“Inclinad vuestro oído, y venid a mí; oíd, y vivirá vuestra alma; y haré con vosotros pacto eterno, las misericordias firmes a David” (Isaías 55:3)
Por años a la gente se le ha dicho que repitiendo una simple oración aceptando a Yahushua como su salvador, es salvo. A esa oración se le llama: la oración del pecador o la oración de fe. Fue inventada por Moody como reemplazo a la “silla del desvalido” que hasta entonces usaban los evangelistas y que había sido inventada por Finney. Pero en realidad lo que Elohim quiere es hacer un pacto contigo. Un pacto que incluye derechos y responsabilidades. Un pacto como un matrimonio donde el esposo promete cuidarte con su vida, suplir todas tus necesidades, amarte hasta la muerte, y espera que tu como su esposa cumplas con la carta de matrimonio (Torah) que te dio y que lo esperes pacientemente, separada del mundo, mientras El prepara todo para venir a buscarte. Prometió darnos señales de Su regreso para que estuviéramos preparados y por eso, hoy, sabiendo, que su regreso esta a la puerta, yo te invito a que asumas tu role como esposa y te prepares como es debido. No es repetir una simple oración y pare de contar. No, es un compromiso serio, es un pacto con el Creador del Universo. Es un pacto matrimonial y El está preparando todo para las bodas. Recuerda, al Padre no le importa cuántos demonios hayas echado fuera, ni por cuantos enfermos hayas orado, solo le importa si has permanecido fiel, si has obedecido su Torah. El dice: “Y te desposaré conmigo para siempre; te desposaré conmigo en justicia, juicio, benignidad y misericordia”
“Porque Yo YHVH no cambio” “Yahushua es el mismo ayer, hoy y por los siglos” (Malaquías 3:6 y Hebreos 12:8)
Hay alrededor de 33.000 denominaciones cristianas en el mundo. Cada una con su propia confesión de fe y estatutos. ¿Es esta división de la que el Mesías habló cuando oró “para que todos sean uno”? NO. Los primeros creyentes eran reconocidos como una secta del judaísmo – “Porque queríamos oír de ti lo que piensas; porque de esta secta nos es notorio que en todas partes se habla contra ella” – Hechos 28:22 (Pablo interrogado por los judíos en Roma). Los primeros creyentes observaban la Torah de Moisés, se apartaron del fariseísmo pero continuaron guardando el Shabbat y las Fiestas. Pablo les advirtió que después de su partida, entrarían lobos rapaces y apartarían al rebaño de la verdad – “Porque yo sé que después de mi partida entrarán en medio de vosotros lobos rapaces… y de vosotros mismos se levantarán hombres que hablarán cosas perversas para arrastrar tras si a los discípulos” – Hechos 20:29-30. Rápido, el hombre empezó a cambiar el Camino que el Mesías había confirmado. La historia de la iglesia es deprimente, la forma como se apartó del verdadero Camino está llena de abusos, mentiras, persecución y muerte. Los últimos 2.000 años han sido una lucha dentro del cristianismo. La fe original de un pequeño grupo de judíos creyentes, se ha convertido en la religión popular de las celebridades. Para ser aceptados y que el proselitismo sea más fácil, han adoptado toda clase de música contemporánea y enseñan y predican sermones que hagan sentir bien a la gente, que nadie salga del servicio ofendido. Las mega-iglesias están siempre proclamando asistencia de miles y ofrecen de todo como un club social. YHVH dice que El no cambia. Es decir, Su mensaje, Sus mandamientos, Su plan de salvación, nada cambia, es lo mismo desde la eternidad. Pero siempre ha habido un remanente que lucha por la verdad, que constantemente está buscando en la Torah la guía del Ruaj Hakoddesh que lo proteja y aparte de la apostasía de estos tiempos. Judas 1:3 dice: “me ha sido necesario escribiros exhortándoos que contendáis por la fe que ha sido una vez dada a los santos”.
“Cuando salgas a la Guerra contra tus enemigos, si vieres caballos y carros, y un pueblo más grande que tú, no tengas temor de ellos, porque YHVH tu Elohim está contigo, el cual te sacó de tierra de Egipto” (Deuteronomio 20:1)
YHVH tuvo a Israel por cerca de un año acampando al pie del Monte Sinaí, donde lo preparó para su destino. Allí les dio la Torah, les dio estructura, jerarquía, los organizó no solo para acampar alrededor de Su gloria, sino para marchar en el momento que fuera necesario cambiar de escenario. No dejo cabo suelto, nada quedo a decisión del hombre. A partir del Sinaí, todo sería manejado por YHVH e Israel caminaría por el desierto como el pueblo de YHVH llevado de Su mano. Para que exista una nación, debe haber: una tierra, un pueblo y una constitución. Desde el llamamiento de Abraham, YHVH estaba preparando al pueblo. La tierra ya existía y ahora necesitaba quien la habitara en Su nombre. En el Monte les da la constitución y ahora Israel debía llegar a la tierra y pelear por ella. YHVH se las da como promesa e Israel debía tomar posesión de ella. YHVH advierte al pueblo de que habría guerras, que encontrarían enemigos, pero que en esos momentos recordarán que YHVH estaba con ellos. Hemos aprendido que el viaje de Israel por el desierto es el modelo de nuestro peregrinaje por el mundo, camino a Canaan. Encontramos enemigos, peleamos batallas, aprendemos lecciones en cada parada, y sabemos que YHVH está a nuestro lado llevándonos de Su mano. YHVH nos pide al igual que lo hizo con Israel, no hacer concesiones ni mezclarnos con el enemigo (sistema). Mantenernos separados para El, mantener nuestra identidad como pueblo de YHVH obedeciendo Su Torah y cumpliendo con nuestro llamamiento de mostrarle al mundo Su gloria y llevar a muchos a Su conocimiento.
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