“¡La voz de mi amado! He aquí él viene saltando sobre los montes, brincando sobre los collados” (Cantares 2:8)
Solo hay un punto donde podemos oírlo y es donde nuestro espíritu se conecta con Su espíritu. Ahí es donde podemos escuchar la voz de Dios hablando a nuestro corazón. No es fácil. Es como conectarnos a Internet y encontrar cientos de obstáculos que interrumpen la conexión. Otras voces en la línea. Tal vez basura tratando de entrar, o fallas en el disco duro o mala instalación, o contraseña incorrecta, es sorprendente la cantidad de cosas que pueden dañar la comunicación. Pero más sorprendente aun, es el hecho de que podamos conectarnos con nuestro Padre Celestial quien habita el tiempo y el espacio y que conoce el fin desde el comienzo. Nuestra contraseña es Yahshua. “Y en ningún otro hay salvación; porque no hay otro nombre bajo el cielo, dado a los hombres, en que podamos ser salvos” (Hechos 4:12). Necesitamos conocer las Escrituras para tener la conexión correcta y abrir nuestro corazón para recibir todo lo que Elohim tiene para nosotros. Pero el Creador no está limitado a medios de comunicación, El usa lo que quiera, puede hablar en una zarza ardiendo, en un susurro, un ángel, un sueño, aun el mismo Internet, todo lo que Él demanda de nosotros es un espíritu abierto para escuchar.
“He aquí que como el barro en la mano del alfarero, así sois vosotros en mi mano, oh casa de Israel” (Jeremías 18:6)
Cuando el alfarero va a hacer una vasija lo primero que hace es preparar el barro, luego le da forma en la rueca, la mete al horno para hacerla resistente, luego la pule con limas y papel lija y finalmente la decora o pinta. Este es un proceso que dicha vasija sufre una vez, ya terminada, pasa a dar el servicio para el que fue hecha. La vasija de nuestra vida es un poco más compleja, el proceso dura todo el tiempo de nuestro peregrinaje. El Alfarero está constantemente dándole forma en la rueca de nuestra vida. A medida que la rueca (vida) gira, nosotros tenemos el libre albedrío para rechazar la mano del Alfarero y hacer lo que NOSOTROS queramos hacer de la vasija, o humildemente someternos a las amorosas manos del Alfarero y dejar que nos haga como El quiere. Ahora, pensemos, si el Alfarero en respuesta a una oración nuestra decidiera soltarnos, ¿qué sería de nuestra vida? Por doloroso que sea el proceso, solo en Sus manos estamos seguros. En Jeremías 18 Yaweh le advierte a Su pueblo que si continúan haciendo un desastre de sus vidas, va a llegar el día cuando su obstinada voluntad va a destruir lo que El hizo en la rueca. Pero Elohim es lento para la ira y grande en misericordia y día a día nos está pidiendo que le permitamos darnos forma de nuevo mientras queda tiempo. El siempre está dispuesto a aplicar sus amorosas y firmes manos en el barro de nuestra vida y formarla de acuerdo a Sus propósitos.
“Acuérdate del día de reposo para santificarlo. Seis días trabajarás, y harás toda tu obra; mas el séptimo día es reposo para YHWH tu Elohim; no hagas en él obra alguna…” (Éxodo 20:8-10)
La palabra Shabbat significa, reposo, parar de trabajar - es el día de reposo que Elohim dio a toda la humanidad. El Mandamiento es bien simple: Usted trabaja seis días, y descansa un día, el séptimo. Usted no juega con las leyes del cielo, el proverbio secular dice “el pájaro no le tira a las escopetas”, Elohim lo dice, usted lo hace. Todos los profetas guardaron el Shabbat, Yahshua lo hizo, los apóstoles lo hacían y después de Yahshua resucitar lo siguieron haciendo. Los primeros creyentes lo hicieron, y no hay ni una sola referencia en el Nuevo Testamento que diga que el Mesías Yahshua nos dio en vez del Shabbat el Domingo. El Reposo semanal nos enseña que por un período de 24 horas, usted es libre de la esclavitud del mundo o sistema centrado en lo material. Es un día de descanso; un día para concentrarse en los valores espirituales y para profundizar en su relación con su Creador y su familia. Es un día para sacar un tiempo precioso y estudiar la Torah, para adorar y exaltar la grandeza de nuestro Adonai. Isaías 58:13-14 “Si retrajeres del día de Reposo tu pie, de hacer tu voluntad en mi día santo, y lo llamares delicia, santo, glorioso de YHWH; y lo venerares, no andando en tus propios caminos, ni buscando tu voluntad, ni hablando tus propias palabras, entonces te deleitarás en YHWH; y yo te haré subir sobre las alturas de la tierra, y te daré a comer la heredad de Jacob tu padre; porque la boca de YHWH lo ha hablado”. SHABBAT SHALOM PARA TODOS.
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