“Sembrad para vosotros en justicia, segad para vosotros en misericordia, haced para vosotros barbecho, porque es tiempo de buscar a YHVH hasta que venga y os enseñe justicia” (Oseas 10:12)
Es cierto, cosechamos lo que sembramos y si queremos cosechar misericordia tenemos que sembrar en justicia. Algunas cosas en nuestra vida son cosechas de lo que hemos sembrado, otras, y estas aplican para aquellos que dejan a Elohim moldear sus vidas, son parte del proceso del yunque de Elohim. Pero es bueno analizar nuestra vida y discernir lo que estamos viviendo. ¿Estamos secos y hambrientos porque buscamos al consumismo para satisfacernos? ¿Tomamos malas decisiones porque no conocemos el Camino, no tenemos amor por la Torah? ¿Amamos demasiado las cosas materiales y nos dejamos consumir por la ambición? ¿Hemos puesto a personas u objetos primero que a Elohim? ¿Hemos caminado en nuestra propia prudencia, ignorando los consejos de YHVH? ¿Estamos tan comprometidos con el mundo que es casi imposible percibir la presencia de YHVH en nuestra vida? ¿Quién puede decir que no ha estado contaminado con alguna de estas cosas? Yo no puedo, sin embargo YHVH ha mostrado Su misericordia día a día en mi vida y seguro que en la tuya también. Es tiempo de buscar a YHVH con todo nuestro corazón, es tiempo de separarnos y prepararnos para su regreso.
“Porque la tristeza que es según Elohim produce arrepentimiento para salvación…” “Arrepentíos porque el reino de los cielos se ha acercado” (2Corintios 7:10 y Mateo 4:17)
La palabra arrepentimiento en Hebreo es: H7725 = Shub = Regresar – Leer Deuteronomio 30:1-8. O sea que arrepentimiento es regresar a la Torah, al Camino de YHWH. Pero, ¿qué es regresar a la Torah, al Camino? La Torah o Ley, como muchos la llaman, es el código de conducta dado por YHWH para Su pueblo, y como toda Ley, no se puede trasgredir sin sufrir consecuencias. La ley de causa y efecto, es decir, si usted pone su mano en el fuego, con seguridad se quema, asi pasa en el mundo espiritual. Usted no puede trasgredir la Torah y no sufrir consecuencias en su alma y en todo a su alrededor, porque como dice la Escritura “nadie vive para si”, es decir; sus acciones no solo lo afectan a usted sino a todo y todos a su alrededor. Pero algo peor aún, es que usted no puede reversar las consecuencias, como el poner la mano en el fuego, una vez hecho es hecho, la quemadura no desaparece porque usted se arrepienta de haberla puesto. Entonces, ¿cuál es el beneficio del arrepentimiento para salvación? Teshuvah es más que simplemente arrepentirse. Teshuvah es decirle a YHWH “lo siento, no quise hacerlo, estoy arrepentido, quisiera cambiar las cosas”, luego el perdón Divino fluye desde el Trono de Su gracia y es como si esos hechos nunca hubieran sucedido. “Yo deshice como una nube tus rebeliones, y como niebla tus pecados; vuélvete a mí, porque yo te redimí” – Isaías 44:22. Cuando hacemos Teshuvah estamos pidiéndole a YHWH que deshaga nuestro pecados, que cambie nuestro ayer, que ese ayer no sea más, y aunque según la ley de causa y efecto, esto no es posible, y como Teshuvah es regresar al Camino, dejamos el camino incorrecto donde está la mancha del pecado y regresamos al Camino de YHWH. Ya es hora de regresar de arrepentirnos por trasgredir la Torah y volver al Camino de YHWH.
“No os conforméis a este siglo (sistema), sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de Elohim, agradable y perfecta” (Romanos 12:2)
Para que se lleve a cabo esta renovación necesitamos recuperar la unidad de alma y espiritu que Adán tenía y que perdió al desobedecer a Elohim. Necesitamos la mente del Mesías para poder conocer con certeza todo lo que es nocivo para nuestra alma. Mucha gente aún sigue sufriendo por emociones moribundas, que no terminan de desaparecer por la falta de auto-estima y de paz interior. Continúan viviendo exiliados de ellos mismos, sin poder disfrutar de la verdadera libertad espiritual que se obtiene cuando el Ruaj HaKodesh transforma nuestro ser e implanta la Torah en nuestros corazones. Lo triste es que muchos ni siquiera se dan cuenta que algo anda mal en su interior, aun no disfrutan de la vida abundante que el Mesías Yahshua prometió a sus discípulos, vida abundante que se obtiene obedeciendo la Torah y haciendo de ella el código de conducta que guía nuestra vida diaria. Es la disciplina de la Torah lo que restaura nuestra alma y espiritu, es decir desarrolla en nosotros el carácter, y la mente de Yahshua que nos capacita para vivir rectamente. Pablo nos exhorta a no conformarnos, es decir no acostumbrarnos a este sistema del mundo. El pueblo de Israel sufrió y sigue sufriendo porque siempre han querido ser como las demás naciones. Cuando nuestro corazón ya no anhelen los caminos de los gentiles (mundo), seremos inmunes a su influencia. Si el mundo aún apela a tus sentidos, debes empezar a entrenar tu corazón en la construcción de carácter, respeto, honor, disciplina y responsabilidad que son la base de la Torah.
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