“Ciertamente el día quince de este mes séptimo, cuando hayáis recogido el fruto de la tierra, celebraréis una fiesta solemne a YHVH durante siete días” (Levítico 23:39)
Desde la perspectiva agrícola, en el antiguo Israel, Pesaj correspondía a la siembra, Shavuot a la cosecha del grano, y por eso durante la fiesta se presentaba la ofrenda de grano a YHVH en acción de gracias por la divina provisión del pan para el año, y Sukkot correspondía a la cosecha de las frutas y el gozo era total al poder recibir el sustento y provisión de parte de YHVH para todo el año, por eso a Sukkot también se le llama la “Fiesta de la Cosecha” – Chag Ha-asif. En los tiempos bíblicos, Sukkot era considerada la Fiesta más importante y se le llamaba simplemente “La Fiesta”. Era un tiempo de muchos sacrificios en el Templo, y en el año sabático, se leía duro la Torah a todo el pueblo – “Al fin de cada siete años, en el año de la remisión, en la Fiesta de Sukkot, cuando viniere todo Israel a presentarse delante de YHVH Tu Elohim en el lugar que Él escogiere, leerás esta Torah delante de todo Israel a oídos de ellos” – Deuteronomio 31:10-11. Los días antes de Sukkot, el pueblo se dedicaba a recoger la cosecha de las frutas y a preparar la Suka donde morarían por siete días para recordar su peregrinaje por el desierto. Shabbat Shalom
FELIZ YOM KIPPUR
“Así que, hermanos, teniendo libertad para entrar en el Lugar Santísimo por la sangre del Mesías Yahushua… acerquémonos con corazón sincero, en plena certidumbre de fe” (Hebreos 10:19-22)
Hoy estamos celebrando Yom Kippur. En los días del Templo, cada año en este día, el Sumo Sacerdote entraba en el Lugar Santísimo para hacer expiación por el pueblo. Él se quitaba toda su vestidura sacerdotal y entraba a la presencia de Elohim con vestiduras de lino blancas. Todos los que hemos aceptado la obra expiatoria de Yahushua en nuestra vida, somos sacerdotes y estamos llamados a entrar a la presencia de YHVH, pero para hacerlo debemos despojarnos de nuestra vestidura del viejo hombre, deshacernos de todo orgullo, ego, vestigios del sistema, preocupaciones y ansiedades y entrar a la presencia de nuestro amado Padre humildemente como niños. La sangre de nuestro Cordero, nos cubre para que podamos entrar al Lugar Santísimo. Y allí, nos encontraremos con Elohim, cara a cara en adoración y alabanza. Entremos y renovemos nuestra mente y corazón y gocémonos en Su Salvación. ¡Feliz Yom Kippur!
“¿Hasta cuándo claudicaréis vosotros entre dos pensamientos? Si YHVH es Elohim, seguidle; y si Baal, id en pos de él” (1Reyes 18:21
Estas palabras del profeta Eliseo son para nosotros hoy. La Torah dice que debemos ser perfectos delante de Elohim – “Perfectos serás delante de YHVH tu Elohim” – Deuteronomio 18:13. La palabra “perfecto” en Hebreo es “Tamin” = completo – verdadero – integro. En nuestra relación con YHVH, Tamin es estar comprometidos, totalmente dedicados, caminar con El en Su Torah. El Salmo 119:1 dice “Bienaventurados los perfectos (Tamin) de camino, los que andan en la Torah de YHVH”. O sea que, la única forma para ser íntegros, completos, es andando en la Torah, viviendo la Torah, haciendo la voluntad de YHVH. Claudicar entre dos pensamientos es ser de doble ánimo. La persona de doble ánimo tiene el alma dividida en dos y ambas partes quieren hacer su propia voluntad totalmente diferente la una de la otra. ¿Cuándo tiempo se puede vivir en esta condición? La persona de doble ánimo siempre está desorientada, nunca puede tomar decisiones porque su mente vive confusa, vive en una tormenta espiritual. El único antídoto para esta condición está en la Torah – “Acercaos a Elohim, y Él se acercará a vosotros. Pecadores, limpiad las manos; y vosotros los de doble ánimo, purificad vuestros corazones” – Santiago 4:8.
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