“Porque el fin de la ley es el Mesías, para justicia a todo aquel que cree” (Romanos 10:4)
Este es tal vez el versículo más mal interpretado del Nuevo Testamento. La palabra “fin” como “acabar”, no es la traducción correcta de la palabra griega “Telos” – G 5056 que significa: Objetivo – propósito – punto principal. El versículo se leería así: “El propósito/objetivo de la Torah es el Mesías…”. Los traductores cristianos en vez de dar la correcta interpretación, han insertado un término diferente dándole un significado ambiguo a la frase “fin de la ley” tal vez para apoyar el falso punto de vista que Pablo, según ellos, enseñaba que la Torah había sido abolida por el sacrificio de Yahshua. La fe en el Mesías Yahshua no anula la Torah – Romanos 3:31 – “¿Luego por la fe invalidamos la Torah? En ninguna manera, sino que confirmamos la Torah”. El trasfondo de la carta a los Romanos con relación a este punto es que si una persona sigue la Torah en fe, dicha persona reconocerá a Yahshua como Mesías ya que él es la Torah hecha carne, él es el objetivo de la Torah. Hoy en día, los creyentes en Yahshua que guardamos la Torah, somos acusados de tratar de poner a la gente bajo la esclavitud de la ley, o según ellos; volviendo al antiguo camino de salvación por obras. Este argumento es totalmente erróneo ya que nunca ha habido un camino de salvación por obras antes de Yahshua. La salvación siempre ha sido por fe, como Elohim mismo lo ha definido, y nos ha dado solo una revelación (Torah) para vivir esta fe y para aprender cómo ser conformados a Su imagen.
“Te seguiré, Señor; pero déjame que me despida primero de los que están en mi casa. Y Yeshua le dijo: Ninguno que poniendo su mano en el arado mira hacia atrás, es apto para el reino de Elohim” (Lucas 9:61-62)
El llamado a ser discípulo de un sabio o profeta en el Israel del primer siglo, significaba dejar familia, amigos, viajar bajo condiciones muy austeras y un total compromiso. El discípulo potencial debía primero estar seguro de que sus prioridades estuvieran en orden. Yahshua no quería que sus posibles discípulos tuvieran falsas expectativas y continuamente enfatizaba la necesidad de contar el costo antes de tomar una decisión, de hacer un compromiso con El. “Porque ¿quién de vosotros, queriendo edificar una torre, no se sienta primero y calcula los gastos, a ver si tiene lo que necesita para acabarla? – Lucas 14:28. Seguir a Yahshua, aceptar entrar en los vínculos del Pacto, separarse para Elohim y Su reino, no es algo liviano, es asunto de vida o muerte. Yahshua enfatiza el grado del compromiso de muchas maneras, “Si alguno viene a mí, y no aborrece a su padre, y madre, y mujer, e hijos, y hermanos, y hermanas, y aun también su propia vida, no puede ser mi discípulo” – Lucas 14:26. La palabra aborrecer en hebreo = amar menos, o poner en segundo lugar. Yahshua enfatiza que si Elohim no es número uno en nuestra vida, no somos aptos, y no está diciendo que odiemos a los nuestros, sino que los amemos menos que a Él. YHWH debe ser la prioridad número uno de nuestra vida, de lo contrario vamos a encontrar tropiezo en El y en Su Torah.
“Y si mal os parece servir a YHVH, escogeos hoy a quien sirváis; si a los dioses a quienes sirvieron vuestros padres… pero yo y mi casa serviremos a YHVH” (Josué 24:15)
Cuando una nación escoge un partido político para gobernar el país, tiene que vivir con las consecuencias de su elección. Igualmente, cuando nosotros elegimos servir a YHVH o a los dioses del sistema, tenemos que asumir las consecuencias de dicha elección. Cuando se elige un partido político, es por un período de tiempo, pero cuando elegimos servir a Elohim o no servirle, las consecuencias pueden ir más allá del ámbito del tiempo y afectan nuestro destino eterno. Elegir los dioses del sistema es fácil y atractivo porque podemos ajustarlos a cualquier estilo de vida o comportamiento moral que queramos. Es fácil seguir a un dios que te permite hacer lo que quieras, sin ninguna referencia de si lo que haces es bueno o malo para ti. Y el sistema y sus dioses siempre distorsionan la verdad y venden una bien elaborada mentira. Elohim es un Elohim vivo cuyo amor y cuya Torah nos provee márgenes de seguridad que nos garantizan protección, provisión, salud, y vida eterna. Los tiempos son malos, ya es hora de tomar la determinación de seguir a YHVH y amarlo con todo nuestro corazón, con toda nuestra mente y con todas nuestras fuerzas. Es hora de fijar nuestra mirada solo en El y dejar cualquier dios del sistema que esté obstaculizando nuestra relación con El. El sistema no fue hecho para protegerte sino para fallar y destruir. En el final de los tiempos lo verás, pero no esperes a entonces para decidir a quién servir. Hazlo ahora.
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