“Cuando alguno hiciere voto a YHVH, o hiciere juramento ligando su alma con obligación, no quebrantará su palabra; hará conforme a todo lo que salió de su boca” (Números 30:2)
La palabra “quebrantar” en Hebreo es chalal = profanar, contaminar, traspasar, herir. Debemos entender que cuando el pueblo de Elohim jura en falso o no cumple sus votos, juramentos, promesas, está profanando el nombre de YHVH, traspasando la Torah de YHVH y contaminando Su testimonio. Estamos llamados a ser identificados por nuestra vida, comportamiento, comida, hábitos, rectitud, cuando hacemos un compromiso o voto, debemos cumplirlo. Ejemplo: votos matrimoniales, el uso apropiado de tarjetas de crédito, hipotecas, pagos de préstamos, y todo compromiso que asumamos diariamente, por pequeño que parezca. Puede ser algo tan simple como, el compromiso de sacar la basura, limpiar el cuarto (chicos), estudiar, etc. Debemos ser gente de integridad.
Mateo 5:33-37 – Fue mal traducido desde el comienzo. Veamos la versión en Hebreo de Shem Tov. De nuevo, han oído que a nuestros padres les fue dicho: 'No rompas tu promesa,' y 'Guarda tus juramentos a YHVH. Yo les digo que no juren en vano de ninguna manera… “. Ahora miremos de donde citó Yahushua esta Escritura: Levíticos 19:12 – “Y no juraréis falsamente por mi nombre, profanando así el nombre de tu Elohim, Yo YHVH”. No dice no jurar, sino no hacerlo falsamente o en vano. Éxodo 20:7 – “No tomarás el nombre de YHVH tu Elohim en vano…”. En vano o falsamente quiere decir, sin intenciones de cumplir, profanando así el Nombre. Éxodo 3:15. En los tiempos de Yahushua, los líderes religiosos habían dejado de usar el nombre de YHVH y lo reemplazaron con cosas como jurar por: el altar, el templo, el cielo o la tierra. Todo esto con el propósito de proteger el nombre de YHVH de ser profanado, lo cual indica que era común jurar y no cumplir. Mateo 23:16-22
“A los cielos y a la tierra llamo por testigos hoy contra vosotros, que os he puesto delante la vida y la muerte, la bendición y la maldición; escoge, pues, la vida, para que vivas tú y tu descendencia; amando a YHWH tu Elohim, y atendiendo a su voz…” (Deuteronomio 30:19-20)
Supuestamente debía ser simple; estaba toda la Palabra de Elohim, la autoridad y voluntad del Padre para toda la humanidad. La Torah, el regalo del Eterno YHWH para nosotros, todo un compendio de instrucciones y guía para vivir, ahí estaba todo, desde el comienzo hasta el Amen. Un mensaje básico al que no había que quitarle ni añadirle nada. Y Elohim nos dice: “Escoge la vida para que vivas”, y ¿qué escogimos? Denominaciones. Hay alrededor de 38.000 en el mundo. Un solo libro y miles de interpretaciones. Los bautistas, presbiterianos, pentecostales, menonitas, inter-denominacionales, no acabaría. Todos claman la Palabra como su inspiración, pero, paradójicamente, todos tienen una confesión de fe distinta. Tan pronto abren las Escrituras, cada uno ve o entiende una cosa diferente. ¿Es tan confusa la Torah? O ¿el hombre la ha hecho confusa? No, simplemente la hicieron a un lado y cada uno tomo uno, dos o tres versículos y con ellos formo una nueva corriente o filosofía, un nuevo mover como lo llaman hoy en día. Por ejemplo: hoy en día todo es profético; canto profético, danza profética, palabra profética, un mover profético que no está llevando al pueblo a ninguna parte y que le está dando autoridad a unos cuantos, profetas, de manipular al pueblo por el cual el Mesías murió y pagó. ¿Dónde está la verdad? ¿Cómo pudo la iglesia desviarse tanto? Sencillo 1Corintios 1:22 – “Porque los judíos piden señales, y los griegos sabiduría”. Hoy en día el pueblo anda detrás del que haga señales, o de aquel famoso lleno de títulos obtenidos en seminarios o escuelas bíblicas donde la Torah no es la autoridad sino los textos escritos y editados por aquellos interesados en hacer discípulos a su imagen y semejanza. Si el Mesías regresara hoy, ¿A cuál iglesia llamaría “su iglesia”? Isaías 4:1 – “Echaran mano de un hombre siete mujeres en aquel tiempo, diciendo: Nosotras comeremos nuestro pan, y nos vestiremos de nuestras ropas; solamente permítenos llevar tu nombre, quita nuestro oprobio”. Mucho pueblo hoy solo lleva el nombre, pero come su propia doctrina o filosofía y viste de su propia ropa/denominación. Escojamos la vida para que vivamos de acuerdo a los parámetros de Elohim y seamos prosperados, nosotros y nuestros hijos.
“YHVH, tú eres nuestro Padre; nosotros barro, y tú el que nos formaste; así que obra de tus manos somos todos nosotros” (Isaías 64:8)
Es maravilloso entrar a una tienda artesanal y ver la cantidad de vasijas que puede hacerse con el barro. Todas diferentes, para usos diferentes y únicas en su individualidad. Si esto es simplemente la creatividad del hombre, imaginémonos por un momento el taller de nuestro Creador. Cada uno de nosotros es único, irrepetible, creado con un propósito definido y aperado con las cualidades y capacidades necesarias para cumplir dicho propósito. Así que, no tratemos de imitar ni ser alguien diferente. El mundo idolatra ciertos tipos, trata de estereotipar lo que es la mujer o el hombre perfecto físicamente y sin darnos cuenta todos corremos tras esos patrones tratando de ser alguien diferente a lo que Elohim ha planeado, y dándole mayor énfasis e importancia a la apariencia que a la esencia de la persona. Podemos verlo en la juventud de hoy en día sufriendo de depresión y sin ganas de vivir por no llenar los parámetros establecidos por la sociedad y el sistema al que no le importa quién eres, ni si cumples o no tu propósito en la vida, sino vender una imagen deteriorada de lo que fue el propósito de Elohim. Es fácil olvidar para que fuimos creados cuando seguimos la corriente del mundo. Regocijémonos en quienes somos y démosle gracias a Elohim por su plan y propósito. Esperemos en Elohim.
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