“El creyó en esperanza contra esperanza, para llegar a ser padre de muchas gentes, conforme a lo que se le había dicho: así será tu descendencia” (Romanos 4:18)
Humanamente, era imposible; Abraham tenía 100 años y Sara 90, pero YHVH había hecho una promesa. Abraham tenía que enfrentarse a dos realidades – su realidad y la realidad de la Palabra de YHVH. Estas no encajaban, sin embargo, contra toda esperanza, Abraham creyó lo que Elohim le había prometido absolutamente convencido que Él tenía el poder para cumplir Su promesa. Elohim tenía un plan mayor para Abraham, Su plan de redimir a toda la humanidad estaba a punto de comenzar, todas las naciones del mundo serían bendecidas a través de la simiente de este hombre. En nuestra vida, la Palabra de Elohim y nuestra realidad no siempre encajan para nosotros, pero YHVH quiere que nuestra realidad no enceguezca nuestra fe. Él quiere que sus hijos enfrenten la realidad como es, pero que a pesar de las circunstancias, confíen en El, porque saben que Él es fiel a sus promesas. En español la palabra fe, es certeza de que algo va a pasar, pero en si contiene elementos de duda. En Hebreo la palabra es Emunah, fidelidad, confianza absoluta y no da cabida a ninguna duda. Si al enfrentar tu realidad hoy, sientes que la duda puede llegar a tu corazón, recuerda que YHVH siempre tiene un plan mayor para ti, El no solo trabaja en nuestro bien personal sino también para Su gloria y la extensión de Su Reino a través de las vidas de quienes confían en El.
“Paraos en los caminos, y mirad, y preguntad por las sendas antiguas, cuál sea el buen camino, y andad por él, y hallaréis descanso para vuestra alma” (Jeremías 6:16)
Jeremías le estaba hablando a un pueblo que había perdido el camino y para quien había poca esperanza no solo porque lo había perdido, sino porque no estaba interesado en encontrarlo; preferían seguir su propio camino, aunque los llevara al desastre. Vivimos en un mundo relativista donde lo que nos parece bien lo hacemos, es decir no hay absolutos. Por consiguiente, es muy fácil perder el camino y ni siquiera darnos cuenta. Cuando viajamos, es necesario seguir las flechas que nos indican la dirección, pero si alguien tuerce una flecha, terminamos en el camino equivocado, así que la única forma de volver al camino es con un mapa. En nuestra vida, a veces encontramos encrucijadas donde tenemos que evaluar, si perdimos el camino o si necesitamos una nueva dirección. En esos momentos la Torah es el único mapa confiable y el Ruaj Hakodesh es la brújula que nos señala hacia donde ir. La Escritura nos dice que busquemos el buen camino y andemos por él. Tal vez no sea fácil hacerlo, pero estamos seguros en él porque no caminamos solos, Yahushua va con nosotros. El camino de Elohim es verdadero y no cambia. No hay lugar para transigir y tal vez no sea el camino que nos agrade, pero es el camino que caminó Yahushua cuando hizo la voluntad del Padre. Él ha prometido que allí encontraremos descanso para nuestra alma.
“Yo conozco tus obras; he aquí, he puesto delante de ti una puerta abierta, la cual nadie puede cerrar; porque, aunque tienes poca fuerza, has guardado mi palabra, y no has negado mi nombre” (Apocalipsis 3:8)
YHVH dice que ha puesto una puerta abierta delante de nosotros, sin embargo, muchos buscan otra, otro camino, tratan de seguir a Elohim a su manera, no ven el peligro de entrar por puertas desconocidas que solo traerán destrucción a sus vidas. Son como los niños, tratamos de protegerlos, pero ellos siempre se las ingenian para escapar y saltar los cercos de protección que ponemos delante de ellos. Nosotros vemos el peligro, pero ellos no. Yahushua es la puerta que YHVH ha puesto delante de nosotros, no hay otra. “Yo soy la puerta; el que por mí entrare, será salvo; y entrará, y saldrá, y hallará pastos” (Juan 10:9). Es una puerta segura, una puerta a todo lo que necesitamos en la vida, una puerta hacia la presencia de Elohim, una puerta hacia Su amor y misericordia, una puerta hacia un íntimo caminar con el Pastor de las ovejas, una puerta de consuelo, paz y esperanza. Y quienes hemos entrado por esta puerta, estamos llamados a mostrársela al mundo. Aquellos que aún no la han encontrado necesitan ver lo que Elohim en Su inmenso amor ha provisto para ellos. Una puerta para escapar a los estragos del pecado y del mal. Una puerta que los lleva a conocer al único y verdadero Elohim.
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