“No hay justo, ni aun uno; no hay quien entienda. No hay quien busque a Elohim. Todos se desviaron, a una se hicieron inútiles; no hay quien haga lo bueno, no hay ni siquiera uno…. No hay temor de Elohim delante de sus ojos” (Romanos 3:10-18)
El cristianismo se ha convertido en una religión que practica la anarquía. Casi todas las denominaciones y sectas. Han rechazado la Torah de Elohim, han rechazado las Instrucciones dadas por Elohim para que camine todo aquel que desea ser parte de Su pueblo. Al rechazar la Torah, han rechazado los Mandamientos, las Instrucciones que los guardarían de caer en falsas doctrinas y enseñanzas basadas en filosofías, sobre las cuales Elohim siempre nos ha advertido a través de sus profetas y siervos. El profeta Oseas describe el resultado de rechazar las Instrucciones de Elohim – “Mi pueblo fue destruido, porque le falto conocimiento…” -- Oseas 4:6. Yahushua dijo exactamente lo mismo – “No todo el que me dice Señor, Señor, entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos. Muchos me dirán en aquel día: Señor, Señor, ¿no profetizamos en tu nombre, y en tu nombre echamos fuera demonios, y en tu nombre hicimos muchos milagros? Y entonces les declararé: Nunca os conocí; apartaos de mí, hacedores de maldad” – Mateo 7:21-23. El término “hacedores de maldad” es en griego: Anomos = violadores de la Torah. La Torah fue dada para guiarnos en la vida diaria. Sin la Torah no sabríamos como vivir una vida que agradara a Elohim. Sin la Torah, el pueblo se ha desviado, ha abrazado falsas doctrinas, y cada que practica esas doctrinas y costumbres falsas, está rechazando a Elohim y al Mesías. La Torah da instrucciones específicas sobre como adorar al Padre, como alimentarnos, como comportarnos y tratar a los demás, y como debemos separarnos del sistema para cumplir su propósito. El pueblo ha rechazado estas instrucciones y se ha centrado en la práctica de costumbres y tradiciones basadas en mentiras, invalidando así la Palabra de YHWH.
“Bienaventurado el varón que no anduvo en consejo de malos, ni estuvo en camino de pecadores, ni en silla de escarnecedores se ha sentado…” (Salmo 1:1)
Con tanto comercial bombardeándonos diariamente a través de la TV, la radio, celulares, pop-ups en nuestros computadores, o nos volvemos inmunes a las miles de promesas sobre prosperidad, salud y éxito, o terminamos como muchos inmersos y esclavos de todo consejo de especuladores. Pero cuando se trata de la Torah y las promesas que YHVH nos hace, levantamos la ceja con cinismo y ni siquiera prestamos atención. El Salmo 1 nos ofrece el mejor consejo sobre prosperidad y como todo en la Torah, trae el sello Divino garantizándonos su efectividad. Nos muestra el hermoso contraste entre los dos caminos puestos por YHVH delante de nosotros. La vida de la persona obediente a la Torah y la vida de la persona rebelde. Podemos escoger obedecer o desobedecer. Si queremos prosperar en todo lo que hagamos, debemos escoger ser guiados por YHVH. Debemos evitar a aquellos que tratan de destruir nuestra confianza en Elohim, debemos pasar tiempo con YHVH conociendo Su voluntad para nosotros. La Torah dice claramente en Deuteronomio 11:26-28 — “He aquí yo pongo hoy delante de vosotros la bendición y la maldición: la bendición, si oyereis los mandamientos de YHVH vuestro Elohim, que yo os prescribo hoy, y la maldición, si no oyereis los mandamientos de YHVH vuestro Elohim, y os apartareis del camino que yo os ordeno hoy, para ir en pos de dioses ajenos”. ¿Significa que nunca tendremos problemas? No, significa que todo lo que vivamos sea bueno o malo ante nuestros ojos, será bueno porque traerá el sello Divino, lo cual significa que nos ayudará a bien, aunque parezca un regalo mal envuelto.
“El que dice yo le conozco y no guarda sus mandamientos, el tal es mentiroso, y la verdad no está en él; pero el que guarda su palabra, en éste verdaderamente el amor de Elohim se ha perfeccionado; por esto sabemos que estamos en él. El que dice que permanece en él, debe andar como él anduvo” (1Juan 2:4-6)
De la forma más simple de comprender Juan explica cómo podemos estar seguros de que le pertenecemos a Elohim: “Si guardamos sus mandamientos (Torah)”. Claro como el agua. Los teólogos modernos, predicadores, maestros, escritores, etc. les gusta complicar lo que la Escritura hace simple. De alguna forma deben tergiversar el significado ya que según ellos la Torah, mal traducida como ley, está abolida. Ellos dirían: “lo que Juan quiso decir fue…” o “lo que eso significa es…”. ¿Por qué no toman la Escritura tal como es? Los escritores de la Torah escribieron directamente como el Ruaj les guiaba sin involucrarse en especulaciones teológicas, tratando de interpretar lo que el Ruaj quería decir. Escribieron exactamente lo que recibieron y el significado es claro. Aquel que demuestra su amor y lealtad a Elohim obedeciéndolo en todo, ese le pertenece a Elohim. Los impostores o aquellos que quieren ser, pero no quieren sujetarse ni obedecer a sus mandamientos, no son de él. Eso es lo que la Escritura dice, no hay que buscarle interpretación especial. Así que todo aquel que clama conocer a Elohim y al Mesías Yahushua, debe andar como él anduvo. Nadie cree esto hoy. La mayoría enseña que Yahushua pagó para que yo no tuviera que hacer nada, que se hizo pobre para que yo fuera rico, que cumplió la ley para que yo viviera libre, etc. es bien difícil distinguir hoy entre los supuestos discípulo del Mesías y los seguidores del sistema materialista. Se confunden entre ellos. El ser separado no es enseñanza moderna ni encaja en la nueva teología cristiana. Ya es hora de que el pueblo sepa la verdad. Si usted dice amar a Elohim empiece a vivir como Yahushua vivió, él guardo la Torah, fue obediente al Padre en todo. No permita que maestros con enseñanzas falsas le digan cómo vivir. Ponga sus ojos en Yahushua nuestro Salvador, Autor y Consumador de la fe, y viva como él vivió, es así de simple.
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