse sabiamente. El juzgar es una característica del hombre y por lo regular más común en aquellos con espíritu de religiosidad que no conocen el amor de Elohim, sino la inflexibilidad de la autojustificación. Cuanta angustia nos ahorraríamos si nuestra actitud fuera como la del Maestro a quien profesamos seguir. Igual que Yahushua, debemos siempre encomendar nuestra causa al Padre. No importa lo que la gente diga de nosotros, solo pueden dañar nuestra reputación, pero Elohim está más interesado en nuestro carácter que en nuestra reputación. Nuestro carácter es lo que realmente somos frente a aquel que juzga los pensamientos y actitudes del corazón. ¡Shabbat Shalom!
Hay 35 invitados y ningún miembro en línea