“Con amargura de alma oro a YHVH, y lloro abundantemente… si te dignares mirar a la aflicción de tu sierva… y no te olvidares de tu sierva, sino que le dieres a tu sierva un hijo… yo lo dedicare a YHVH todos los días de su vida” (1 Samuel 1:10-11)
Si algo podemos aprender de este pasaje, es que la oración funciona. No fue una oración rutinaria – gracias por lo que me das o necesito esto y aquello, amen – Ana estaba desesperada por ver a YHVH obrar en su vida. Sabia que YHVH era justo y que era su única esperanza. Ana vivía en una época en la que Israel prácticamente había abandonado el Tabernáculo y tenían a YHVH como la solución del momento. Pero Ana se levanto y busco al Único que podía darle el anhelo de su corazón. Y no paro ahí, Ana no solo clamo por su bendición, sino que se comprometió a devolverle esa bendición al Señor. Durante estos días de oración contando nuestro camino hacia Shavuot, propongamos buscar a YHVH como Ana, con todo nuestro corazón, intensamente, seguros de que YHVH escuchara y actuara.
“Bastante habéis rodeado este monte; volveos al norte (Deuteronomio 2:3)
Debemos tener cuidado de no caer en ninguno de estos dos extremos, ambos devastadores para nuestra vida. 1. Estar cómodos con la situación actual y no desear cambios – “Ay de los reposados en Sion…” Amos 6:1. 2. Hacer las cosas sin pensar. Ambos son contrarios a las Escrituras que dicen: “Encomienda a YHVH tu camino, y confía en Él; y Él hará” – Salmo 37:5. Elohim le dice al pueblo de Israel: “Bastante habéis rodeado este monte…”. Ese monte no era donde YHVH quería que su pueblo estuviera, El tenía mucho más para ellos. “Volveos al norte”. Ellos necesitaban moverse en esa dirección. No tenían que seguir viviendo en el desierto, sino seguir hacia la Tierra Prometida, hacia la bendición de YHVH. Aunque Elohim les había provisto de todo lo necesario en el desierto, y ellos habían aprendido a oír Su voz, ya era hora de seguir adelante. Diariamente YHVH nos bendice y provee, pero él quiere vernos desear las riquezas de Su gracia y no apegarnos a la basura de este mundo. Solo podemos resistir el mal, cuando nos sometemos a YHVH. Debemos estar atentos a la voz del Padre cuando nos diga que ya es hora de movernos y no apegarnos a situaciones, lugares, ni gente. El sabe cuál es el mejor lugar para nosotros y cuando es el momento para ir hacia él.
“Así que, si el Hijo os libertare, seréis verdaderamente libres” (Juan 8:36)
El sistema confunde la verdadera naturaleza de la libertad. Para el sistema, libertad es sinónimo de independencia personal; es decir la capacidad de tomar decisiones y elegir nuestro propio camino en la vida, hacer lo que queramos, cuando queramos. Yahushua no nos ha liberado para hacer lo que queramos; nos ha liberado para hacer lo que debemos. Nos ha liberado para caminar en relación con YHVH y para ser lo que el Padre ha determinado que seamos. Esta es la verdadera libertad, la capacidad de obedecer a YHVH y elegir Su voluntad para nuestra vida. Y esta es la libertad que el pecado nos había negado durante mucho tiempo. Tomemos tiempo hoy para pedirle al Ruaj que nos revele si hay en nuestra vida algo que no hemos sujetado a la maravillosa libertad del Mesías. Y si nos muestra algo, clamemos al Padre por liberación.
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