“Al que no conoció pecado, por nosotros lo hizo pecado, para que nosotros fuésemos hechos justicia de Elohim en Él” (2Corintios 5:21)
Este es el comienzo de su maravillosa gracia y de la vida gloriosa que Él tiene para nosotros. Cuando empezamos este maravilloso viaje de seguir al Mesías y obedecer la Torah, experimentamos cambios divinos, muchas cosas empiezan a suceder a medida que obedecemos Su Torah. La toma nuestras cargas y nos da Su descanso. Toma nuestra angustia y nos da esperanza. Toma nuestra debilidad y nos da fortaleza. Nos da belleza en lugar de cenizas y aceite de gozo en lugar de luto. Nos cambia el espíritu de pesadumbre por el manto de alabanza. Cambia la oscuridad en luz. Pone nuestros pies en una Roca sólida y no en arena movediza. Quita nuestra indiferencia y nos llena de amor. Cambia nuestras preocupaciones por Su paz. Quita nuestro quebrantamiento y nos hace completos en El. Cambia nuestra tristeza por una canción de gozo. Cambia nuestra andrajosa vestimenta llena de la basura del mundo por un manto de justicia. Cambia nuestra inseguridad en confianza. Cambia nuestra fracasada vida en un nuevo comienzo. EL PUEDE HACER LO IMPOSIBLE, POSIBLE. Solo cree.
“Oye, hija mía, e inclina tu oído; olvida tu pueblo, y la casa de tu padre; y deseará el Rey tu hermosura; e inclínate a él, porque él es tu Adonai” – (Salmo 45:10-11)
El novio esta a la puerta – “Y a la medianoche se oyó un clamor: ¡Aquí viene el esposo; salid a recibirle!” – Mateo 25:6. La medianoche del mundo cada día está más cerca, y con ello el regreso de nuestro Mesías. El mensaje para la novia es: ¿Estas contando el costo mientras te preparas para el regreso del Mesías? ¿Estás dispuesta a terminar la carrera? O ¿tu mente divaga pensando en lo que has dejado y anhelando regresar? Cuando Yahshua dijo: “Ninguno que poniendo su mano en el arado mira hacia atrás, es apto para el Reino de Elohim” – Lucas 9:62 – se refería a aquellos que retroceden y se aferran de nuevo a sus ídolos. Y un ídolo es todo aquello que es objeto de tu devoción, cualquier cosa o persona que sea dueña de tu tiempo, atención, dinero, amor, interés. Podemos ser excelentes esposos (as), hijos, hijas, empleados, padres; dedicar tiempo a la familia, ser honestos, honrados buenos ciudadanos, pero… ¿Cuánto tiempo pasamos con YHVH? ¿Cuánto tiempo dedicamos a lo que yo llamo: “tiempo de abandono y olvido”?, ese tiempo en el que me abandono a Él y olvido todo lo que me distrae. No es el trabajo, la familia, el estudio, etc., nuestro enemigo; es esa holgazanería, conversaciones vanas, horas frente a la televisión, lo que nos roba el tiempo que le pertenece solo a Él. Lo que Yahshua dijo sobre Jerusalén al no reconocer quien era El, es lo que nos puede estar diciendo a nosotros hoy – “¡Oh, si también tú conocieses, a lo menos en este tu día, lo que es para tu paz! … No conociste el tiempo de tu visitación”.
“Entonces Moisés, apresurándose, bajó la cabeza hacia el suelo y adoró” (Éxodo 34:8)
Cuando Moisés vio la gloria de YHVH – que El es misericordioso, piadoso, tardo para la ira, que perdona la iniquidad… rápidamente cayó de rodillas y adoró. La revelación de la naturaleza de YHVH lo venció y solo pudo adorar. Esta es la primera vez que leemos que Moisés adoró, antes de ver la Gloria de YHVH, vemos a Moisés orando e intercediendo, clamando por Israel, hablando con YHVH cara a cara, cantando en alabanzas al cruzar el Mar Rojo, llorando angustiado ante YHVH en Refidim cuando el pueblo estaba a punto de apedrearlo. Pero esta es la primera vez que vemos a Moisés adorar. Aquí podemos ver que se puede orar diligentemente y no adorar, que se puede ser un guerrero intercesor y no adorar, que podemos clamar por nuestra familia y por nuestras necesidades y las necesidades de otros, y no adorar, que podemos clamar por sanidad, y no adorar. Pero… ¿cómo definir la adoración? La adoración no se aprende. Es un como un volcán en erupción, brota del corazón ante la revelación de la Gloria de YHVH y de Su increíble amor. Adorar es la respuesta en gratitud al darnos cuenta que pudimos haber sido destruidos hace mucho tiempo por nuestra iniquidad, pero en vez de destruirnos, YHVH llega con su poderosa revelación – “Con amor eterno te he amado”. Cuando Moisés vio la Gloria de YHVH, ya no oro por Israel, ya no pidió guía para seguir el camino, ya no rogo por un milagro o por sabiduría, solo adoró maravillado ante la Gloria de su Creador.
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