“… Ya no vivo yo, más vive el Mesías en mi” (Gálatas 2:20)
Creo que la mayoría de nosotros no tenemos la más mínima idea de lo que este versículo verdaderamente significa. Lo repetimos, lo aprendemos de memoria y hasta creemos que lo practicamos, pero déjeme descifrarlo. Es como si el Mesías nos preguntara: ¿“Aceptas que incorpore tu ser al Mio, te convierta en parte de Mi cuerpo, negarte a ti mismo como un ser independiente y dejarme vivir en ti de aquí en adelante y que seas crucificado conmigo (Gálatas 2:20), enterrado conmigo (Romanos 6:4), y participar de mis padecimientos (Filipenses 3:10)? ¿Quieres convertirte en mi compañero de trabajo para la salvación de la humanidad, aliviando los sufrimientos cumpliendo en tu carne lo que falta de mis aflicciones (Colosenses 1:24)? Mi presencia en ti, hara que los verdaderos frutos de Mis heridas aparezcan en tu alma. ¿De verdad crees que ya no vives tú, más vive Yahushua en ti? Selah
“¿Y en qué se conocerá aquí que he hallado gracia en tus ojos, yo y tu pueblo, sino en que tú andes con nosotros, y que yo y tu pueblo seamos apartados de todos los pueblos que están sobre la faz de la tierra?” (Éxodo 33:16)
Uno de los deseos más fuertes de todo ser humano, es el deseo de pertenecer. No siempre estamos conscientes de ello, pero todos estamos hechos para conectarnos con otras personas. Aunque hay algunos que profesan ser felices solos, la mayoría de nosotros necesitamos saber que somos parte de algún tipo de comunidad; llámese familia, congregación, hermandad, etc. Cuando YHVH llamo a Abraham, su deseo era formar una nación diferente de las otras naciones del mundo. Sin embargo, Israel no estaba tan cómodo con ser diferente y siempre trato de ser como sus vecinos y pertenecer a la familia de las naciones, sin darse cuenta de que esto sería fatal para ellos. Y no es que YHVH simplemente les diera unas reglas que los hacía diferentes, sino que Su presencia en medio del pueblo hacía la diferencia. Todos los pueblos tienen reglas y leyes, pero ninguna nación tenía al Rey del Universo en medio de ellos, guiándolos, peleando sus batallas, protegiéndolos y proveyéndolos. Hoy en día no es nada diferente, el pueblo de YHVH sigue incomodo siendo diferente y cada día se mezcla más y más con el sistema hasta el punto de que ya es difícil saber quién es quién y quien sirve a quien. Y así como fue fatal para Israel, lo será para nosotros si no permitimos que la presencia de YHVH en nuestra vida, marque la diferencia.
“Bendito sea YHVH, mi Roca, quien adiestra mis manos para la batalla y mis dedos para la guerra” (Salmo 144:1)
Todo ser humano tiene un lugar en esta batalla cósmica. Una canción de Bob Dylan dice: “Vas a tener que servir a alguien, bien puede ser al diablo o puede ser a YHVH, pero vas a tener que servir a alguien”. No hay terreno neutral en esta guerra. No hay líneas laterales, no hay descansos, no hay vacaciones. No hay ninguna licencia de maternidad o paternidad. No hay lista de discapacitados. Solo servicio activo. Usted está sirviendo a un lado o al otro. En cuanto a los deberes específicos de cada individuo, eso es otro asunto. Diferentes personas tienen diferentes funciones. Sin embargo, todo el mundo, independiente de la edad y la capacidad es una parte importante de esta guerra. Cuanto mejor comprendamos esto, más efectivos seremos. Hay gente muy espiritual que piensa que la verdadera piedad se encuentra en no participar de esta guerra. Con este pensamiento, creo que les queda bien difícil hallar paz en medio de un mundo turbulento. Y encontrar paz es algo bueno, pero no hemos nacido para luchar por la serenidad, sino más bien para enfrentar las mismas puertas del infierno. Shalom
Hay 38 invitados y ningún miembro en línea