La palabra “justo” en hebreo es Tzadik, y significa: acogido a la ley – obediente a la ley (Torah). Es decir Tzadik es aquel que sigue la Torah, por consiguiente, la luz solo está presente en un observante de la Torah. El contexto hebreo de esta palabra siempre ha significado; aquellos que son diligentes en observar la Torah de YHVH. Un Tzadik es aquel devoto a obedecer las Instrucciones de YHVH. Miremos ahora Proverbios 4:19 – “El camino de los impíos es como la oscuridad; no saben en que tropiezan”. Al enseñar que la Torah fue abolida, lo que están haciendo los maestros y líderes es anulando la enseñanza que enciende la luz. Es condenando a aquellos que escuchan y siguen sus enseñanzas, a la oscuridad y haciendo que permanezcan en ignorancia tropezando siempre con la verdad. Cuando la luz de la Torah es removida, todo lo que queda es oscuridad. Yahshua fue perfecto en la observancia de la Torah y sus discípulos lo hicieron también. Constantino y su anti-semitismo, vino siglos después trayendo enseñanzas que dieron como resultado una religión que promueve la oscuridad y la rebelión contra YHVH al ignorar Sus instrucciones. Todo aquel que cree y sigue al Mesías Yahshua, se esforzará por observar la Torah – “Si me amáis, guardad mis mandamientos” – Juan 14:15. “El que no me ama, no guarda mis palabras; y la palabra que habéis oído no es mía, sino del Padre que me envió” – Juan 14:24. La palabra del Padre es la Torah. Muchos malinterpretan a Pablo, como Pedro lo advirtió (2Pedro 2:16), sugiriendo que Pablo era anti-Torah y que promovía la no observancia de ella, lo cual no es cierto. Pablo fue obediente a la Torah. Pero supongamos que no lo hubiera sido: Yahshua es el Mesías, no Pablo. Yeshua es el Unigénito del Padre, no Pablo. Yeshua es el Sumo Sacerdote de nuestra confesión, no Pablo. Yahshua está sentado a la diestra del Padre, no Pablo. Yahshua fue clavado en el madero por nuestros pecados, no Pablo. Yahshua resucitó, para darnos esperanza, no Pablo. Yahshua volverá pronto en la gloria del Padre y gobernará el Reino de YHVH aquí en la tierra desde Su trono en Jerusalén, no Pablo. Pablo no fundó una nueva religión, ni es el padre del cristianismo. Pablo lucho porque el mundo gentil de su época entendiera la importancia de observar la Torah, no como medio de salvación, sino como medio de protección y santificación de un pueblo que clamaba y declaraba a Yahshua como Mesías. “Este es el mensaje que hemos oído de él, y os anunciamos: YHVH es luz, y no hay ningunas tinieblas en él. Si decimos que tenemos comunión con él, y andamos en tinieblas, mentimos, y no practicamos la verdad” – 1Juan 1:5-6.
Muchos maestros de la palabra enseñan que el nombre de Jacob significa; suplantador; lo cual es incorrecto porque el significado de Jaco es: Mano en el talón. ¿Por qué le dieron ese nombre? Simplemente porque cuando Jacob salió de la matriz de su madre, tenía su mano en el talón de Esaú. De acuerdo a las enseñanzas rabínicas, Jacob salió de la matriz de Rebeca con su mano en el talón de su hermano, porque Esaú trataba de aplastar el cráneo de Jacob. Es una enseñanza interesante si tenemos en cuenta lo que la Escritura dice – “Y los dos hijos luchaban dentro de ella” – Versículo 22. Esaú llegó a ser el padre de los Edomitas, los eternos enemigos de Israel, porque a través de la historia han tratado de destruir el cráneo de Israel. ¿Cómo haces tú para razonar con alguien que te ha odiado desde el vientre? Sin embargo el mundo insiste en presionar a Israel a razonar con alguien que tiene un odio congénito por él. ¿Cómo razonar con la maldad? Jacob desde su nacimiento tomo pasos preventivos para sobrevivir al odio de su hermano y lo ha logrado. Hoy existe un estado de Israel aunque rodeado de enemigos. El profeta Abdías clama que los Edomitas participaron en la destrucción del primer Templo en el tiempo de Nabucodonosor – “Por la injuria a tu hermano Jacob te cubrirá vergüenza, y serás cortado para siempre. El día que estando tu delante, llevaban extraños cautivo su ejército, y extraños entraban por sus puertas, y echaban suertes sobre Jerusalén, tú también eras como uno de ellos” – Abdías 10-11. En el libro de Jubileos, Isaac el padre, obliga a Esaú a jurar que no matará a su hermano Jacob después de la muerte de Isaac. Pero veamos las intenciones de Esaú – “Y aborreció Esaú a Jacob por la bendición con que su padre le había bendecido, y dijo en su corazón: llegarán los días del luto de mi padre, y yo mataré a mi hermano Jacob” – Génesis 27:41. Hoy el odio de Esaú por Jacob no se ha extinguido, ha aumentado, es hecho público. Es nuestro deber como pueblo de YHVH clamar por Israel, orar por la paz de Jerusalén – “Pedid por la paz de Jerusalén; sean prosperados los que te aman” – Salmo 122:6. Muchas cosas están pasando y peores pasarán y es necesario que pasen, el tiempo de Zacarías 12 está a la puerta. Nosotros simplemente oremos para que Su remanente sea guardado. “Y el Ruaj y la esposa dicen: Ven. Ven Mesías Yahshua.
La palabra “santificar” viene de la raíz hebrea H6942 = Kadash = consagrar – separar. Ya sabemos que Shabbat es el día en que nos separamos para YHVH. Es imperativo pasar tiempo con El, separarnos de las influencia a nuestro alrededor que nos distraen e impiden centrar nuestra atención solo en El. Esos momentos en soledad con El son los que YHVH usa para transformarnos, para conformarnos a la imagen de Yahshua y es el Ruaj Hakoddesh quien efectúa ese cambio maravilloso en nosotros. “Así quedó Jacob solo; y luchó con él un varón hasta que rayaba el alba… y el varón le dijo: ¿Cuál es tu nombre? Y él respondió: Jacob… no se dirá más tu nombre Jacob, sino Israel…” – Génesis 32:24-28. Ese momento de la vida de Jacob cambio su destino para siempre, su nombre fue cambiado, su vida fue transformada. Dejo de estar a cargo de su vida y permitió que YHVH tomara el control. Igual que Jacob, nosotros necesitamos estar a solas con YHVH y dejar que El tome el control. Diariamente tenemos que escoger vivir por nuestros sentidos porque creemos que sabemos mejor que hacer, o permitirle a YHVH guiar toda nuestra vida. Alguien una vez le preguntó a Derek Prince ¿por qué necesitamos ser continuamente llenados del Espíritu? Y él contestó: porque tenemos goteras. Shabbat Shalom.
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