“Y te acordarás de todo el camino por donde te ha traído YHVH tu Elohim estos cuarenta años en el desierto, para hacerte humilde, para probarte, para saber lo que había en tu corazón, si habías de guardar o no sus mandamientos” (Deuteronomio 8:2)
La palabra “recordar” en hebreo es: zakar. Pero no es como… ooops casi lo olvido, sino algo que debe estar grabado. Es como un momento en el tiempo designado para una respuesta específica y deliberada. “Y se acordó YHVH de Noé… e hizo pasar Elohim un viento sobre la tierra, y disminuyeron las aguas” — “Y se acordó Elohim de Raquel… y le concedió hijos” — “Y cuando fue el tiempo, se acordó YHVH de los Israelitas en Egipto — y oyó Elohim el gemido de ellos, y se acordó de Su pacto”. Un día, usted y yo escuchamos el llamado y respondimos — ese día, YHVH se acordó de nosotros — “YHVH se acordó de nosotros; nos bendecirá” — Salmo 115:12.
“Os daré corazón nuevo, y pondré espíritu nuevo dentro de vosotros; y quitaré de vuestra carne el corazón de piedra, y os daré un corazón de carne. Y pondré dentro de vosotros mi Espíritu, y haré que andéis en mis estatutos, y guardéis mis preceptos” (Ezequiel 36:26-27)
Un mecánico estaba reparando el motor del carro de un cirujano, cuando éste llega para saber el diagnostico. El mecánico le dice: Doctor, ¿le puedo hacer una pregunta? Por supuesto responde el cirujano. Mire este motor, yo le abro el corazón, le saco las válvulas, las arreglo, las pongo de nuevo y cuando termino, el motor está como nuevo. ¿Cómo es que a mí me pagan tan poco, y usted gana tanto, cuando en realidad hacemos el mismo trabajo? El cirujano sonríe y le susurra: “Trata de hacer el trabajo con el motor funcionando”. Eso es prácticamente lo que YHVH hace en nosotros. Una cirugía de corazón abierto con el motor funcionando. Pero hasta que no vamos a El, pidiendo un nuevo corazón, somos como cualquier paciente cardíaco viviendo tiempo prestado. El hombre necesita una cirugía de corazón abierto, pero por lo regular rechaza el diagnostico y la cirugía. "Sáname, oh YHVH, y seré sano; sálvame, y seré salvo; porque tu eres mi alabanza” — Jeremías 17:14.
“Y no andéis en las prácticas de las naciones que yo echaré de delante de vosotros” “No aprendáis el camino de las naciones… porque las costumbres de los pueblos son vanidad” (Levíticos 20:23 y Jeremías 10:2-3)
Somos un pueblo escogido y separado por YHVH. El nos dio instrucciones de vida, y establecio un sacerdocio para que enseñara Toráh, para que enseñara al pueblo a discernir entre lo santo y lo profano. Podemos ver en Ezequiel 44 como sigue ratificando Su voluntad para tiempos futuros porque Su palabra es para siempre. "Y enseñarán a mi pueblo a hacer diferencia entre lo santo y lo profano, y les enseñarán a discernir entre lo limpio y lo no limpio". Ezequiel 44: 23. Nos ha mostrado como seguirle, nos dio un calendario donde establece el inicio del año en el mes de Abib. El calendario que tenemos actualmente fue establecido por Roma, el inició del año, el 1 de enero y su celebración, fue establecido en honor al dios Jano, el dios según ellos, del principio y el fin, quien tiene una imagen que lo representa con dos caras, una mirando hacia delante y otra hacia atrás. Sabemos que estamos en la dispersión y que estamos bajo este calendario romano, pero eso no significa que debemos asimilar sus celebraciones y rituales paganos. Tenemos unas hermosas fiestas del Señor para que nos gocemos y deleitemos en ellas. ¡Shalom!
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