“Los que esperan en YHVH tendrán nuevas fuerzas; levantarán alas como las águilas; correrán y no se cansarán; caminarán, y no se fatigarán” (Isaías 40:31)
La expresión “alas de águila” significa la liberación supernatural de YHVH rescatando a Su pueblo de la esclavitud. ¿Dónde más encontramos esta expresión? En el primer Éxodo – “Vosotros visteis lo que hice a los egipcios, y cómo os tomé sobre “alas de águilas”, y os he traído a mí” – Éxodo 19:4. Y la encontramos de nuevo en el último y gran Éxodo – Apocalipsis 12:14. De la misma forma como sacó a Su pueblo de Egipto y lo sustentó en el desierto en el primer Éxodo, así lo hará en el último gran Éxodo sacando a Su pueblo de la esclavitud del sistema y sustentándolo en los tiempos finales en el desierto, en la soledad y el rechazo de todo el mundo. Lo hizo una vez y lo hará de nuevo. Mientras tanto, ¿qué dice Isaías que debemos hacer? Esperar en YHVH para renovar nuestras fuerzas. ¿Cómo se renuevan las fuerzas? Piense que hace usted después de un día de trabajo duro. Va a su casa, se alimenta, duerme, se levanta al día siguiente y vuelve a alimentarse. Solo alimentándonos de la Palabra de YHVH podemos renovar nuestras fuerzas, no solo para vivir y ser testigos de Su gloria en el lugar donde estemos, sino para esperar Su regreso sabiamente. Sabemos que la guerra espiritual que se lleva a cabo ahora en el mundo, es 1.000 veces más intensa y mucho más en Israel. Después de todo Jerusalén es la Zona Cero en esta batalla. Es la ciudad del Gran Rey, el lugar donde YHVH puso Su Nombre y todo lo que Satanás quiere es tomar control de ese pedazo de tierra. Pero lo que YHVH quiere que hagamos es que esperemos en El, que renovemos nuestras fuerzas a través de Su Palabra y que confiemos en El. ¡Shabbat Shalom ¡
“YHVH peleará por vosotros, y vosotros estaréis tranquilos” “Tu pleito yo lo defenderé, y yo salvaré a tus hijos” (Éxodo14:14 e Isaías 49:25)
Desde el comienzo en el libro de Génesis, vemos la guerra como un patrón humano que continua a lo largo hasta el libro de Apocalipsis donde la batalla final entre el bien y el mal, está profetizada. Israel aprendió lecciones fuertes en las guerras. Vio que cuando salía a la guerra guiado por Elohim, tenían la victoria segura, mas cuando salían a pelear en sus propias fuerzas eran derrotados. Las guerras peleadas bajo la guía de YHVH, eran guerras santas cuyo único propósito eran de establecer a Israel en la Tierra Prometida, protegerlos contra las invasiones extranjeras y promover la justica y rectitud. Uno de los requisitos, era que el pueblo debía purificarse – “Cuando salieres a campaña contra tus enemigos, te guardarás de toda cosa mala… Porque YHVH tu Elohim anda en medio de tu campamento, para librarte y para entregar a tus enemigos delante de ti… “ – Deuteronomio 23:9-14). Tanto el pueblo como su causa, debía ser santa. Elohim solo pelearía en una batalla santa y justa. Los parámetros de YHVH no han cambiado. En los últimos tiempos, peleará de nuevo por su pueblo y el propósito será el mismo: establecerlo en la Tierra prometida, defenderlo de invasión extranjera y establecer un reino de rectitud y justicia. Pero mientras está guerra final llega, tenemos batallas que pelear y si queremos que Elohim pelee por nosotros, debemos separarnos, ser kaddosh para Él, y que tanto nuestra vida como la causa sea santa.
“Bastante habéis rodeado este monte; volveos al norte (Deuteronomio 2:3)
Debemos tener cuidado de no caer en ninguno de estos dos extremos, ambos devastadores para nuestra vida. 1. Estar cómodos con la situación actual y no desear cambios – “Ay de los reposados en Sion…” Amos 6:1. 2. Hacer las cosas sin pensar. Ambos son contrarios a las Escrituras que dicen: “Encomienda a YHVH tu camino, y confía en Él; y Él hará” – Salmo 37:5. Elohim le dice al pueblo de Israel: “Bastante habéis rodeado este monte…”. Ese monte no era donde YHVH quería que su pueblo estuviera, El tenía mucho más para ellos. “Volveos al norte”. Ellos necesitaban moverse en esa dirección. No tenían que seguir viviendo en el desierto, sino seguir hacia la Tierra Prometida, hacia la bendición de YHVH. Aunque Elohim les había provisto de todo lo necesario en el desierto, y ellos habían aprendido a oír Su voz, ya era hora de seguir adelante. Diariamente YHVH nos bendice y provee, pero él quiere vernos desear las riquezas de Su gracia y no apegarnos a la basura de este mundo. Solo podemos resistir el mal, cuando nos sometemos a YHVH. Debemos estar atentos a la voz del Padre cuando nos diga que ya es hora de movernos y no apegarnos a situaciones, lugares, ni gente. El sabe cuál es el mejor lugar para nosotros y cuando es el momento para ir hacia él.
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