El Shabbat o Día de Reposo es para toda la humanidad, fue dado antes de los Diez Mandamientos, Yahshua y sus discípulos lo guardaron, el pueblo que conoce a YHVH lo sigue guardando y las Escrituras aseguran que será guardado por perpetuidad. Pero el pueblo que no conoce Sus Caminos, no entiende la importancia de este día, porque el Día de Reposo en sí no es simplemente dejar de trabajar, YHVH habla de entrar en Su reposo. Entrar en Su reposo, es crecer en el conocimiento de nuestro Elohim, descansar en la obra que El está haciendo en nosotros, y estar libre de preocupaciones porque sabemos que El es Fiel para hacer lo que ha prometido en Su Torah. Debemos descansar en la obra Redentora del Mesías y al entrar en el Reposo de YHVH aceptar la guía y corrección que a través del Ruaj Hakoddesh nos hace. YHVH nos amonesta a través de Su Torah porque nos ama y cuando la adversidad llegue no debemos temer porque Su Torah/Palabra es una cerca de protección a nuestro alrededor. YHVH quiere que descansemos en El cuando las cosas se pongan difíciles. Por eso Shabbat es un regalo de YHVH para nosotros, es el día para meditar en Su Torah y renovar nuestras mentes para que nuestros pensamientos estén centrados en El y no en las circunstancias. Pero, ¿si no conocemos Sus Caminos, como vamos a entrar en Su Reposo? Hoy es un día de adoración, entremos en Su Reposo y Adoremos – Shabbat Shalom.
En los días de Yahshua, los maestros de la Torah tenían estudiantes dedicados al estudio de la Torah, llamados “Talmidim” o discípulos. El sistema del “discipulado” maestro – discípulo, estaba bien establecido en la cultura hebrea. No había seminarios, institutos bíblicos sino la enseñanza por medio del contacto personal del maestro con el discípulo. Yahshua fue considerado rabí – maestro – “Y volviéndose Yahshua, y viendo que le seguían, les dijo: ¿qué buscáis? Ellos le dijeron: Rabí (maestro), ¿dónde moras?” – Lucas 1:38. Yahshua pasaba mucho tiempo con sus discípulos y cuando se iba al monte, no era invitando a la multitud a que lo siguiera, sino todo lo contrario; era para alejarse de la multitud y pasar tiempo con sus discípulos enseñándoles. No toda la gente lo seguía al monte, al lugar alto, solo aquellos que estaban interesados en lo que Yahshua tenía para decir. Igualmente hoy en día, no todos están interesados en ir a los lugares altos, a pasar tiempo con el Maestro, a aprender las instrucciones y a escuchar lo que tiene para nosotros. Para hacerlo, hay que dejar la multitud, dejar el sistema y seguirlo. En ese tiempo, cuando el rabí o maestro se sentaba, quería decir que iba a enseñar. Esa era la señal para el discípulo. Tan pronto veía al maestro sentarse, el se sentaba a sus pies y escuchaba atentamente todo lo que el maestro tenía para él. Recibía sus instrucciones y siempre se esperaba que el discípulo una vez aprendida la lección, la pusiera en práctica – “El discípulo no es más que su maestro, ni el siervo más que su señor. Bástale al discípulo ser como su maestro…” – Mateo 10:24-25. Después de cierto tiempo, el estudiante de la Torah debía estar enseñando, imitando al maestro en todo, haciendo discípulos el mismo y transmitiendo todo lo que había aprendido. El maestro era tenido en más alta estima que el padre. Según la tradición hebrea, el padre lo traía a uno al mundo presente, pero el Rabí (maestro) le llevaría al mundo venidero.
Discípulo en hebreo es “Talmid” que significa = Estudiante. El plural es “Talmidim” = Estudiantes = Discípulos. El trabajo del Talmid, es aprender todo lo que el maestro le enseña y ponerlo en práctica. El Talmid come la comida espiritual que el Maestro le da, sigue al Maestro por el camino que el Maestro va, guarda el Shabbat y las Fiestas como el Maestro las guarda, aprende a guardar los mandamientos de YHVH como el Maestro le enseña a guardarlos, en pocas palabras; el aprende el Camino del Maestro. “El discípulo no es superior a su maestro; mas todo el que fuere perfeccionado, será como su maestro” – Lucas 6:40. Nosotros tenemos un Maestro que es Yahshua, y tenemos el Ruaj en nuestro corazón que nos interpreta las Escrituras y nos revela esas joyas de sabiduría y conocimiento espiritual que necesitamos para nuestra vida. Ser discípulo es imitar al Maestro en todo, así que, si decimos ser discípulos de Yahshua debemos: andar como Él anduvo, guardar la Torah como Él la guardó, obedecer al Padre como Él obedeció – “Si vosotros permaneciereis en mi palabra, seréis verdaderamente mis discípulos” – Juan 8:31.
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