“Bastante habéis rodeado este monte; volveos al norte (Deuteronomio 2:3)
Debemos tener cuidado de no caer en ninguno de estos dos extremos, ambos devastadores para nuestra vida. 1. Estar cómodos con la situación actual y no desear cambios – “Ay de los reposados en Sion…” Amos 6:1. 2. Hacer las cosas sin pensar. Ambos son contrarios a las Escrituras que dicen: “Encomienda a YHVH tu camino, y confía en Él; y Él hará” – Salmo 37:5. Elohim le dice al pueblo de Israel: “Bastante habéis rodeado este monte…”. Ese monte no era donde YHVH quería que su pueblo estuviera, El tenía mucho más para ellos. “Volveos al norte”. Ellos necesitaban moverse en esa dirección. No tenían que seguir viviendo en el desierto, sino seguir hacia la Tierra Prometida, hacia la bendición de YHVH. Aunque Elohim les había provisto de todo lo necesario en el desierto, y ellos habían aprendido a oír Su voz, ya era hora de seguir adelante. Diariamente YHVH nos bendice y provee, pero él quiere vernos desear las riquezas de Su gracia y no apegarnos a la basura de este mundo. Solo podemos resistir el mal, cuando nos sometemos a YHVH. Debemos estar atentos a la voz del Padre cuando nos diga que ya es hora de movernos y no apegarnos a situaciones, lugares, ni gente. El sabe cuál es el mejor lugar para nosotros y cuando es el momento para ir hacia él.
“Así que, si el Hijo os libertare, seréis verdaderamente libres” (Juan 8:36)
El sistema confunde la verdadera naturaleza de la libertad. Para el sistema, libertad es sinónimo de independencia personal; es decir la capacidad de tomar decisiones y elegir nuestro propio camino en la vida, hacer lo que queramos, cuando queramos. Yahushua no nos ha liberado para hacer lo que queramos; nos ha liberado para hacer lo que debemos. Nos ha liberado para caminar en relación con YHVH y para ser lo que el Padre ha determinado que seamos. Esta es la verdadera libertad, la capacidad de obedecer a YHVH y elegir Su voluntad para nuestra vida. Y esta es la libertad que el pecado nos había negado durante mucho tiempo. Tomemos tiempo hoy para pedirle al Ruaj que nos revele si hay en nuestra vida algo que no hemos sujetado a la maravillosa libertad del Mesías. Y si nos muestra algo, clamemos al Padre por liberación.
“Sin visión el pueblo se desenfrena; más el que guarda la Torah es bienaventurado” (Proverbios 29:18)
Al examinar las etapas de crecimiento espiritual y el desarrollo a través del cual el creyente pasa mientras está cruzando el desierto de la vida, camino hacia la Tierra Prometida, podemos ver como la Torah juega un papel fundamental manteniéndonos en el camino estrecho y recto, que eventualmente nos llevará seguros a nuestro destino espiritual. Muchos han leído Proverbios 29:18, y la mayoría están familiarizados con la primera parte del versículo, pero no con la segunda donde vemos que la Torah juega un papel crucial en guiarnos a nuestro destino eterno. Vemos a Elohim dirigiendo al pueblo por el camino de justicia de la Torah, mostrándoles el mensaje de salvación a través de la fe en el Cordero perfecto. Yahushua, la Torah viva, fue aquel que como el brazo de YHVH, liberó al pueblo de Egipto, que como el Ángel de YHVH los guio en la columna de fuego, que habló con ellos desde el Sinaí, les dio la Torah, fue la Roca que los suplió de agua, fue el pan de vida que descendió del cielo. Poco a poco, como un padre entrenando a su hijo, Elohim está entrenando a Su pueblo, le está enseñando a caminar en Su Torah, Sus mandamientos, y al mismo tiempo, le está revelando la verdad de la obra redentora de Yahushua. No olvidemos que la fe en la obra de Yahushua y la Torah van de la mano. Son inseparables. Shabbat Shalom
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