“De cierto de cierto os digo, que, si el grano de trigo no cae en tierra y muere, queda solo; pero si muere lleva mucho fruto” (Juan 12:24)
Cuando escucho a mis amigas hablar sobre los problemas que tienen con sus hijos adolescentes porque las reglas del hogar están interfiriendo con sus deseos de hacer lo que quieren y como los padres lindos que amaban cuando eran niños, de pronto se han convertido en viejos odiosos y que no los aman; no deja de sorprenderme la similitud de esta actitud con la relación amor-odio que tienen muchos creyentes con YHVH. Aman todas las Escrituras que tienen que ver con confort, prosperidad, protección, y tienen un dicho que ya es famoso entre ellos: “esta es la vida que nos merecemos”. Pero cuando YHVH habla de: perdonar, dar, renunciar, dedicar tiempo para YHVH, ya deja de ser atractivo y la vida del Reino se vuelve aburrida. Si les dices que vienen tiempos difíciles y debemos estar preparados, su respuesta es: “Elohim es amor y no va a permitir que sus hijos sufran”. Mi pregunta es: ¿No ama YHVH a todos esos creyentes que en estos momentos están sufriendo persecución, encarcelamiento y tortura por creer en el Mesías, en China, la India y los países árabes? ¿Qué tiene de especial esta iglesia facilista, cómoda y perezosa de occidente para creer que la tribulación de estos tiempos no la va a tocar? “El que ama su vida, la perderá; y el que aborrece su vida en este mundo, para vida eterna la guardará” Mas vale que empecemos a amar aquello que odiamos y a vivir como Elohim quiere que lo hagamos.
“Examinaos a vosotros mismos si estáis en la fe” (2 Corintios 13:5)
Pablo nos está exhortando a hacernos una pequeña cirugía. Un pequeño corte en nuestra piel para mirar dentro, ver si encontramos un corazón dedicado a los propósitos de YHVH, a hacer Su voluntad, o por el contrario encontramos un corazón interesado solo en que YHVH le ayude con sus propios planes. ¿Vemos una persona enfocada en el crecimiento de su carácter, o preocupada por su carrera o sus opciones en la vida? ¿Hallamos una persona dispuesta a permanecer firme obedeciendo la Tora, o una que no se atreve a proclamar el Reino de YHVH por temor a ser rechazada? Sin un corte en la piel, es difícil el autoexamen. Debemos perforar la superficie para poder ver el verdadero arrepentimiento, compromiso y dedicación. Todos sabemos la fácil que es hablar. Pablo nos dice que la vida de Pacto es mucho más que recitar un credo o seguir a la multitud en las iglesias. La vida que el Padre demanda de nosotros es una vida de obediencia, sumisión, sacrificio, separación, sin estás características perdemos el examen. ¿Estamos dispuestos a que la Palabra de YHVH corte nuestra piel y manifiesto lo que realmente hay dentro? Necesitamos hacernos una biopsia espiritual ahora mismo; sería horrible descubrir que estamos espiritualmente enfermos cuando sea tarde para la cura.
“No os afanéis por vuestra vida, qué habéis de comer o qué habéis de beber; ni por vuestro cuerpo, qué habéis de vestir. ¿No es la vida más que el alimento, y el cuerpo más que el vestido?” (Mateo 6:25)
Es necesario recordarnos constantemente lo frágil que es nuestra vida y la necesidad de centrarla en Elohim, aunque se convierta en frase de cajón. Yahushua les dijo a Sus discípulos en Su tiempo y nos lo dice ahora a nosotros que no debemos preocuparnos por el futuro, pues está en las manos de Elohim, que lo que debemos hacer es buscar el Reino de Elohim y Su justicia. Cuando caminamos con Elohim y le servimos, nada nos falta. Hoy más que nunca debemos buscar a YHVH y estar protegidos bajo Su manto. Llegará el día en que aunque tengamos dinero no habrá que comprar y solo nos quedará confiar en El y sabemos que El ha prometido nunca abandonarnos ni desampararnos. Como humanos que somos, nos enfocamos demasiado en nuestro mañana, cuando tal vez ni haya un mañana, YHVH puede llamarnos a Su presencia hoy, ahora. Así que, concentrémonos en el hoy, en vivir para El, en servirle, en proclamar el Reino de Elohim, en ser vasos útiles en Sus manos que proclamen Su gloria y le muestren al mundo el amor, la compasión, la misericordia, la paz interior que solo nuestro Padre Celestial puede dar. Mañana está en Sus manos.
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