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Gota Diaria 14-02-2025

“Inclinad vuestro oído, y venid a mí; oíd, y vivirá vuestra alma; y haré con vosotros pacto eterno, las misericordias firmes a David”  (Isaías 55:3)

 

Por años a la gente se le ha dicho que repitiendo una simple oración aceptando a Yeshua como su salvador, es salvo.  A esa oración se le llama: la oración del pecador o la oración de fe.  Fue inventada por Moody como reemplazo a la “silla del desvalido” que hasta entonces usaban los evangelistas y que había sido inventada por Finney. Pero en realidad lo que Elohim quiere es hacer un pacto contigo.  Un pacto que incluye derechos y responsabilidades.  Un pacto como un matrimonio donde el esposo promete cuidarte con su vida, suplir todas tus necesidades, amarte hasta la muerte, y espera que tu como su esposa cumplas con la carta de matrimonio (Torah) que te dio y que lo esperes pacientemente, separada del mundo, mientras El prepara todo para venir a buscarte.  Prometió darnos señales de Su regreso para que estuviéramos preparados y por eso, hoy, sabiendo, que su regreso esta a la puerta, yo te invito a que asumas tu role como esposa y te prepares como es debido.  No es repetir una simple oración y pare de contar. No, es un compromiso serio, es un pacto con el Creador del Universo.  Recuerda, al Padre no le importa cuántos demonios hayas echado fuera, ni por cuantos enfermos hayas orado, solo le importa si has permanecido fiel, si has obedecido su Torah.  El dice: “Y te desposaré conmigo para siempre; te desposaré conmigo en justicia, juicio, benignidad y misericordia”

Gota Diaria 13-02-2025

“Quien cuando le maldecían, no respondía con maldición; cuando padecía, no amenazaba, sino encomendaba la causa al que juzga justamente” (1Pedro 2:23)

 

En algún momento u otro de la vida, todos de alguna manera somos acusados falsamente por amigos, familiares o simples conocidos quienes nos juzgan erróneamente.  Cuando esto sucede nuestra tendencia o tentación es de retaliar y defendernos.  Nuestra actitud por lo regular, es totalmente opuesta a la de Yahshua, quien en sus horas más oscuras cuando era escarnecido, insultado, escupido, nunca respondió ni se defendió.  El confió toda Su causa al Padre quien es el juez justo.  Yahshua advirtió a sus discípulos sobre la hipocresía de juzgar a los demás.  La línea entre el juzgar y discernir es muy angosta, pero demasiado significativa.  El discernimiento es un don del Ruaj Ha Koddesh y debe usarse sabiamente.  El juzgar es una característica del hombre y por lo regular, más común en aquellos con espíritu de religiosidad que no conocen el amor de Elohim, sino la inflexibilidad de la auto-justificación.  Cuanta angustia nos ahorraríamos si nuestra actitud fuera como la del Maestro a quien profesamos seguir.  Igual que Yahshua, debemos siempre encomendar nuestra causa al Padre.  No importa lo que la gente diga de nosotros, solo pueden dañar nuestra reputación, pero Elohim está más interesado en nuestro carácter que en nuestra reputación.  Nuestro carácter es lo que realmente somos frente a aquel que juzga los pensamientos y actitudes del corazón. 

Gota Diaria 12-02-2025

“Cuando salgas a la Guerra contra tus enemigos, si vieres caballos y carros, y un pueblo más grande que tú, no tengas temor de ellos, porque YHVH tu Elohim está contigo” (Deuteronomio 20:1)

 

YHVH tuvo a Israel por cerca de un año acampando al pie del Monte Sinaí, donde lo preparó para su destino.  Allí les dio la Torah, les dio estructura, jerarquía, los organizó no solo para acampar alrededor de Su gloria, sino para marchar en el momento que fuera necesario cambiar de escenario.  No dejo cabo suelto, nada quedo a decisión del hombre.  A partir del Sinaí, todo sería manejado por YHVH e Israel caminaría por el desierto como el pueblo de YHVH llevado de Su mano.  Para que exista una nación, debe haber: una tierra, un pueblo y una constitución.  Desde el llamamiento de Abraham, YHVH estaba preparando al pueblo.  La tierra ya existía y ahora necesitaba quien la habitara en Su nombre.  En el Monte les da la constitución y ahora Israel debía llegar a la tierra y pelear por ella.  YHVH advierte al pueblo de que habría guerras, que encontrarían enemigos, pero que en esos momentos recordarán que YHVH estaba con ellos.  Hemos aprendido que el viaje de Israel por el desierto es el modelo de nuestro peregrinaje por el mundo, camino a Canaán.  Encontramos enemigos, peleamos batallas, aprendemos lecciones en cada parada, y sabemos que YHVH está a nuestro lado llevándonos de Su mano.  YHVH nos pide al igual que lo hizo con Israel, no hacer concesiones ni mezclarnos con el enemigo (sistema).  Mantenernos separados para El, mantener nuestra identidad como pueblo de YHVH obedeciendo Su Torah y cumpliendo con nuestro llamamiento de mostrarle al mundo Su gloria y llevar a muchos a Su conocimiento.

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