“Pues YHVH tu Elohim te ha bendecido en toda obra de tus manos; él sabe que andas por este gran desierto…” (Deuteronomio 2:7)
Nuestra vida es un camino ya trazado por YHVH. Todos aquellos que creemos en YHVH y tenemos nuestra confianza puesta en la obra del Mesías, salimos de Egipto y vamos hacia la Tierra Prometida. Este viaje nos lleva por todo tipo de terrenos, desiertos, valles, montañas, ríos, etc. En cada lugar hay lecciones que aprender y bendiciones para recibir. En cada etapa del camino, encontramos no solo la corrección y guía de nuestro Adonai, sino también su amor y misericordia. Al pueblo de Israel se le ordenó pasar por la tierra de Esaú, mas no quedarse en ella, seguir el camino. Hay muchas cosas en este sistema que pueden desviar nuestra mirada del verdadero objetivo de nuestra vida. Todo obstáculo en nuestro viaje hacía la Tierra Prometida, debe ser removido. También se le prohibió al pueblo meterse o interactuar con los hijos de Esaú, no pedirles nada, todo comprarlo con dinero. Cuando leemos estos versículos creemos que son simplemente historia y nada tienen que ver con nosotros hoy, pero estamos muy equivocados, todo en la Escritura tiene un propósito, y todos los triunfos y fracaso del pueblo de Elohim, fueron escritos para nuestra enseñanza, ejemplo y guía. Al igual que Israel, se nos prohíbe mezclarnos y se nos ordena mantenernos separados – kaddosh – para YHVH.
“Yo sé que mi Redentor vive, y al fin se levantará sobre el polvo y después de deshecha esta mi piel, en mi carne he de ver a Elohim… y mis ojos lo verán, y no otro, aunque mi corazón desfallece dentro de mí” (Job 19:25-27)
Job después de perder sus hijos, su fortuna y finalmente su salud, expresó su confianza en Elohim con estas palabras, aún dijo: “He aquí, aunque El me matare, en El esperaré” – Job 13:15. Muchos citan a Job como ejemplo de paciencia, pero yo creo que Job es un ejemplo de confianza y seguridad en YHVH. Esta experiencia no es única para Job, YHVH dice que El disciplina y prueba a sus hijos. Todos, quienes portamos en nuestro corazón Su bandera de amor y manifestamos con nuestra vida que somos hijos de Elohim, estamos en la lista de “control de calidad”, todos sin excepción, de acuerdo con Su divina sabiduría, seremos probados. Unos más otros menos, pero a todos nos da la medida de fortaleza que necesitamos para pasar la prueba, y al final, aunque aporreados estoy segura de que salimos más cerca de Elohim y más enamorados de Su divina presencia. Yo sé que las promesas de Elohim son verdaderas, que El solo demanda de nosotros obediencia a Su Torah y ha prometido que bendecirá nuestra entrada y nuestra salida. Sé que Su voluntad perfecta se hará en la vida de todos quienes le amamos, sé que todo obra para bien y sé que, aunque mi corazón desfallece dentro de mí, mis ojos verán Su gloria. No es fácil cuando se está en medio de la prueba, pero es lo mejor que Elohim tiene para nosotros en ese momento y debemos con gratitud decir “este es el día que hizo YHVH, me gozaré y me alegraré en él”. Gracias Eterno Elohim por las pruebas. Gracias porque a través de ellas formas nuestra vida. Gracias por acercarnos más y más a ti por medio de ellas.
“Te seguiré, Señor; pero déjame que me despida primero de los que están en mi casa. Y Yahshua le dijo: Ninguno que poniendo su mano en el arado mira hacia atrás, es apto para el reino de Elohim” (Lucas 9:61-62)
El llamado a ser discípulo de un sabio o profeta en el Israel del primer siglo, significaba dejar familia, amigos, viajar bajo condiciones muy austeras y un total compromiso. El discípulo potencial debía primero estar seguro de que sus prioridades estuvieran en orden. Yahshua no quería que sus posibles discípulos tuvieran falsas expectativas y continuamente enfatizaba la necesidad de contar el costo antes de tomar una decisión, de hacer un compromiso con El. “Porque ¿quién de vosotros, queriendo edificar una torre, no se sienta primero y calcula los gastos, a ver si tiene lo que necesita para acabarla? – Lucas 14:28. Seguir a Yahshua, aceptar entrar en los vínculos del Pacto, separarse para Elohim y Su reino, no es algo liviano, es asunto de vida o muerte. Yahshua enfatiza el grado del compromiso de muchas maneras, “Si alguno viene a mí, y no aborrece a su padre, y madre, y mujer, e hijos, y hermanos, y hermanas, y aun también su propia vida, no puede ser mi discípulo” – Lucas 14:26. La palabra aborrecer en hebreo = amar menos, o poner en segundo lugar. Yahshua enfatiza que si Elohim no es número uno en nuestra vida, no somos aptos. YHWH debe ser la prioridad número uno de nuestra vida, de lo contrario vamos a encontrar tropiezo en El y en Su Torah.
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