“No añadiréis a la palabra que yo os mando, ni disminuiréis de ella, para que guardéis los mandamientos de YHVH vuestro Elohim que yo os ordeno” (Deuteronomio 4:2)
No añadir significa no adicionar nada a la palabra, y no disminuir significa no quitarle a la palabra. Tanto el judaísmo como el cristianismo le fallaron a Elohim en esto. Por alguna razón los rabinos entendieron que “no añadir ni disminuir” significaba: añadir, añadir y añadir. Según ellos la ley oral es la que explica la Torah. Ellos tomaron la Torah y empezaron a añadirle mandamientos y tradiciones inventadas por ellos. Por ejemplo: donde la Torah dice “Acuérdate del día de reposo para santificarlo” – Éxodo 20:8. Ellos añadieron: No se puede; escribir, encender las luces, conducir etc, en el día de reposo. Y así con todos los mandamientos. Los rabino actuales son los fariseos del tiempo del Mesías y tanto en ese tiempo como ahora, han hecho un buen trabajo poniendo sobre los creyentes cargas que ni ellos mismos pueden llevar. El cristianismo por el contrario, cuando lee Deuteronomio 4:2, dice que “no añadir ni disminuir” significa: quitar, quitar y quitar. Es decir, ellos toman la Torah y le quitan, le quitan y le quitan. ¿Cómo lo hacen y qué justificación tiene para ello? Simple, tienen algo llamado “la era de la ley y la era de la gracia”. Dicen que Yaweh dio la Torah a otra gente y solo hasta la muerte del Mesías, que después de ahí, la ecuación matemática de la Torah de “no añadir ni disminuir” cambió y ahora significa: quitar, quitar y quitar. Deshacerse de todo menos lo esencial. Es decir, lo esencial de la Torah… el AMOR. Entonces, cuando leen en la Biblia que Yeshua murió en el madero, ellos entienden que en ese momento ya pueden deshacerse de: no guardar el día de reposo, no observar las fiestas, el Tanaj (Antiguo Testamento) lo pueden tirar a la basura, es obsoleto, bueno… los salmos son lindos para leer y obvio, Malaquías 3:6-12 es uno de esos “esenciales” de los que no nos podemos deshacer. No añadir ni disminuir significa: No añadir ni disminuir.
“Acordaos de la Torah de Moisés mi sirvo, al cual encargue en Horeb ordenanzas y leyes para todo Israel. He aquí, yo os envío el profeta Elías, antes que venga el día de YHVH, grande y terrible” (Malaquías 4:4-5)
Malaquías fue el último profeta, el que antecedió a los 400 años de silencio. Elohim guardo silencio por 400 años, no hay registro de palabra de YHVH durante todo ese tiempo, pero El hace la promesa de que antes del Día Grande y Terrible de YHVH, enviará al profeta Elías quien hará volver al pueblo a Elohim. Así como la función del sacerdote es la de enseñar la Torah, la del profeta es y será hasta el fin de los tiempos, la de volver al pueblo a Elohim. La función del profeta jamás ha sido la de agorero o adivino, ni de tarotista repartiendo bienes y prosperidad a granel en la congregación, como lo tienen hoy en día. El profeta es enviado para volver al pueblo a Elohim y restaurar la Torah; si el pueblo persiste en su pecado, para advertirle de las consecuencias. Elías volverá aunque su espíritu y unción ya está en acción, miles de creyentes están volviendo a la Torah, están recordando los estatutos dados a Moisés para todos y yendo al Mesías con el corazón contrito y humillado, pidiendo perdón por haber abandonado el Camino verdadero y haber creído la mentira que desde tiempos antiguos los escribas y fariseos alteraron y que luego Grecia y Roma torcieron para su propio beneficio. “¿Cómo decís: Nosotros somos sabios, y la ley de YHVH está con nosotros? Ciertamente la ha cambiado en mentira la pluma mentirosa de los escribas” – Jeremías 8:8. “Escudriñemos nuestros caminos, y busquemos, y volvámonos a YHVH” – Lamentaciones 3:40.
“Enviaré hambre a la tierra, no hambre de pan, ni sed de agua, sino de oír la palabra de Yaweh. E irán errantes de mar a mar; desde el norte hasta el oriente discurrirán buscando palabra de YHVH, y no la hallarán” (Amós 8:11-12)
Versículos bastante controversiales considerando la proliferación de denominaciones y grupos todos supuestamente dando la palabra de YHVH. Solo le queda a uno pensar que tal vez, lo que están dando no es la palabra de YHVH, sino palabra de hombre, o textos bíblicos con interpretación privada. Cualquiera que sea el caso, la situación es bastante clara y mi oración es porque aquellos que aman la verdad, la busquen con todo su corazón antes que sea demasiado tarde y solo quede hambre y sed de Elohim, sin tener quien la sacie. No se extrañe de que llegue a faltar la palabra, ya ocurrió en los días de Samuel – “El joven Samuel ministraba a YHVH en presencia de Elí; y la palabra de YHVH escaseaba en aquellos días; no había visión con frecuencia” – 1Samuel 3:1. “En aquellos días no había rey en Israel; cada uno hacía lo que bien le parecía” – Jueces 17:6. Mas o menos lo mismo que vivimos hoy en día donde la anarquía es rampante, la indiferencia hacia YHVH y Su Torah, es denominador común aun en los círculos religiosos, que más parecen clubs sociales llenos de programas que proclaman todo menos la santidad y obediencia. La palabra que se escucha ahora es la de los grandes evangelistas de T.V., la de los teólogos de seminarios, o la de aquellos que engañados por la sabiduría terrenal, llegan a conjeturas acerca de Elohim que nada tienen que ver con la realidad de que es Elohim Santo, Justo, Fuego Consumidor que consumirá a sus adversario y a todos aquellos que proclaman con falsedad Su nombre. Yahshua sabía que vendrían estos días y dijo: “Pero cuando venga el Hijo del Hombre, ¿hallará fe en la tierra?
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