“Salió Yahshua de allí y vino a su tierra, y le seguían sus discípulos. Y llegado el día de Reposo (Shabbat), comenzó a enseñar en la sinagoga…” (Marcos 6:1-2)
Fuimos creados con un propósito, de adorar y tener comunión con YHVH nuestro Creador. La observancia del Shabbat pone esto en perspectiva, este es el tiempo para Adorarlo y separarnos para El. Si verdaderamente amamos a Elohim y guardamos su Torah, no quebrantamos sus mandamientos voluntariamente, pero el cuarto mandamiento parece haber desaparecido de los “Diez Mandamientos”. No hay problema con los demás mandamientos, todos los creyentes los consideran válidos hoy en día: no robar, no matar, no adulterar, etc., pero por alguna razón desconocida el cuarto es ignorado y más aún atacado. Muchos que se denominan pueblo de YHVH hacen caso omiso de: “porque cualquiera que guarde toda la Ley, y tropiece (viole) en un punto, llega a ser culpable de todos” – Santiago 2:10. Es decir, el dejar de observar un mandamiento, es igual a no cumplir ninguno. Cuando la iglesia dejo de observar el Shabbat, perdió su identidad como pueblo separado en el Mesías, lea la historia de la iglesia y vera el deterioro que ha sufrido desde entonces. Muchas comunidades cristianas más parecen hijas de Roma. El pueblo de YHVH debe andar en el poder del Ruaj Hakoddesh, con la Torah escrita en su corazón, dispuesto a obedecer en todo si verdaderamente ama a YHVH – “Si me amáis, guardad mis mandamientos” – Juan 14:15 – Shabbat Shalom
“Entonces Moisés se volvió a YHVH, y dijo: Adonai, ¿Por qué afliges a este pueblo? ¿Para qué me enviaste? Porque desde que yo vine a Faraón para hablarle en tu nombre, ha afligido a este pueblo; y tú no has librado al tu pueblo” — Éxodo 5:22-23
La historia del Éxodo es una historia de milagros, sin embargo, al principio cuando Moisés aparece por primera vez ante Faraón para pedirle que libere al pueblo, éste en vez de liberarlo, lo oprime más. El pueblo se enfurece contra Moisés, le preocupaba más enfurecer a su verdugo que su libertad. Estaban tan acostumbrados a su esclavitud, que no querían ser perturbados, aunque la libertada estuviera a la mano, no podían percibirla. Había un precio temporal que pagar, trabajo más duro y presión, pero esto era solo el escenario para la liberación final. Lo mismo pasa con el pueblo hoy; se dice que “La parte más oscura de la noche es justo antes del amanecer”, pero nadie quiere pagar el precio, nadie quiere ser perturbado, movido de su zona de confort, ni quiere ver la realidad de su falsa libertad, camuflada en un sinnúmero de grilletes que lo hacen más esclavo que al mismo pueblo hebreo en Egipto. No es paja para ladrillos, ni látigos de capataces malvados; es ambición, poder, fama, drogas, sexo, una carrera desenfrenada sin ningún norte, que al final deja el corazón del hombre vacío, frío como un témpano, sin valores, sin ilusión. No se acostumbre a este tipo de esclavitud, busque la libertad que solo YHVH puede dar. Anhele una vida de victoria sobre todos estos flagelos que controlan el mundo, anhele ser libre y vivir la vida que YHVH ha preparado para usted. Shalom
“Este es el día que hizo YHVH; nos gozaremos y alegraremos en él” (Salmo 118:24)
Tener esta palabra impresa en nuestro corazón, estar seguros de ella y hacerla vida en nosotros, cambia por completo nuestra vida. Cuando estamos seguros que este es el día que YHVH hizo para mí y que debo gozarme en él, dejo de quejarme, de molestarme o desesperarme por las cosas que pasen durante el día, porque sé que El lo ha permitido para mi bien, lo entienda o no. Frecuentemente nos perdemos de las cosas lindas de la vida por no mirar el día como una bendición de YHVH. Nos perdemos de una sonrisa, de un abrazo, de ver la belleza que hay a nuestro alrededor, de la lluvia que aparentemente es tan molesta pero que sin ella sería imposible disfrutar de tan maravillosa naturaleza. El día que YHVH hace para nosotros trae todos los implementos necesarios para gozarnos en él. Trae la porción de amor, de tolerancia, de fe, de compasión, de paz, de seguridad, necesarias para vivirlo a plenitud, aun en medio de dificultades. Detengámonos un poco y disfrutemos de esa flor que está brotando, de los pajaritos que nos despiertan con su canto y aprendamos de ellos, que madrugan a alabar a Elohim por ese nuevo día. Disfrutemos de nuestra familia, hoy en particular hagamos algo que marque la diferencia en la vida de alguien. Y no olvidemos que: “Este es el día que hizo YHVH, y debemos gozarnos en él”.
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