“Entrad por sus puertas con acción de gracias, por sus atrios con alabanza; alabadle, bendecid Su nombre. Porque YHVH es bueno; para siempre es Su misericordia” (Salmo 100:4-5)
Hoy quiero decir: Gracias Padre. Gracias por el día de hoy. Gracias por hacernos libres. Gracias por mostrarnos Tu gloria a través de todos los detalles diarios de nuestra vida. Gracias por Yahushua. Gracias por darnos Tu Torah y separarnos para ti. Gracias por abrir nuestro corazón a la belleza de tus mandamientos y por grabarlos dentro de él. Gracias por el Ruaj Hakodesh que nos sostiene y guía a través del camino. Gracias por hacer las cosas tan perfectas. Gracias por darnos un Cordero Pascual que diera Su vida por nosotros. Gracias por esa Pascua hace miles de años y por permitir que fuera hecha realidad en nuestro Mesías para mostrarle al mundo quien era El. Gracias por mostrarnos a través de Tus Fiestas que hay mucho más, que todavía falta mucho para ver de Tu gloria y de tus promesas. Gracias por nuestras familias. Gracias por los amigos y aún por aquellos que no nos aman. Gracias por estos últimos días y por todo lo que nos has permitido pasar. Gracias por mostrarnos que todo tiene un propósito, aunque inicialmente no lo entendamos. Gracias por continuar obrando en nuestras vidas, por cambiar nuestro corazón, por darnos esperanza, por fortalecernos en medio de la prueba, por manifestar tu amor y cuidado por nosotros de formas tan maravillosas. Gracias por un día más que nos permites vivir para ver Tu obra – Tu extraña y maravillosa obra. Gracias por la salud y por los milagros que haces para mantenernos en pie. GRACIAS YHVH – GRACIAS TE DAMOS.
“…Yo soy Elohim, y no hay otro Elohim, y nada hay semejante a Mí, que anuncio lo por venir desde el principio, y desde la antigüedad lo que aún no era hecho…” (Isaías 46:9-10)
“¿Qué es lo que fue? Lo mismo que será. ¿Qué es lo que ha sido hecho? Lo mismo que se hará; y nada hay Nuevo debajo del sol” – Eclesiastés 1:9. El libro de Éxodo no es solo un recuento histórico, también es precursor profético del regreso del Mesías, incluyendo la redención para su pueblo y el patrón o guía dada por Elohim para que su pueblo fuera por su Camino sin tropezar ni perderse hasta regresar a Él. La Escritura dice que el pueblo que conoce a Moisés conocerá al Mesías – “Si creyereis a Moisés, me creeríais a mí, porque de mí escribió él. Pero si no creéis a sus escritos, ¿cómo creeréis a mis palabras” – Juan 5:46-47. El pueblo que conoce lo por venir, ansiará Su regreso, no temerá. El libro de Apocalipsis es un reflejo del libro de Éxodo; la historia del Éxodo es una lección importante para estudiar hoy, ya que contiene la revelación del mañana. El cómo prepararnos para el regreso del Mesías, está moldeado en las palabras de Moisés. Egipto está activo con todos sus dioses hoy más que nunca, la esclavitud no es flagelo del pasado, solo ha cambiado de verdugo, faraón tomo forma de: ambición, fama, poder, dinero, sexo, impunidad. La oscuridad es la misma. “¿Qué es lo que fue? Lo mismo que será. El hombre igual que antes, sigue ignorando a Elohim y creyendo que puede vivir sin Él, que puede violar sus mandamientos sin consecuencias. “Les escribí las grandezas de mi Torah, y fueron tenidas como cosa extraña” – Oseas 8:12. Seamos fieles al pacto que hemos hecho con YHVH, tenemos un Redentor, Yahushua, que ha restaurado nuestra relación con nuestro Hacedor y ha hecho que el camino en el desierto por el cual camina Su novia sea iluminado para que nadie tropiece. Él nos guiará hasta la tierra prometida y allí nos postraremos y adoraremos al Rey de reyes y Señor de señores -- Melech-HaMelechim va Adon-Adonim.
“Sáname, oh YHVH, y seré sano; sálvame, y seré salvo; porque tú eres mi alabanza” (Jeremías 17:14)
Es bueno alabar y confiar en nuestro Adonai a pesar de las aflicciones. En realidad, el sufrimiento nos permite ejercitar nuestro corazón de formas que serían imposibles si el camino de nuestra vida fuera un camino de rosas sin problemas. Tal vez la copa que YHVH nos da a tomar, sea amarga, pero una vez ingerida se vuelve dulce por la enseñanza que trae y la forma como nos acerca más a nuestro amado Padre. Cuando aceptamos la prueba como ordenada por YHVH, por el Rey de Gloria quien en un abrir y cerrar de ojos puede librarnos de la opresión, nuestro corazón es refinado, fortalecido, y solo alabanzas pueden salir de nuestros labios. Solo nuestro Padre sabe cuáles aguas deben ser endulzadas, solo el Autor y Consumador de nuestra fe sabe cómo sacar un diamante de las cenizas. “Así ha dicho YHVH, Redentor tuyo, el Santo de Israel: Yo soy YHVH Elohim tuyo, que te enseña provechosamente, que te encamina por el camino que debes seguir” – Isaías 48:17.
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