“Porque las cosas que se escribieron antes, para nuestra enseñanza se escribieron, a fin de que por la paciencia y la consolación de las Escrituras tengamos esperanza” (Romanos 15:4)
¿De dónde sacamos esperanza cuando reina la desesperanza? Todos tenemos días cuando solo queremos llorar, gritar, correr, o nos quedamos mudos y quietos sin saber qué hacer ante la situación, las paredes de la vida se nos vienen encima y no vemos salida. Pablo llamó al Padre: “Elohim de esperanza”. Pero ¿cómo encontrar esa esperanza? Dos pasos dicen las Escrituras que debemos dar: El primero es paciencia, esperar con dientes apretados si eso nos ayuda. Esperar sin importar que tan dolorosa sea la situación y lo lento que creemos ver a YHVH actuar, nos ayuda a crecer y a madurar. El segundo es la confianza que obtenemos de las Escrituras. Ahí está, escrito para ti y para mí, del corazón de YHVH, la promesa de que no importa que tan difícil parezca, Él está ahí con nosotros, que nada es imposible para El, que así estemos pasando por el agua o por el fuego, Él nos sacará. Y lo más maravilloso es que esa paciencia y consolación que necesitamos también proviene de Él, Él nos la da: “pero el Elohim de la paciencia y de la consolación” no espera que lo hagamos solos, Él nos apera de lo necesario para dar el paso que nos está pidiendo que demos.
“Has sido fortaleza al pobre… refugio contra el turbión, sombra contra el calor; porque el ímpetu de los violentos es como un turbión contra el muro” (Isaías 25:4)
Isaías lo cubre casi todo aquí. La vida está llena de tormentas, de problemas, calor de las presiones que sufrimos y torrentes de gente sin misericordia que nos oprime física, mental y emocionalmente. Todo esto nos puede destruir, pero podemos correr a nuestra Roca, Refugio y Sombra seguros que allí estaremos a salvo. Nuestro Elohim es todo eso y más. Nos podemos esconder en El cuando las tormentas de la vida lleguen y esperar en El hasta que pasen. El conoce el dolor que sufre cada corazón y puede consolarnos y darnos la luz que necesitamos para salir adelante. Él nos da sombra cuando el calor de las presiones llega tratando de ahogarnos y hace que broten de nuestros labios sacrificios de alabanza que glorifiquen Su nombre. Él es nuestro refugio, extiende sus brazos y nos toma para que la mano del maligno no nos dañe. No hay mejor lugar para ir y para estar que en El. “Roca mía y castillo mío y mi libertador; Dios mío, fortaleza mía, en El confiaré” (Salmo 18:2)
“Te haré entender, y te enseñaré el camino en que debes andar; sobre ti fijaré mis ojos” (Salmo 32:8)
Esta promesa le dio YHVH a David cuando estaba pasando por los momentos más oscuros de su vida. David había tomado decisiones incorrectas, había descuidado su llamado como rey, había sucumbido a los deseos de su corazón por encima de la voluntad de YHVH, y como consecuencia estaba sufriendo física y sicológicamente, se sentía cansado y débil, ya no podía con su vida. Muchos de nosotros igual que David hemos tomado decisiones incorrectas en la vida, malas elecciones porque nos alejamos de YHVH, elecciones basadas en los deseos incorrectos y sin darnos cuenta nos perdemos de lo mejor que Elohim tenía para nosotros por buscar lo que nuestro corazón deseaba sin considerar las consecuencias. Pero Elohim nos restaura igual que lo hizo con David. No importa cual fue nuestro pasado, no importa que tan equivocados estábamos, no tenemos por qué quedarnos ahí, si vamos a Elohim y buscamos su guía de nuevo podemos escuchar como David Su promesa de restauración. “Oh YHVH, restáuranos, haz resplandecer tu rostro y seremos salvos” (Salmo 80:3). ¡Shabbat Shalom!
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