“Habéis, pues, de serme santos, porque yo YHVH soy santo, y os he apartado de los pueblos para que seáis míos” (Levítico 20:26)
La Pascua proféticamente nos muestra la muerte de nuestro Mesías, Yahushua como el Cordero de YHVH que quita el pecado del mundo – Juan 1:29. Yahushua fue sin pecado (levadura) y YHVH nos llama a ser santos como EL es santo. Shavuot nos muestra al Mesías ya resucitado y nos lleva al cumplimiento de la promesa hecha por el Padre – “Y estando juntos, les mando que no se fueran de Jerusalén, sino que esperaran la promesa del Padre… vosotros seréis bautizados con el Ruaj Hakodesh dentro de no muchos días” – Hechos 1:4-5. “recibiréis poder, cuando haya venido sobre vosotros el Ruaj Hakodesh, y me seréis testigos…” – Hechos 1:8. Testigo en griego = Martus = mártires. Ser testigos para el Mesías no es testificar como en un juicio. Es estar dispuestos a lo que conlleve el proclamar el Reino y vivir bajo los parámetros de la Tora. No es fácil, Yahushua mismo lo dijo – “Si el mundo os aborrece, sabed que a mí me ha aborrecido antes que a vosotros… acordaos de la palabra que yo os he dicho: el siervo no es mayor que su señor. Si a mí me han perseguido; también a vosotros os perseguirán…” – Juan 15:18-20.
“Si me amáis, guardad mis mandamientos” (Juan 14:15)
En los tiempos bíblicos, YHVH llamaba a Su pueblo y lo sacaba de su vida rutinaria, normal, para que fueran al encuentro con EL. Ellos dejaban toda su rutina, comodidad, sus familias, y sus labores normales para poder estar en la presencia de Adonai. Su voluntad y disposición para hacerlo, demostraba que YHVH de verdad era su Señor y Amo, que es lo que la palabra Adonai significa. YHVH nos está llamando en este tiempo, durante esta cuenta hacia Shavuot, a encontrarnos con EL. No nos sorprendamos si decide sacarnos de nuestra vida rutinaria y nuestra zona de confort, y nos llama a algo especial. Nuestra obediencia a ese silbido apacible de Su voz demuestra nuestro amor a EL. Nuestro camino hacia Shavuot puede estar lleno de momentos maravillosos en Su presencia. Israel tuvo varias paradas y en cada una aprendió lecciones que lo prepararon para el evento que les esperaba. Igual nosotros podemos experimentar momentos especiales antes de llegar al Sinaí donde seremos revestidos de Su poder y amor.
“Con amargura de alma oro a YHVH, y lloro abundantemente… si te dignares mirar a la aflicción de tu sierva… y no te olvidares de tu sierva, sino que le dieres a tu sierva un hijo… yo lo dedicare a YHVH todos los días de su vida” (1 Samuel 1:10-11)
Si algo podemos aprender de este pasaje, es que la oración funciona. No fue una oración rutinaria – gracias por lo que me das o necesito esto y aquello, amen – Ana estaba desesperada por ver a YHVH obrar en su vida. Sabia que YHVH era justo y que era su única esperanza. Ana vivía en una época en la que Israel prácticamente había abandonado el Tabernáculo y tenían a YHVH como la solución del momento. Pero Ana se levanto y busco al Único que podía darle el anhelo de su corazón. Y no paro ahí, Ana no solo clamo por su bendición, sino que se comprometió a devolverle esa bendición al Señor. Durante estos días de oración contando nuestro camino hacia Shavuot, propongamos buscar a YHVH como Ana, con todo nuestro corazón, intensamente, seguros de que YHVH escuchara y actuara.
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