Israel nunca presto oído a esta advertencia, ni Josué, ni David ni el Israel moderno que regresó a la tierra después de 1.900 años de exilio. Sigue permitiendo religiones paganas en la tierra prometida, sigue permitiendo y promoviendo el ateísmo. Promueve la homosexualidad. Permite y defiende a los musulmanes que controlan el área del templo que una vez fue habitación de YHVH. Pero, aún peor, cede porciones de la Tierra Prometida a sus enemigos, en pro de una supuesta y falsa paz, cuando las Escrituras claramente dicen que la tierra es de Elohim. “La tierra no se venderá a perpetuidad, porque la tierra mía es…” – Levítico 25:23. Pero no pensemos que el pueblo de Elohim, al que Pablo llama el Israel de Elohim, todos aquellos que seguimos al Mesías y la Torah, es diferente. La advertencia es para todos, si no obedecemos y abandonamos todo aquello que Elohim nos ordena dejar, nuestra vida será miserable. Todo aquello que nos separa e impide seguir al Cordero como El nos manda, serán aguijones en nuestros ojos y espinas en nuestro cuerpo. Todo aquello que rehusamos dejar y que no es agradable a los ojos de YHVH, que no glorifica Su nombre, que no está permitido en la Torah, será lo que finalmente nos venza y esclavice de nuevo. “Conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres” – Juan 8:32. La verdad de YHVH es Su Torah, es Yahshua. La verdadera libertad se basa en el sometimiento a la Torah, en la obediencia a YHVH. Si YHVH lo dice, el pueblo obedece.
Cuando la tradición usurpa la Escritura, ¿quién tiene la última palabra en tu corazón? Es una pregunta vital que todos debemos responder, porque ella revela donde está nuestra lealtad. ¿Nos mantenemos fieles a la verdad, así se levante el infierno, o modificamos nuestra fe para acomodarla a la mente y pensamiento secular occidental? ¿Viviremos de TODA palabra que salga de la boca de YHVH sin importar el costo, o nos uniremos a la multitud que sigue un líder que adapta la Escritura para que encaje en la tradición y pensamiento religioso moderno? ¿Nos mantenemos fieles a la Torah, o edificamos nuestra fe en arena filosófica o aún opinión teológica? ¿Aceptamos la revelación de Ruaj Hakoddesh o aceptamos las interpretaciones de hombres falibles como Orígenes, Platón o Clemente considerados padres de la iglesia por el cristianismo? Cuando se hacen leyes que demandan obediencia a un poder religioso que hace que la obediencia a YHVH y Su Torah, sea vista como rebelión, ¿permitiremos que el temor a ser malinterpretados, o llevados a juicio o castigados, nuble nuestra razón? Muchos no tendrán que enfrentar dicha presión porque han sometido su destino al liderazgo de la iglesia, antes que se presente la prueba. Cuando se levante la guerra y mi fe en Yahshua y en la Torah sea motivo de persecución, recordemos que: “El perfecto amor echa fuera el temor”. Nuestra fe no es negociable. Muchos profesan conocer a Elohim, pero con los hechos lo niegan.
Salir de Babilonia y Egipto significa, dejar la oscuridad del politeísmo que tiene absorta a la religión hoy en día, para que podamos salir a servir a nuestro verdadero Elohim, el Adonai de la Creación. El politeísmo hoy en día está representado por un sin número de dioses personales, como: dinero, sexo, poder, ambición, drogas, la gratificación personal, complacencia, vanagloria. Todos los dioses del politeísmo antiguo, están representados en estos. Salir de Babilonia y Egipto, significa, dejar la idolatría, la inmoralidad, la corrupción en cualquier forma que se manifieste, dejar todo lo que nos separe del Reino de Elohim. Pero YHVH no solo está llamando a Su pueblo a dejar estos lugares, sino a ESCAPAR de ellos. Para escapar de un sitio, necesitamos tener nuestra mirada fija en el lugar u objetivo hacia dónde vamos. Y solo cuando nuestra mirada está fija en Canaán, en la Promesa, en la Tierra Prometida, en el Reino del Padre donde nuestro amado Mesías reinará, tenemos la suficiente motivación para escapar. Cuentan la historia del heredero del rey Luis XVI de Francia, cuando su familia fue asesinada, los detractores trataron de corromper al joven para destruir su moral y así Francia no lo aceptara como rey. Pretendiendo ser sus amigos, lo expusieron a todo tipo de depravaciones, pero el joven nunca participó de dichos actos. Cuando le preguntaron por qué no participaba, el joven respondió: “No puedo hacer lo que me piden, porque nací para ser rey”. Nosotros como pueblo de YHVH debemos “correr con paciencia la carrera que tenemos por delante, poniendo nuestro ojos en Yahshua, el autor y consumador de nuestra fe” – No podemos participar del sistema porque somos un pueblo Kaddosh para YHVH.
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