“Vamos, edifiquémonos una ciudad y una torre, cuya cúspide llegue al cielo; y hagámonos un nombre, por si fuéremos esparcidos sobe la faz de toda la tierra” (Génesis 11:4)
Aquí podemos ver como los ladrillos de Egipto continuaban pintando el cuadro de mezclar los caminos de Elohim con los caminos del hombre. Los ladrillos hechos por el hombre y formados mezclando barro con paja y agua, se deterioran y colapsan con el tiempo. Cuando empiezan a deteriorarse, los albañiles o constructores usan los métodos más modernos para ponerle parches y remendarlos. Una construcción de piedra sin embargo, permanece firme con el tiempo, y mientras la construcción de ladrillo se derrumba, la de roca sigue en pie. Porque, “si fueren destruidos los fundamentos, ¿qué ha de hacer el justo? – Salmo 11:3. El Padre Eterno, ha mantenido Su fundamento (Torah) hasta hoy, nada de lo que salió de Su boca para Su pueblo ha cambiado, el hombre podrá seguir poniéndole parches a su doctrina hasta que un día toda esa estructura colapse y solo permanezca lo que ha sido construido sobre la Roca desde el principio. Para el hombre siempre ha sido de suma importancia el tener un nombre, algo que lo identifique como él quiere, como lo obtenga, carece de importancia, solo quiere el nombre. “Nosotras comeremos nuestro pan, y nos vestiremos de nuestra propia ropas; solamente permítenos llevar tu nombre, quita nuestro oprobio” – Isaías 4:1. Igual que antes, el hombre sigue comiendo su propia doctrina, vistiéndose se su propia justicia, pero quiere llevar el nombre del Mesías. Elohim tuvo que destruir la torre de Babel, y vendrá de nuevo y destruirá toda la infraestructura religiosa que el hombre ha creado y limpiará Su nombre.
“Cazadnos las zorras, las zorras pequeñas que echan a perder las viñas” (Cantares 2:15)
Las zorras son criaturas muy astutas. Se escabullan al anochecer cuando el rebaño se está preparando para la noche, y atacan cuando menos lo esperan. Así es como el enemigo hace con nosotros. A veces pensamos que todo está bien y que vamos en la dirección correcta y de un momento a otro nos damos cuenta que hemos caído de nuevo en viejos hábitos de pensamiento, acción o actitud. A veces no le damos importancia porque pensamos que es algo pequeño y podemos salir de ahí cuando queramos, más no es así, por pequeña que sea la zorra, sigue siendo zorra y sigue causando el mismo daño, hiriendo o matando a las ovejas. Lo mejor que podemos hacer es estar atentos, vigilantes y permitirle a Elohim a través de su Ruaj, grabar en nuestros corazones la verdad de Su Tora y revelarnos cualquier parte oscura de nuestra vida y una vez reconocido el problema no subestimarlo o creer que es pequeño, sino actuar inmediatamente, rechazando todo lo que no traiga el sello divino y alinear nuestro comportamiento, pensamiento y actitud con la Palabra de YHVH. Esa es nuestra regla de medida. Recordemos, si estamos demasiado cómodos en el sistema, es porque alguna zorra está activa.
“Sembrad para vosotros en justicia, segad para vosotros en misericordia, haced para vosotros barbecho, porque es tiempo de buscar a YHVH hasta que venga y nos enseñe justicia” (Oseas 10:12)
Es cierto, cosechamos lo que sembramos y si queremos cosechar misericordia tenemos que sembrar en justicia. Algunas cosas en nuestra vida son cosechas de lo que hemos sembrado, otras, y estas aplican para aquellos que dejan al Señor moldear sus vidas, son parte del proceso del yunque del Señor. Pero es bueno analizar nuestra vida y discernir lo que estamos viviendo. ¿Estamos secos y hambrientos porque buscamos al consumismo para satisfacernos? ¿Tomamos malas decisiones porque no conocemos el Camino, no tenemos amor por la Torah? ¿Amamos demasiado las cosas materiales y nos dejamos consumir por la ambición? ¿Hemos puesto a personas u objetos primero que a YHVH? ¿Hemos caminado en nuestra propia prudencia, ignorando los consejos de YHVH? ¿Estamos tan comprometidos con el mundo que es casi imposible percibir la presencia de YHVH en nuestra vida? ¿Quién puede decir que no ha estado contaminado con alguna de estas cosas? Yo no puedo, sin embargo YHVH ha mostrado Su misericordia día a día en mi vida y seguro que en la tuya también. Es tiempo de buscar a YHVH con todo nuestro corazón, es tiempo de separarnos y prepararnos para su regreso.
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