“Porque los montes se moverán, y los collados temblarán, pero no se apartará de ti mi misericordia, ni el pacto de mi paz se quebrantará, dijo YHVH, el que tiene misericordia de ti” (Isaías 54:10)
La palabra “misericordia” en hebreo es “raham”. Muestra el profundo amor de YHVH por Sus hijos. No es recompensa por ningún acto humano, es Su decisión de amarnos y dilatar nuestro castigo. YHVH aquí está diciendo que Su misericordia, Su pacto de paz con Su pueblo no será quebrantado, no fallará. El mundo anda desesperado proclamando paz, haciendo tratados de paz. Pero los tratados de los hombres son tan fiables como el hombre mismo y todos sabemos lo poco fiable que es el ser humano, siempre hace las cosas buscando beneficio propio a costa de sus semejantes. Ahora, no solo los tratados de paz entre naciones fallan, a nivel personal es igual. ¿Cuántas veces prometemos paz entre nosotros mismos, no criticar, no traicionar, guardar la Torah en lo que conocemos, para en cuestión de segundos cambiar y actuar de nuevo como agresores? Y peor aún, ¿Cuántas veces le entregamos a YHVH el control de nuestra vida, de la vida de los nuestros para luego quitársela de nuevo porque nosotros lo hacemos mejor, incurriendo de nuevo en desobediencia? YHVH nunca hace pactos asociado a condiciones humanas, solo hace pactos prometiendo a sí mismo. Por eso Yahushua dijo; “… my paz os doy; yo no os la doy como el mundo la da”.
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