“¿Para qué me sirve dice YHWH, la multitud de vuestros sacrificios?... ¿Quién demanda esto de vuestras manos, cuando venís a presentaros delante de mí para hollar mis atrios?” (Isaías 1:11-12)
El libro de Isaías empieza pronunciando un juicio sobre la gente en términos de la rutina diaria de adoración en el Templo. La conexión entre la adoración y vida diaria en el Templo con las relaciones sociales y la vida del creyente, es inquebrantable. Es decir, la adoración no tiene ningún valor si nuestra vida diaria no está conformada a la Torah, si estamos oprimiendo a otros o viviendo una vida incorrecta. Hoy en día, el creyente fácilmente separa estas cosas, la vida en la iglesia, la adoración y todo el ritual involucrado, incluyendo cultos de alabanza, etc., son una cosa, y su vida diaria, social, laboral, emocional, es otra. Isaías en este capítulo 1, nos recuerda que el Elohim de Abraham no reconoce tal separación. La calidad de nuestra adoración como individuos y como comunidad, depende de la calidad de nuestra vida. El Templo y su ministerio, era el centro de la vida judía y su significado espiritual está explicito en todo el recuento de los Evangelios, muchos de los eventos del ministerio del Mesías giran alrededor del Templo. En Marcos 13:2 Yahushua predice la destrucción del templo – “¿Ves estos grandes edificios? No quedará piedra sobre piedra, que no sea derribada”. Destruir el Templo era destruir la vida misma del pueblo judío, pero como habían hecho del Templo el centro de una vida corrupta y alejada de Elohim, tanto que como dice en Isaías, lo sacrificios eran abominación para YHWH, era necesario destruirlo. “¿Vendréis y os pondréis delante de mí en esta casa sobre la cual es invocado mi nombre, y diréis: Librados somos, para seguir haciendo todas estas abominaciones? – Jeremías 7:10. No importa cuánto vayamos al templo, ni cuánto nos postremos y adoremos, todo será abominación a YHWH si nuestra vida no es recta y conforme a la Torah.
“Acuérdate del día de reposo para santificarlo. Seis días trabajarás, y harás toda tu obra; mas el séptimo día es reposo para YHVH tu Elohim; no hagas en él obra alguna…” (Éxodo 20:8-10)
Tenemos un día que es bendecido por encima de todos los otros días, llamado Shabbat. YHVH dice que todo lo que necesitamos hacer, lo podemos hacer en seis días, trabajar, limpiar, cocinar, comprar, etc., de manera que el Shabbat podamos entrar en Su reposo y descansar. En un mundo tan ocupado, rápido y congestionado, puede parecer algo difícil de lograr, e incluso podemos sentirnos culpables por no hacer las cosas rutinarias, pero YHVH sabe mejor que nosotros lo que necesitamos para funcionar al 100%. La palabra Shabbat significa: “parar / desistir”. El significado principal es: “parar de trabajar”. YHVH descansó para poder disfrutar de Su creación. A veces vivimos tan ocupados, que no tenemos tiempo de disfrutar del fruto de nuestro trabajo, incluyendo nuestro hogar y familia. Trabajamos tanto para tener un estilo de vida, que no tenemos calidad emocional de vida. Aquello por lo que trabajamos tanto, se convierte en nuestro amo y al final terminamos perdiendo nuestra familia y nuestra salud física y emocional, y lo peor, no tenemos tiempo para YHVH. Pero El, en Su infinita sabiduría, sabe que para que nuestra salud física y espiritual no sufra, necesitamos un día en el cual podamos estar libres para adorarlo y tener comunión primero con Él, y luego con nuestra familia. Todos necesitamos tiempo para estar en Su presencia, y permitir que Su Torah renueve nuestras mentes y espíritus. “Unges mi cabeza con aceite; mi copa está rebosando” – ¡Shabbat Shalom para todos¡
“Entonces fueron abiertos los ojos de ambos, y conocieron que estaban desnudos; entonces cosieron hojas de higuera, y se hicieron delantales” (Génesis 3:7)
Cuando Adán y Eva comieron del árbol que YHVH les había prohibido, se dieron cuenta de su desnudez, se escondieron de YHVH y se cubrieron con hojas de higuera. Ellos pudieron haber Ir a YHVH y confesar su pecado. Un simple vistazo al maravilloso lugar que YHVH les había dado para habitar, debió ser suficiente para entender que de Él nadie se puede esconder y que en Su sabiduría, El sabría cómo manejar su alterado plan con justicia. Pero ellos escogieron otra alternativa y al esconderse de YHVH crearon el primer proyecto HTM (Hazlo Tu Mismo). Buscaron como ocultar su culpa y su desnudez, en vez de buscar sanidad para su ya contaminado corazón y su condición de pecado. Ellos buscaron un chivo expiatorio a quién culpar, en vez de aceptar su propio pecado. Hoy en día no es nada diferente, muchos usan la religión, los rituales, tales como ayunos, devocionales, penitencias, etc., como medios para esconder los síntomas de una mal relación con Elohim, de una vida fuera de los parámetros de YHVH, y no aceptan que la única manera de resolver el problema del pecado, es a través de la obra redentora de nuestro Mesías Yahushua. “Y YHVH Elohim hizo al hombre y a su mujer túnicas de pieles, y los vistió” – Génesis 3:21. Finalmente YHVH cubrió la desnudez de Adán y Eva. La piel de un cordero sacrificado cubrió su desnudes y cubre la tuya y la mía.
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