“YHVH prueba al justo” (Salmo 11:5)
La vida del creyente aquí, es el entrenamiento para la eternidad. Es aquí, mientras caminamos hacia la tierra prometida, que YHVH nos prueba, disciplina y corrige. YHVH esconde su rostro de nosotros, para que lo busquemos – “Me buscaréis y me hallaréis, porque me buscaréis de todo vuestro corazón” – Jeremías 29:13. El proceso de buscar a YHVH, crea fortaleza interna que solo puede ser ganada en Su presencia – “Acercaos a YHVH, y El se acercará a vosotros” – Santiago 4:8. Aquellos que tienen su vida sometida a YHVH, están siempre bajo Su escrutinio para refinar su carácter y llevarlos a la estatura del Mesías. Este escrutinio es señal de Su amor, porque YHVH disciplina a quien ama, y azota a aquel que recibe por hijo – Hebreos 12:5-11. Las pruebas son como regalos mal envueltos que no queremos abrir, pero cuando los abrimos, aceptando la prueba como proveniente de YHVH, descubrimos que contienen joyas invaluables, imposible de obtener por otro medio. Las pruebas son; carrozas de YHVH portadores de bendiciones. “Hermanos míos, tened por sumo gozo cuando os halléis en diversas pruebas” – Santiago 1:2.
“El amor es sufrido, es benigno… no busca lo suyo, no se irrita, no guarda rencor… todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta. El amor nunca deja de ser” (1Corintios 13:4-8)
¡Que grandioso es el poder del amor! Ha conquistado reinos, ha cruzado océanos, ha inspirado cientos de libros, ha motivado grandes sacrificios. Estoy hablando del amor, no del sentimiento egocéntrico que muchos llaman amor y que solo está centrado en: te amo si me amas, te respeto si tú también lo haces y si me abandonas lo pagarás. Hablo del amor que protege, que guía, que da, que soporta, que espera. Hablo del amor que da fuerzas a un padre o madre para entender que hay lecciones que sus hijos solo pueden aprender en el piso y en vez de rescatarlo, lo dejan allí para que YHVH lo levante. Hablo del amor que espera pacientemente a que ese ser que tanto ama, comprenda la verdad y entienda los peligros de vivir alejado de ella. Hablo del amor de Elohim, pero no del que tanta gente tergiversa creyendo que solo se manifiesta sacándolos de problemas o supliendo sus necesidades, sino del amor de Elohim que permite tribulaciones en la vida de sus hijos para enseñarles lecciones de vida que harán de él un ciudadano digno del Reino. Hablo del amor de YHVH, expresado a través de Yahushua, propiciando un camino de regreso al ceno de nuestro verdadero hogar con El.
“Sobre toda cosa guardada, guarda tu corazón; porque de él mana la vida” (Proverbios 4:23)
Toda vida, ya sea física o espiritual, mana del corazón. Y así como, el corazón físico suple la vida a través de la sangre que fluye por las arterias, el corazón espiritual una vez cambiado por el Ruaj Hakoddesh, da vida al hombre. “Os daré un corazón nuevo… y pondré dentro de vosotros mi Espíritu” – Ezequiel 36:26-27. “Daré mi Ley (Torah) en su mente, y la escribiré en su corazón; y yo seré a ellos por Elohim, y ellos me serán por pueblo” – Jeremías 31:33. La palabra “guardar” viene del hebreo H5341 = Natsar = Proteger / obedecer. Protegemos el corazón, cuidando que su contenido, la Torah, no sea alterada ni contaminada con doctrinas de hombres – “No añadirás a la Palabra que yo os mando, ni disminuiréis de ella, para que guardéis los mandamientos de YHVH vuestro Elohim” – Deuteronomio 4:2. Obedecemos cuando somos hacedores y no oidores – Porque no son los oidores de la ley (Torah) los justos ante YHVH, sino los hacedores de la ley serán justificados” – Romanos 2:13. Es nuestra responsabilidad guardar el corazón de toda influencia negativa, debemos pedirle constantemente al Ruaj Hakoddesh que abra los ojos de nuestro corazón de acuerdo a la verdad de la Escritura y nos llene de su poder para transformar nuestros deseos y afectos de acuerdo al carácter del Mesías.
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