“Oh Yaweh, fortaleza mía y fuerza mía, y refugio mío en el tiempo de la aflicción, a ti vendrán naciones desde los extremos de la tierra, y dirán: Ciertamente mentira poseyeron nuestros padres, vanidad, y no hay en ellos provecho” (Jeremías 16:19)
Creo que no hay fuerza cultural más fuerte que la tradición. Ella da identidad a los pueblos y también puede destruirlos especialmente cuando mezclamos el conocimiento de Elohim con la tradición. Mateo 15:3 – “¿Por qué también vosotros quebrantáis el mandamiento de Elohim por vuestra tradición?” Esta fue la respuesta de Yahshua cuando los fariseos le preguntan por qué sus discípulos quebrantan la tradición. Ya en Su tiempo, el mensaje estaba corrupto por las tradiciones. Es tan fuerte el peso de la tradición, que pone un velo sobre la verdad de la Torah y no pueden verla. Mentira heredaron nuestros padres y mentiras nos han trasmitido. Pero no tenemos por qué quedarnos ahí. Si ellos se conformaron con la basura que heredaron de sus padres y no tuvieron amor por la verdad, es su problema. Tu busca, rompe toda tradición y busca a Elohim y Su Torah. No importa cuántas generaciones atrás vienen con las mentiras que te han enseñado sobre Elohim, busca tu, atrévete a ir más allá y busca la verdad. Elohim te dará una nueva identidad, la identidad de Su pueblo, la identidad de Su Reino, la identidad que da cuando la mente del Mesías sea desarrollada en ti y puedas ver más allá de las tradiciones y mentiras de nuestros padres. Si lo que tus padres te trasmitieron fue por ignorancia o conformismo, es irrelevante en estos momentos, ahora tu puedes buscar por ti mismo(a).
“Yo soy el ‘Alef’ y la ‘Tav’, El Primero y el Último, el Principio y el Fin” (Apocalipsis 22:13)
El Aleftav (Alfabeto) Hebreo consta de 22 letras que los antiguos sabios judíos creían, constituían los bloques fundamentales de la vida. Es decir, esas 22 letras del alfabeto Hebreo son la plantilla donde está construida toda la vida. Juan 1:1 dice: “En el principio era la Palabra, y la Palabra era con YHVH. Y la Palabra era YHVH. Yahshua es llamado el Devar (Palabra) de Elohim. El mismo proclama que El es el Alef y la Tav (alfa y omega – Griego), el primer bloque de la vida y el último. La plantilla sobre la cual está construida la vida. Tu vida y mi vida. El es nuestro principio y nuestro fin, y según Hebreos 1:3, quien sostiene el universo en orden. Por eso, no debe extrañarnos que nuestra vida fuera de Él, sea un completo caos. Sabiendo que Yahshua es el Devar (Palabra) y que la Palabra está formada de letras, y que con estas 22 letras todo fue formado, procuremos hablar la Palabra para edificar nuestra vida y la de los demás. Nuestra vida solo tiene sentido cuando está construida sobre la plantilla dada por el Padre, es decir: cuando Yahshua es lo primero y lo último para nosotros, cuando El es nuestro principio y fin. Todo el universo es creado y sostenido por el lenguaje divino – la Palabra de Elohim – Yahshua. ¡Shabbat Shalom ¡
“Señor, ¿a quién iremos? Tú tienes palabra de vida eterna. Y nosotros hemos creído y conocemos que tu eres el Mesías, el Hijo del Elohim viviente” (Juan 6:68-69)
El hombre va hasta el fin del mundo, buscando conocer la verdad, para encontrar la razón de ser, para entender el por qué nació, por qué está aquí. Busca en cientos de dioses diferentes, comida para su alma, luz para su espíritu, investiga, experimenta, y por lo regular vuelve a quedar tan hambriento y sediento como cuando empezó y en los momentos duros de su vida, no tiene a quien ir. Yahshua dijo: “venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar” (Mateo 11:28). Cuando pasamos por situaciones difíciles, enfermedades, tragedias, pérdidas insoportables que nos rompen el corazón y donde ni siquiera aquellos más cercanos pueden ayudarnos a soportar el dolor, conocer a Yahshua y su gran amor, saber que El nos sostiene, nos da descanso y calma nuestro dolor por medio del Ruaj, es la esperanza más bella de todo creyente. Por lo regular son esos momentos, esas espinas en el corazón, las que dan paso a los momentos más bellos en comunión con nuestro Padre Celestial, son los que maduran nuestro carácter y dulcifican nuestro espíritu, son los que nos permiten ver la gloria de Elohim en todo su esplendor, restaurándonos y poniéndonos en pie de nuevo. ¿A quién iremos? ¿A dónde se va cuando ya no hay a donde ir? A Yahshua, el conoce tu dolor y sólo el, sabe como sanarlo.
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