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Gota Diaria 02-02-2025

“Mis huidas tú has contado; pon mis lágrimas en tu redoma; ¿no están ellas en tu libro?” (Salmo 56:8)

 

Saber que YHVH cuenta mis lágrimas no me emociona, sino que me da seguridad de que El está ahí, no solo para contarlas sino para involucrarse en mi dolor, para consolarme, para sacarme a la luz de nuevo y permitirme ver Su gloria a través de El.  Dicen que las lágrimas son el antiséptico del corazón, lo lavan, limpian, desahogan, liberan, es decir, son parte del proceso de sanidad, así que, es bueno llorar.  En muchas culturas el dolor físico es aceptado como normal, mas el dolor emocional y la manifestación de él con las lágrimas es signo de debilidad y no es aceptado.  Es normal andar con muletas, enyesado, en silla de ruedas, pero las heridas emocionales, el dolor del alma debe ser escondido.  No olvidemos que el corazón es muy delicado, es fácil lastimarlo, herirlo, hacerlo trisas y no hay yeso para el, y las muletas que el mundo ofrece (drogas, alcohol, desenfrenos), son cada vez más nocivas.    Hay muchas experiencias dolorosas que necesitan ser lloradas, evacuadas con lágrimas.  Nuestro Padre Celestial las cuenta, guarda y anota en Su libro, pero no solo las registra, El pone Su bálsamo de sanidad en las heridas y tiene cuidado de que no salga cicatriz sobre una herida no sanada, sino que se asegura que el corazón sea hecho nuevo. 

Gota Diaria 01-02-2025

“Amo a YHVH, pues ha oído mi voz y mis súplicas; porque ha inclinado a mí su oído; por tanto, le invocaré en todos mis días” (Salmo 116:1-2)

 

David es conocido como el hombre con un corazón según Elohim.  Cometió muchos errores como todos nosotros, pero sabía ir a Elohim y llevarle los pedazos en que quedaba su corazón y no paraba ahí, luego después de ser ayudado y fortalecido prorrumpía en alabanzas reconociendo que solo por YHVH, el estaba en píe.  Hagamos como David, llevémosle a YHVH los pedazos, acerquémonos a El confiados de que no solo nos oirá, sino que nos dará la sabiduría para actuar, las fuerzas para seguir, nos mostrará su misericordia y poder y luego alabémosle por todo lo que El es.  David también alentaba su corazón el mismo, “Vuelve, oh alma mía, a tu reposo, porque YHVH te ha hecho bien”.  No esperemos que alguien venga y nos aliente, pidámosle al Ruaj HaKoddesh que traiga a nuestra mente todas las Escrituras llenas de esperanza y alentemos nuestro corazón con ellas, recordándonos a nosotros mismos que quien ha prometido es FIEL a Sus promesas.  Luego gritémoslo desde las montañas, no nos guardemos para nosotros, las grandezas que YHVH hace en nuestras vidas, proclámenos Su gloria y seamos testimonio a otros de Su amor. ¡Shabbat Shalom ¡

Gota Diaria 31-01-2025

“Compañías de impíos me han rodeado, mas no me he olvidado de tu Torah.  A  media noche me levanto para alabarte por tus justo juicios” (Salmo 119:61-62)

 

Cuando la persecución y la aflicción se levanten, la Palabra debe estar en nuestros labios.  Hechos 16:25 dice que cuando Pablo y Silas fueron encarcelados, a media noche oraban y cantaban himnos a YHVH.  Ellos conocían el secreto de la libertad, la Palabra estaba en sus labios, no olvidaron la Torah, sino que dieron gracias y cantaron en su hora más oscura, en su media noche.  ¿Qué podían estos judíos mesiánicos estar cantando?  Las oraciones y salmos de la Torah, que más podían cantar.  No existían himnarios como hoy en día, ellos proclamaban la Palabra en oraciones y cánticos.  El pondrá canción en nuestros labios en la hora más oscura, Él es nuestra fortaleza y nos llena de valor a través de Su Palabra.  La Torah es luz en nuestra oscuridad – “Lámpara es a mis pies tu Torah, y lumbrera en mi camino” – Salmo 119:105.  Es ahí cuando viene el sacrificio de alabanza, cuando estamos angustiados y sin deseo de alabar, es ahí cuando debemos alabarlo y adorarlo con todo nuestro corazón.  La maldad que hay en el mundo hoy en día es suficiente para deprimirnos, a veces parece que el malvado ganara terreno, pero en esos momentos es cuando debemos recordar Su Palabra.  Él ha prometido nunca abandonarnos ni desampararnos.

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