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Gota de Amor - Julio 12/2016

“Pero cuando venga el Espíritu de Verdad, él os guiará a toda la verdad… y os hare saber las cosas que habrán de venir” “Y serán todos enseñado por Elohim. Así, que, todo aquel que oyó al Padre, y aprendió de Él, viene a mí” (Juan 16:13 y 6:45)

 

Hoy más que nunca, con la proliferación religiosa que hay, debemos tener cuidado de que fuente estamos alimentando nuestro espíritu, si estamos corriendo tras la opinión e interpretaciones de hombres o si estamos yendo directamente a la fuente, al Ruaj HaKoddesh.  ¿Quieres beber agua de Su fuente, agua pura, filtrada por la Roca, fresca y deliciosa? o ¿prefieres beber agua contaminada llena de aditivos químicos (doctrinas de hombre)?  El alma (mente con sus razonamientos, emociones, voluntad que decide basada en la razón), está atada a la tierra.  Contacta el mundo a través de los cinco sentidos, está limitada por emociones, trabaja a través del cerebro y de los deseos de la carne para satisfacer el ego.  La necesitamos para funcionar en este mundo, pero necesitamos mantenerla sujeta al espíritu.  El espíritu, es nuestro centro, si hemos sido renovados por el Ruaj a una nueva creación, es la entrada o portal al mundo del Eterno, y tiene la mente del Mesías.  Es allí donde Elohim nos habla, conforta, instruye y guía.  Es allí donde podemos habitar a la sombra del Altísimo.  Recuerda, ningún maestro humano puede llevarte al Mesías, solo el Ruaj (Espíritu) de YHVH puede hacerlo y lo hace a través de tu espíritu no de tu alma.  El apela al centro de tu vida, no a la razón.  Esa es la diferencia entre el que es guiado por el espíritu y el que es guiado por el alma o emociones, es la diferencia entre la religión y la relación.  ¿Estás enamorado(a) del Mesías o de tu líder? Hay muchos falsos maestros, hoy en día, famosos que son reverenciados, honrados, canonizados por sus seguidores, que enseñan junto con la verdad, mentiras con las que seducen a todas esas mentes greco-romanas obsesionadas con las interpretaciones humanas las que Satanás disfraza de verdad.  

 

 

Gota de Amor - Julio 11/2016

“Te seguiré, Señor; pero déjame que me despida primero de los que están en mi casa. Y Yahushua le dijo: Ninguno que poniendo su mano en el arado mira hacia atrás, es apto para el reino de Elohim” (Lucas 9:61-62)

 

El llamado a ser discípulo de un sabio o profeta en el Israel del  primer siglo, significaba dejar familia, amigos, viajar bajo condiciones muy austeras y un total compromiso.  El discípulo potencial debía primero estar seguro de que sus prioridades estuvieran en orden.  Yahushua no quería que sus posibles discípulos tuvieran falsas expectativas y continuamente enfatizaba la necesidad de contar el costo antes de tomar una decisión, de hacer un compromiso con El.  “Porque ¿quién de vosotros, queriendo edificar una torre, no se sienta primero y calcula los gastos, a ver si tiene lo que necesita para acabarla? – Lucas 14:28.  Seguir a Yahushua, aceptar entrar en los vínculos del Pacto, separarse para Elohim y Su reino, no es algo liviano, es asunto de vida o muerte.  Yahushua enfatiza el grado del compromiso de muchas maneras, “Si alguno viene a mí, y no aborrece a su padre, y madre, y mujer, e hijos, y hermanos, y hermanas, y aun también su propia vida, no puede ser mi discípulo” – Lucas 14:26.  La palabra aborrecer en hebreo = amar menos, o poner en segundo lugar.  Yahushua enfatiza que si Elohim no es número uno en nuestra vida, no somos aptos, y no está diciendo que odiemos a los nuestros, sino que los amemos menos que a Él.  YHWH debe ser la prioridad número uno de nuestra vida, de lo contrario vamos a encontrar tropiezo en El y en Su Torah. 

 

 

Gota de Amor - Julio 10/2016

“Buena es la sal; mas si la sal se hiciere insípida, ¿con que se sazonará?  Ni para la tierra ni para el muladar es útil; la arrojan fuer. El que tiene oídos para oír, oiga” (Lucas 14:34-35)

 

La sal es la única roca/piedra comestible, esencial para la vida, mantiene el equilibrio acido / base del cuerpo, regula el ritmo del músculo cardíaco, controla el agua en el cuerpo, permite la absorción de nutrientes.  En la antigüedad se le llamaba el “oro blanco” y se usaba para preservar los alimentos, desinfectar heridas, purificar objetos, y pagar sueldos (salario = sal por el  oficio diario).  Entre las cualidades está su durabilidad, no se puede destruir.  Es de gran valor, el cual es intrínseco = es su sabor.  En la Escritura de Lucas 14, Yahushua dice que si la sal pierde si sabor, no sirve para nada, ni para el muladar.  Recuerde que el valor de la sal es su sabor, es decir, sin el sabor la sal no es sal, no importa cuánto quiera llamarse sal, no lo es.  Ahora para perder algo, hay que poseerlo primero, así que Yahushua le está hablando a gente que conoce la sal y su valor (La Torah y sus instrucciones de vida que hay en ella).  Por consiguiente, perder el sabor es apartarse de Elohim y Su Torah (instrucciones), es perder la identidad como pueblo de Elohim y cuando tal cosa pasa, no servimos ni para el muladar, somos pisoteados fácilmente por vientos de doctrinas, dogmas de hombres y cuando menos pensamos, no hay ninguna identidad en nosotros.  Es como un vaso de coca-cola con agua, no es coca-cola, ni es agua, no podemos identificar ese líquido con ninguna de las dos.   Estamos llamados a ser saleros y llenar con el sabor de la sal (Torah), el mundo.  La sal purifica, separa y conserva, pidámosle al Eterno Elohim que nos guarde para que no perdamos el sabor, la esencia de ser sal útil para Su reino.  

 

 

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