“Instrúyeme, Señor, en tu camino para conducirme con fidelidad. Dame integridad de corazón para temer tu Nombre” (Salmo 86:11)
¡Que oración! Es una oración acerca del camino y de la verdad de Elohim y acerca del deseo de Elohim para tu corazón y el mío. Una oración que definitivamente Elohim responderá porque es la forma en que Él quiere que vivamos. Conocer el camino y la verdad de Elohim es todo en la vida, debe ser nuestro estilo de vida. Es una transformación constante donde diariamente somos renovados y donde nuestras decisiones diarias deben ser alineadas con la voluntad de YHVH. Y un corazón integro, es un corazón no dividido, es un corazón comprometido con Elohim y Su voluntad, en total sujeción a Él. El verdadero amor, la obediencia y el servicio solo pueden venir de un corazón integro. Deuteronomio 6:5 dice: “Amarás a YHVH tu Elohim de todo tu corazón, y de toda tu alma, y con todas tus fuerzas”. Nuestro amor por YHVH debe ser exclusivo, no puede ser compartido con otros dioses. Nuestra obediencia a Elohim debe ser voluntaria no forzada, debe ser el producto de ese amor. Y servir a YHVH con un corazón integro, es un servicio que no busca reconocimientos ni recompensas. Es un servicio que brota de una relación de amor y obediencia al Eterno Elohim, Creador del Universo.
“De Ramsés salieron en el mes primero… el segundo día de la pascua salieron los hijos de Israel con mano poderosa, a vista de todos los egipcios” (Números 33:3)
El primer error de Israel en su partida, fue del corazón. Ellos dejaron físicamente el reino de Egipto, pero sus corazones quedaron allá. Vez tras vez en el desierto vemos como anhelaban volver, como no se habían desprendido totalmente de todo lo que Egipto representaba. Ya vimos que la vida de Israel en Egipto no empezó en esclavitud, termino así. El proceso de cómo Israel llego a ser esclavo, tiene lecciones para nosotros hoy. Satanás sigue inspirando un espíritu de cínica justificación en el cautivo que acepta como normal el pecado, aceptando la maldad con tolerancia. Lleva incautos a acciones que requieren compromiso de conciencia, tal vez un poco al comienzo, pero finalmente los ata a hábitos que fortalecen los grilletes de la esclavitud. De la misma forma como los Israelitas fueron lentamente abusados hasta esclavizarlos, Satanás no empieza con cadenas espirituales, él primero muestra el burbujeante vino, luego la intoxicación y finalmente la esclavitud, como un espiral, buscando diariamente un poco más para hacer la vida más tolerable. Israel cada que encontraba un obstáculo, recordaba su esclavitud en Egipto y deseaba la provisión de la oscuridad por encima de la libertad y la maravillosa provisión de YHVH quien los suplía de todo. Israel seguía con las cuerdas de su corazón atadas a Egipto. Igualmente hoy, muchos creen que pueden ambos, las bendiciones del Reino de YHVH, y seguir en el mundo (sistema). Pero para ser verdaderamente libres debemos dejar a Egipto no solo físicamente sino en el corazón.
“Después de haber padecido, se presentó vivo con muchas pruebas indubitables, apareciéndoseles durante cuarenta días y hablándoles acerca del Reino de Elohim” (Hechos 1:3)
Yahushua paso su ministerio enseñando sobre el Reino de Elohim, engrandeció y magnifico la Torah, le mostro a sus discípulos la grandeza del servicio, les advirtió sobre la persecución y los preparo para que después de Él siguieran la extensión del Reino. “Preguntado por los fariseos, cuándo había de venir el reino de Elohim, les respondió y dijo: El reino de Elohim no vendrá con advertencia, ni dirán: Helo aquí, o helo allí, porque he aquí el reino de Elohim está entre vosotros”. Vez tras vez les mostro el reino en El, pero no lo entendían. Israel buscaba un Mesías reinante, un guerrero que los librara del yugo romano. “Y dijo a sus discípulos: Tiempo vendrá cuando desearéis ver uno de los días del Hijo del Hombre, y no lo veréis. Y os dirán: Helo aquí, o helo allí. No vayáis, ni lo sigáis. Porque como el relámpago que al fulgurar resplandece desde un extremo del cielo hasta el otro, así también será el Hijo del Hombre en su día. Pero primero es necesario que padezca mucho, y sea desechado por esta generación” – Lucas 17:22-25. Solo después de su resurrección los discípulos entendieron sus enseñanzas. Muchos hasta después de su muerte, estaban decepcionados viendo como sus ilusiones de ver el reino restaurado se esfumaba – “Pero nosotros esperábamos que él era el que había de redimir a Israel… ¡Oh insensatos, y tardos de corazón para creer todo lo que los profetas han dicho! ¿No era necesario que el Mesías padeciera estas cosas, y que entrara en su gloria?” – Lucas 24:21-26. Yahushua después de su resurrección paso cuarenta días con sus discípulos, fortaleciéndolos, confirmando una vez más la enseñanza del reino y preparándolos para lo que seguía.
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