• header1
  • header2
  • header3
Smaller Default Larger

Gota de Amor - Sept 21/2016

“Los que esperan en YHVH tendrán nuevas fuerzas; levantarán alas como las águilas; correrán y no se cansarán; caminarán, y no se fatigarán” (Isaías 40:31)

 

Mirar un águila volar es maravilloso.  No solo por el tamaño de estas majestuosas aves, sino por la confianza y facilidad con que vuelan.  La dueña del firmamento, el águila usa las corrientes de aire para cubrir millas con un mínimo esfuerzo.  Un pequeño movimiento en las puntas de sus alas de vez en cuando es todo lo que necesita para continuar remontándose en las alturas.  La Escritura nos dice que si queremos volar con esa facilidad, tenemos que esperar en YHVH y esperar no es lo más agradable ni lo que más nos gusta.  Podemos impacientarnos y sentirnos infelices mientras esperamos a que Elohim haga algo, y ser tentados a manipular situaciones para que algo acontezca y el resultado puede ser desastroso.  Los caminos de YHVH son muy diferentes a los nuestros, pero son mejores.  Así, que, si queremos movernos hacía adelante en paz y quietud, necesitamos escuchar a YHVH, confiar en El, en Su tiempo, y hacer solo lo que El nos pide en cada momento sin manipular las cosas ni las situaciones, solo esperando en El.  Así podremos volar como el águila sin cansarnos ni fatigarnos, trabajando innecesariamente en cosas que Elohim no nos ha pedido hacer.  Esperemos en Elohim, Yahushua dijo que su carga era ligera y liviana.  

 

Gota de Amor - Sept 20/2016

“Tú, pues, sufre penalidades como buen soldado del Mesías Yahushua.  Ninguno que milita se enreda en los negocios de la vida, a fin de agradar a aquel que lo tomó por soldado” (2 Timoteo 2:3-4)

 

El soldado renuncia a sus derechos, a la comodidad de su hogar, al derecho de estar con su familia y amigos.  El soldado está completamente dispuesto y disponible a llevar a cabo las órdenes de su comandante, sin importar lo difíciles, peligrosas o exigentes que sean.  No puede cuestionar esas órdenes, tiene que confiar totalmente en su autoridad y obedecer.  Debe ser disciplinado y seguir un riguroso y estricto entrenamiento.  Como seguidores del Mesías, cada uno de nosotros, es un soldado de Su ejército, involucrado en una guerra y por consiguiente no podemos anteponer nuestros deseos a las órdenes y direcciones de nuestro comandante en jefe.  Nuestro único deseo debe ser el de obedecer y complacer a nuestra autoridad.  No debemos involucrarnos en los asuntos del sistema que violen directamente los estatutos y directrices establecidas para nosotros.  Debemos enfocarnos en nuestros deberes como soldados constantemente activos, seguir nuestro entrenamiento al pie de la letra, ser disciplinados y preparados para soportar cualquier situación que se presente en el camino, seguros de que nuestro Jefe sabe perfectamente el lugar y las circunstancias en que nos encontramos, y Su ayuda viene en camino.   

 

 

 

 

 

Gota de Amor - Sept 19/2016

“Porque dos males ha hecho mi pueblo: me dejaron a mí, fuente de agua viva, y cavaron para sí cisternas; cisternas rotas que no retienen agua” (Jeremías 2:13)

 

A través del profeta Jeremías Elohim reduce a dos los males que el pueblo hizo al apartarse de El, aunque fueron muchas las atrocidades que ellos cometieron alejados de Elohim.  Primero abandonaron la verdadera fuente de vida; y segundo trataron de generar su propia fuente.  Elohim usa la necesidad del agua física como parábola de la necesidad del agua espiritual, la cual sostiene a Su pueblo en los altibajos de la vida.  A lo largo de la historia, el hombre ha buscado fuentes espirituales alternas a Elohim y Su Torah, fuentes que abarcan desde la idolatría hasta la inmoralidad sexual, llevando al hombre hasta el punto en que declaran a lo bueno malo y a lo malo bueno.  Elohim ha provisto todo lo necesario para vivir en una relación de pacto con El, pero el orgullo que hay en el corazón del hombre siempre lo lleva a construir caminos alternos.  Al final, esta es la base de todo sistema de fe alterno, falsa religión u orden moral que se ha levantado y que se practica en la faz de la tierra.  Es fácil mirar a los tiempos de Jeremías y decir: ¿Cómo pudieron hacer eso? Pero lo que necesitamos hacer es mirar a  nuestra generación y ver que no somos diferentes, que el hombre sigue cavando cisternas rotas y sigue teniendo la misma sed.  Pidámosle a Elohim que nos proteja para que jamás busquemos fuentes alternas a El.  

 

 

Quién está en línea

Hay 14 invitados y ningún miembro en línea