“Sáname, oh YHVH, y seré sano; sálvame, y seré salvo; porque tú eres mi alabanza” (Jeremías 17:14)
Es bueno alabar y confiar en nuestro Adonai a pesar de las aflicciones. En realidad, el sufrimiento nos permite ejercitar nuestro corazón de formas que serían imposibles si el camino de nuestra vida fuera un camino de rosas sin problemas. Tal vez la copa que YHVH nos da a tomar, sea amarga, pero una vez ingerida se vuelve dulce por la enseñanza que trae y la forma como nos acerca más a nuestro amado Padre. Cuando aceptamos la prueba como ordenada por YHVH, por el Rey de Gloria quien en un abrir y cerrar de ojos puede librarnos de la opresión, nuestro corazón es refinado, fortalecido, y solo alabanzas pueden salir de nuestros labios. Solo nuestro Padre sabe cuáles aguas deben ser endulzadas, solo el Autor y Consumador de nuestra fe sabe cómo sacar un diamante de las cenizas. “Así ha dicho YHVH, Redentor tuyo, el Santo de Israel: Yo soy YHVH Elohim tuyo, que te enseña provechosamente, que te encamina por el camino que debes seguir” – Isaías 48:17.
“Estad, pues, firmes en la libertad con que el Mesías nos hizo libres, y no estéis otra vez sujetos al yugo de esclavitud” (Gálatas 5:1)
Pablo dice aquí que Yahushua nos hizo libres para libertad. Algunos enseñan que el Mesías nos hizo libres de la Ley de YHVH. Pero el Mesías es toda la Palabra Viva de YHVH, la Torah, así, que, ¿cómo puede estar haciéndonos libres de Él? Además, ¿cómo puede hacernos libres de algo a lo que nunca hemos estado sujetos? Salmo 119:44-45 — “Guardaré tu Torah siempre, para siempre y eternamente. Y andaré en libertad” — Según este Salmo, la Torah es libertad. ¿Puede algo dar libertad y esclavizar al mismo tiempo? Juan 10:4 — “… y las ovejas le siguen porque conocen su voz” — Yahushua es la Torah, es libertad y nos hizo libres del sistema religioso para que vivamos bajo la Ley de YHVH - La Torah. Obedecer la Torah es libertad, hacer lo contrario es esclavitud. Solo un pueblo libre puede recibir Torah, por eso YHVH tuvo que sacar a su pueblo de la esclavitud de Egipto, llevarlos al Sinaí y darles la Torah — el código de conducta bajo el cual vive Su pueblo.
“Y les di también mis días de reposo, para que fuesen por señal entre mí y ellos, para que supiesen que yo soy YHVH que los santifico” – Ezequiel 20:12
La palabra “santificar” viene de la raíz hebrea H6942 = Kadash = consagrar – separar. Ya sabemos que Shabbat es el día en que nos separamos para YHVH. Es imperativo pasar tiempo con El, separarnos de las influencia a nuestro alrededor que nos distraen e impiden centrar nuestra atención solo en El. Esos momentos en soledad con El son los que YHVH usa para transformarnos, para conformarnos a la imagen de Yahshua y es el Ruaj Hakoddesh quien efectúa ese cambio maravilloso en nosotros. “Así quedó Jacob solo; y luchó con él un varón hasta que rayaba el alba… y el varón le dijo: ¿Cuál es tu nombre? Y él respondió: Jacob… no se dirá más tu nombre Jacob, sino Israel…” – Génesis 32:24-28. Ese momento de la vida de Jacob cambio su destino para siempre, su nombre fue cambiado, su vida fue transformada. Dejo de estar a cargo de su vida y permitió que YHVH tomara el control. Igual que Jacob, nosotros necesitamos estar a solas con YHVH y dejar que El tome el control. Diariamente tenemos que escoger vivir por nuestros sentidos porque creemos que sabemos mejor que hacer, o permitirle a YHVH guiar toda nuestra vida. Shabbat Shalom.
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