“Así que, ofrezcamos siempre a Elohim, por medio de él, sacrificio de alabanza, es decir, fruto de labios que confiesen Su Nombre” (Hebreos 13:15)
Con frecuencia es un sacrificio para nosotros cuando nos encontramos atribulados, abrir nuestra boca y ofrecer alabanza a Elohim. También lo es, cuando sufrimos persecución por nuestra fe, pero Yahushua ha prometido ayudarnos, y así es como empezamos a levantarnos en alabanza. La alabanza es un arma poderosa que podemos mantener en nuestro corazón lista para ser usada cuando necesitamos ahuyentar los poderes de las tinieblas y mostrarle al mundo que Su Alabanza es gloriosa – “Cantad la gloria de su Nombre; poned gloria en Su alabanza” – Salmo 66:2. Pero, es solo después de que hemos estado humillados ante El, a Sus pies, que verdaderamente podemos levantarnos en alabanza. Es solo después de que hemos reconocido Su señorío en nuestras vidas, que hemos admitido lo impotentes que somos sin El, que hemos entendido que Su camino es el único que nos lleva a Su presencia y nos revela Su gloria, que podemos rendir nuestro corazón como un sacrificio de alabanza a Él. Nuestra alabanza y adoración debe ser santa, separada para Él y a medida que alabamos, es bueno recordar que nuestro Amado se goza en nosotros – “YHVH está en medio de ti, poderoso, él salvará; se gozará sobre ti con alegría, callará de amor, se regocijará sobre ti con cántico” – Sofonías 3:17.
“He aquí, que como el barro en la mano del alfarero, así sois vosotros en mi mano, oh casa de Israel” (Jeremías 18:6b)
Es maravillosa la forma como Elohim nos habla, siempre busca parábolas para que entendamos, se baja a nuestro nivel de comprensión para que no perdamos la enseñanza. El hombre es recursivo por naturaleza, y yo siempre digo que una crisis es una oportunidad, pero en algo que el hombre siempre ha fallado es en ver las crisis como la oportunidad de ir a Elohim. Va más fácil al psicólogo, al brujo, gurú, al banco, etc. Ha fallado en entender que quien mejor puede reparar la vida, es quien la creó. Jeremías fue a casa del alfarero y lo vio haciendo una vasija. Como suele suceder la forma de la vasija se dañó en sus manos y el alfarero volvió a echarla sobre la rueca para hacerla de nuevo. No botó la arcilla, no la hizo a un lado, la volvió a tomar en sus manos y empezó el proceso de nuevo. Si estás en medio de una crisis, y estas tentado(a) a buscar ayuda diferente a Elohim, déjame decirte, nadie tiene ni la capacidad ni el poder de tomar la arcilla de tu vida y darle nueva forma. Podrán recomendarte soluciones, pero el verdadero problema seguirá porque no es cuestión de la vasija sino de lo que has hecho con ella, y Elohim, la puede tomar en sus manos, moldearla de nuevo, darle nueva vida, llenar esa vasija de tu vida de todos los elementos necesarios para que salga adelante y viva una vida victoriosa glorificando el nombre de quien la creó.
“No os afanéis por vuestra vida, qué habéis de comer o que habéis de beber... Mirad las aves del cielo que no siembran, ni siegan, ni recogen... y vuestro Padre Celestial las alimenta. ¿No valéis vosotros mucho más que ellas? (Mateo 6:25-26)
La gente se preocupa por muchas cosas. Se preocupa por cosas que nunca pasarán, cosas del pasado que no se pueden cambiar, por las críticas que muchas veces no son ciertas, por la salud y por problemas que de todas maneras tienen que enfrentar. Si el carácter de Elohim que vemos en la Torah, es cierto, y lo es, la preocupación es innecesaria. La preocupación se ubica entre Elohim y nosotros. Cuando nos preocupamos estamos diciendo que no confiamos en que Elohim pueda cuidar de los pequeños y grandes detalles de nuestra vida, de las cosas espirituales sí, pero no de los detalles prácticos. La preocupación por lo regular tiene que ver con el futuro, a esto le llamo incredulidad y por experiencia la única cura, es la obediencia. Dejar de preocuparnos está relacionado directamente con nuestra relación con Elohim, la cual crece lentamente a medida que damos pasos de obediencia, con frecuencia relacionados con cosas que no podemos ver. Ahora, la gran pregunta es: ¿Por qué te preocupas? Mantén tu mente hoy más en tu Padre Celestial, quien conoce todas las circunstancias de tu vida y quiere que no te preocupes, sino que confíes en El.
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