“Porque las cosas que se escribieron antes, para nuestra enseñanza se escribieron, a fin de que por la paciencia y la consolación de las Escrituras tengamos esperanza” (Romanos 15:4)
¿De dónde sacamos esperanza cuando reina la desesperanza? Todos tenemos días cuando solo queremos llorar, gritar, correr, o nos quedamos mudos y quietos sin saber qué hacer ante la situación, las paredes de la vida se nos vinieron encima y no vemos salida. Pablo llamó al Padre: “Elohim de esperanza”. Pero ¿cómo encontrar esa esperanza? La Escritura dice que debemos dar dos pasos: El primero es paciencia, esperar con dientes apretados si eso nos ayuda. Esperar sin importar que tan dolorosa sea la situación o lo lento que creemos ver a YHVH actuar, eso nos ayuda a crecer y a madurar. El segundo es la confianza que obtenemos de las Escrituras. Ahí está, escrito para ti y para mí, del corazón de YHVH, la promesa de que no importa que tan difícil parezca, Él está ahí con nosotros, que nada es imposible para El, que así estemos pasando por el agua o por el fuego, Él nos sacará. Y lo más maravilloso es que esa paciencia y consolación que necesitamos también proviene de Él, Él nos la da: “pero el Elohim de la paciencia y de la consolación”. El no espera que lo hagamos solos, Él nos apera de lo necesario para dar el paso que nos está pidiendo que demos.
“Inclinad vuestro oído, y venid a mí; oíd, y vivirá vuestra alma; y haré con vosotros pacto eterno, las misericordias firmes a David” (Isaías 55:3)
Por años a la gente se le ha dicho que repitiendo una simple oración aceptando a Yahushua como su salvador, es salvo. A esa oración se le llama: la oración del pecador o la oración de fe. Fue inventada por Moody como reemplazo a la “silla del desvalido” que hasta entonces usaban los evangelistas y que había sido inventada por Finney. Pero en realidad lo que Elohim quiere es hacer un pacto contigo. Un pacto que incluye derechos y responsabilidades. Un pacto como un matrimonio donde el esposo promete cuidarte con su vida, suplir todas tus necesidades, amarte hasta la muerte, y espera que tu como su esposa cumplas con la carta de matrimonio (Torah) que te dio y que lo esperes pacientemente, separada del mundo, mientras El prepara todo para venir a buscarte. Prometió darnos señales de Su regreso para que estuviéramos preparados y por eso, hoy, sabiendo, que su regreso está a la puerta, yo te invito a que asumas tu role como esposa y te prepares como es debido. No es repetir una simple oración y pare de contar. No, es un compromiso serio, es un pacto con el Creador del Universo. Es un pacto matrimonial y Él está preparando todo para las bodas. Recuerda, al Padre no le importa cuántos demonios hayas echado fuera, ni por cuantos enfermos hayas orado, solo le importa si has permanecido fiel, si has obedecido su Torah. Él dice: “Y te desposaré conmigo para siempre; te desposaré conmigo en justicia, juicio, benignidad y misericordia”
“Vete de tu tierra y de tu parentela, y de la casa de tu padre, a la tierra que te mostraré. Y haré de ti una nación grande, y te bendeciré, y engrandeceré tu nombre, y serás bendición” (Génesis 12:1-2)
La orden de YHWH a Abraham era prácticamente de dejar toda la influencia negativa de su pasado y empezar una nueva vida con El. Este importante paso fue el comienzo de la prueba de Abraham cuando YHWH empezó a hacer la transformación de Abram a Abraham. Es igual a cuando nosotros aceptamos a Yeshua como Adonai de nuestra vida, y a la Torah como guía de nuestra transformación. Tan pronto entramos en pacto con YHWH, debemos dejar atrás nuestro pasado y todas sus negativas influencias. Es difícil, y muchas veces tenemos que dejar amigos y hasta miembros de familia debido a su influencia. Y con relación al Shabbat, tal vez tenemos que dejar nuestro pasatiempo favorito. Debemos estar dispuestos a dejar muchas cosas para empezar la transformación y poder descubrir lo que Adonai tiene para nosotros. ¿Fue Abraham perfecto? No, cometió errores. Y esto nos muestra que Adonai puede tomar a un ser humano imperfecto y usarlo para su propósito y gloria. Igualmente hará con nosotros si simplemente hacemos lo que Adonai nos pide sin hacer preguntas. Podemos impactar no solo nuestras vidas, sino también las de aquellos a nuestro alrededor. Con seguridad no impactaremos como Abraham, Moisés o David, pero podemos influenciar nuestra familia, nuestra comunidad. Recordemos que; aquello que tememos perder o dejar, es nuestro dios. Así que, si perderlo todo no nos preocupa con tal de cumplir nuestro deber y obedecer a YHWH, con seguridad Yeshua es nuestro Adonai.
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