Moisés estaba a punto de partir y él sabía lo que YHVH tenía para Israel, no en vano había soportado tan largo viaje, pero sabía que no entraría con ellos. Solo quería ver la promesa aunque fuera de lejos. YHVH le dice: “Sube a la cumbre del Pisga, alza tus ojos al oeste, y al norte, y al sur, y al este, y mira con tus propios ojos…” – Deuteronomio 3:27. Hebreos 11:13 nos dice: “Conforme a la fe murieron todos éstos sin haber recibido lo prometido, sino mirándolo de lejos, y creyéndolo, y saludándolo, y confesando que eran extranjeros y peregrinos sobre la tierra”. Nos habla de todos los que antes de Moisés vivieron sabiendo que había una promesa y creyendo que la recibirían. Algo bien claro tenían, sabían que eran peregrinos sobre la tierra. La palabra “tierra” viene del G1093 = Ge = tierra – mundo. Esa es la convicción que nosotros hoy como pueblo de YHVH debemos tener, somos peregrinos, no pertenecemos al mundo como sistema. No podemos echar raíces con el sistema ni acomodarnos a él, ni vivir bajo sus parámetros. Santiago 4:4 dice bien claro: “¿No sabéis que la amistad del mundo es enemistad contra Elohim? Cualquiera, pues, que quiera ser amigo del mundo, se constituye enemigo de Elohim”. Alcemos nuestros ojos al oeste, al norte, al sur y al este y miremos con nuestros propios ojos lo que está aconteciendo en el mundo, y levantemos nuestras cabezas porque nuestra redención esta cerca. Déjanos pasar, te rogamos, para contemplar la buena tierra que está al otro lado del Jordán. Shalom.
La palabra Torah gramaticalmente significa = Instrucción. Y cuando hablamos de ellas nos estamos refiriendo a las instrucciones dadas por YHVH al pueblo de Israel a través de Moisés. También puede referirse a los Cinco Libros de Moisés, y muchas veces también se usa para referirse a toda la Escritura. Para los sabios hebreos, la Torah contiene el diseño del universo, ya que es la Palabra de YHVH y El todo lo creó con Su palabra. Torah es diferente a la sabiduría humana, o al sentido común. Por ejemplo; la sabiduría dice que lo que le haga a otros, va a rebotar más tarde en usted. Así que usted decide si quiere sufrir o no las consecuencia de su acción por el beneficio inmediato. La Torah, por el contrario, no solo le da este tipo de información, sino que le instruye. Por ejemplo; es bueno saber que “no robar” es beneficioso para usted y la sociedad donde vive, pero esa no es la razón para no robar, usted no debe hacerlo porque esa es la voluntad del Creador. La Torah es el deseo del Creador para Su creación. Revela el corazón del Creador, Su carácter, Su santidad, Su Camino. La semilla de la Torah fue plantada en el Sinaí, plasmada en Cinco Libros, pero su voz continua siendo escuchada de generación en generación a medida que todos aquellos que la estudian descubren el ADN de esta maravillosa semilla, descubren su significado y la riqueza de su aplicación en la vida del pueblo de Elohim. Cuando estudie la Torah, que su objetivo no sea solo obtener información, sino conocer al Creador y a Su creación. Crecer en su relación con El, fortalecer los lazos con los hermanos y juntos prepararnos para su eminente regreso.
La soberbia es cancerosa, letal y destructiva, probablemente más que cualquier otro aspecto negativo de la personalidad humana. La soberbia ha derribado reinos, derrocado imperios, ha causado guerras, ha destruido matrimonios, ha arruinado amistades, ha llevado miles a las cárceles. El espíritu de soberbia es el rey de todos los aspectos negativos del carácter humano. Todos los creyentes, viejos y jóvenes, súper consagrados o no, tienen que estar vigilantes sobre este espíritu demoniaco y evitar a toda costa su influencia. El proverbio “antes de la caída es la altivez de espíritu”, es un proverbio universalmente conocido y entendido por la mayoría. Pero aún así, muchos sucumben a su seductora naturaleza y terminan perdiendo todo como consecuencia, por haberse revolcado en el fango por demasiado tiempo. Empieza destruyendo el alma y espíritu de la persona y eventualmente destruye todo lo que le queda de vida. La caída de Satanás y de todo gobernante diabólico que ha existido en el mundo, son ejemplos de lo que el espíritu de soberbia puede hacer. Una vez que el orgullo y la soberbia empiezan a filtrarse en la personalidad de un creyente, debe neutralizarse inmediatamente con la ayuda del Ruaj Hakoddesh. Si no se hace, continua creciendo e invadiendo terreno hasta tomar la mentalidad y carácter de la persona. De ahí, pasa a afectar sus emociones, acciones y comportamientos y por ende su discernimiento y criterio empieza a nublarse y al final no podrá separar la verdad del error. La única verdad que verá, será la que el percibe como verdad, no la verdad de Elohim. Termina convirtiéndose en su propio dios, creyendo tener todas las respuestas y no se sujetará a nadie, ni a YHVH. Cuando Elohim dice que la altivez viene antes de la caída, nos está advirtiendo de la destrucción que se aproxima sino cambiamos el rumbo que llevamos. “Abominación es a YHVH todo altivo de corazón; ciertamente no quedará impune” – Proverbios 16:5.
Hay 20 invitados y ningún miembro en línea