“¿Qué nación grande hay que tenga dioses tan cercanos a ellos como lo está YHVH nuestro Elohim en todo cuanto le pedimos? Y ¿Qué nación grande hay que tenga estatutos y juicios justos como es toda esta Torah que yo pongo hoy delante de vosotros?” (Deuteronomio 4:7-8)
Fue la realidad práctica de Elohim la que hizo que Israel se destacara entre las naciones de su tiempo. Obviamente fue la Torah la que hizo que fuera tan evidente su carácter distintivo. Cuando YHVH está obrando en medio de ti, no tienes que vivir la vida como si El no estuviera haciendo nada. Por eso es tan importante seguir las directrices (Torah) de YHVH. Desobedecer sus instrucciones, es una muestra evidente de que El no habita en medio de ti. Ahora, debido a la participación íntima de YHVH en nuestras vidas, podemos sentirnos desconectados de los que nos rodean. A pesar de que como pueblo de YHVH pertenecemos a una familia o comunidad, aun podemos experimentar el sentido de no pertenencia, por tener que compartir con tanta gente a nuestro alrededor que no conoce a YHVH y a diferencia del Israel antiguo, no vivimos en una comunidad nacional aislada. Por el contrario, estamos esparcidos entre las naciones del mundo, llamados a ser luz para los demás. Al mismo tiempo, nuestro sentimiento de no pertenecer puede ser abrumadoramente doloroso. Es un camino de soledad, en cuanto al sistema, por eso es imperativo que nuestra relación con YHVH sea íntima y fuerte.
“Pero he aquí que yo la atraeré y la llevaré al desierto, y hablaré a su corazón” (Oseas 2:14)
El desierto no ofrece nada, y dependiendo de las razones que nos lleven al desierto, sería como dejarlo todo por nada – o, en el mejor de los casos, dejarlo todo por YHVH. Pérdidas, fracasos, engaños, decepciones, traiciones, etc., todo lo que al final se recibe en el sistema, consecuentemente, abre nuestro corazón al llamado al desierto, a dejarlo todo y en esa sequía, aridez y silencio, buscar a Elohim, escuchar Su voz. YHVH tenía que sacar al pueblo de Egipto, del ambiente pagano egipcio y llevarlo al desierto para moldearlo. El pueblo sufrió mientras YHVH los formaba y hacía de ellos Su pueblo – un pueblo con un estándar moral superior al de sus vecinos paganos. En el Sinaí, entre truenos y relámpagos YHVH les da la Torah – Su plan, el mapa detallado para que se encontraran con YHVH todos los días y en toda circunstancia. Ya vemos que los desiertos son necesarios, es allí donde YHVH habla a nuestro corazón, es desde allí que podemos contemplar el cielo y sus recursos, es allí donde podemos apreciar la grandeza del amor de YHVH y en esa aridez y soledad permitirle hacer Su voluntad en nosotros.
“Y acercándose Elías a todo el pueblo, dijo: ¿Hasta cuándo claudicaréis vosotros entre dos pensamientos? Si YHVH es Elohim, seguidle; y si Baal, id en pos de él. Y el pueblo no respondió palabra” (1Reyes 18:21)
El Monte Carmelo es uno de los sitios más hermosos de Israel. La palabra “Carmelo” en hebreo significa: Viñedo de Elohim. Fue en la cima del Monte Carmelo donde Elías confrontó a los profetas del rey Acab y donde retó al pueblo de Israel a escoger entre YHVH y Baal. Y el pueblo no respondió nada. Estaba contento parado en la cerca, no le interesaba ir a un lado o al otro, era más fácil no tomar decisiones y seguir mirando a los dos lados. Algunos piensan que escoger puede crear división y confrontación, pero estar parado en la cerca y no escoger lado, nunca ha sido una opción para el pueblo de YHVH. Somos o no somos, eso era lo que Elías le pedía al pueblo que decidiera. YHVH demanda que tomemos una decisión, no podemos andar entre dos aguas, no podemos pretender servir a YHVH y andar contaminados con el sistema. Deuteronomio 11:26 – “He aquí yo pongo hoy delante de vosotros la bendición y la maldición...”. Josué en su discurso de despedida le dijo lo mismo al pueblo – Josué 24:15 – “Y si mal os parece servir a YHVH, escogeos hoy a quién sirváis; si a los dioses a quienes sirvieron vuestros padres, cuando estuvieron al otro lado del río, o a los dioses de los amorreos en cuya tierra habitáis; pero yo y mi casa serviremos a YHVH”. Diariamente tenemos que tomar decisiones, unas simples, otras más complejas, pero la decisión de servir a YHVH o andar entre dos aguas, tiene repercusiones eternas. Estar parado en la cerca mirando a los dos lados no es una opción para el pueblo de YHVH. Escoge hoy. ¡Shabbat Shalom!
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