“Yo soy la luz del mundo; el que me sigue no andará en tinieblas, sino que tendrá la luz de la vida” (Juan 8:12)
Seguir al Mesías es tener una guía viva, no es actuar según la letra, siguiendo reglas y reglamentos de hombres, sino siguiendo al Mesías vivo – caminar como El caminó, hacer las cosas que El hizo, imitar Su ejemplo de vida en todas las cosas, obedecer la Torah como Él lo hizo, buscar la voluntad del Padre como nuestro deleite, así como lo hizo El. Es mantener nuestros ojos fijos en El, y teniendo los rasgos de Su carácter impresos en nuestra nueva naturaleza, poder reflejar esa luz al mundo en nuestro diario vivir. Ahora, todo esto involucra el rendir nuestra voluntad, planes, manejo de nuestra vida a Él. Debemos seguir la nube, esperar en ella, esperar en Elohim. No podemos decir; mañana haremos esto o aquello, todos nuestros movimientos deben ser puestos bajo el poder de esa maravillosa frase – “Si es la voluntad de Elohim”. Si pudiéramos entender el verdadero significado de la guía divina, ¿cuántas veces nos hemos movido creyendo que la nube se movió en esa dirección solo para encontrar que fue solo nuestra imaginación? La mayoría de las veces porque queremos que la guía se acomode a nuestros deseos. Muchas veces en vez de ser divinamente guiados, somos simplemente autoengañados. Solo cuando nuestra voluntad ha sido quebrantada podemos ser guiados por la luz del Mesías.
“En la sombra de tus alas me ampararé hasta que pasen los quebrantos. (Salmo 57:1)
A nadie le gusta ser quebrantado, pero no podemos ignorar que sus beneficios son maravillosos para nuestro crecimiento espiritual. El ser quebrantado nos da una perspectiva completamente diferente del plan de Elohim para nuestra vida. El tener una vida llena de bendiciones ininterrumpidas causa un efecto bien interesante en la gente, empiezan a creer que Dios solo existe para ellos, y que tanta bendición es ser aceptado ante Dios, ignorando que cuando no dejamos que Elohim nos quebrante, Él nos deja solos, y muchos simplemente acumulan como resultado de sus propios medios adquisitivos, que no tienen nada que ver con la aprobación de Dios. Esa distorsionada visión le rompe el corazón a YHVH y nos aparta cada día más de Él y de la verdadera bendición de conocerlo como Él es. Así que el único remedio para la auto-idolatría es el quebrantamiento. Cuando Dios dice NO, cuando quita en vez de dar, cuando divinamente maneja lo que tenemos, cuanto tenemos, y por cuánto tiempo lo vamos a tener, está ayudándonos a mantener nuestros ojos en El. No despreciemos el quebrantamiento, reconozcámoslo como la voz del Padre Celestial llamándonos a refugiarnos en Sus amorosos brazos.
“Los hijos de Isacar, doscientos principales, entendidos en los tiempos, y que sabían lo que Israel debía hacer, cuyo dicho seguían sus hermanos” (1 Crónicas 12:32)
La palabra Hebrea para: “entender” es “bee-nah” = discernimiento / sabiduría / percepción / conocimiento. Debemos ser como los hijos de Isacar. Los tiempos en los que vivimos espiritualmente son tiempos difíciles y peligrosos que demandan un gran discernimiento porque el enemigo de nuestra alma es sutil y una de las señales de los últimos tiempos según 1Timoteo 4:1, es que en los postreros tiempos se escucharán muchos espíritus engañadores y doctrinas de demonios. Necesitamos pedirle al Padre que desarrolle en nosotros el “espíritu de discernimiento y sabiduría” para discernir todo lo que escuchamos, vemos y sentimos y saber tomar decisiones que fortalezcan nuestra salud espiritual. Pidámosle que el Ruaj nos guíe a toda verdad y que seamos como los hijos de Isacar conociendo los tiempos para saber qué hacer y cómo actuar en cada momento. Shalom.
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