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Gota Diaria 23-07-2026

“Porque de la manera que en un cuerpo tenemos muchos miembros, pero no todos los miembros tienen la misma función, así nosotros, siendo muchos, somos un cuerpo en el Mesías, y todos miembros los unos de los otros” (Romanos 12:4-5)

 

La tendencia humana del hombre es creer que él es el protagonista en la historia de la humanidad.  Esta vista tan corta es consecuencia de la soberbia que llevada a extremos puede tomar la forma de narcisismo o aún de comportamiento psicopático, encogiendo el universo, limitándolo solo a lo que la persona ve con sus propios ojos y escucha con sus oídos, haciéndolo extremadamente pequeño, como un cañón encerrado por sus propias paredes.  Sin embargo, las Escrituras, nos dan una vista aérea de dicho cañón y de toda la tierra a su alrededor.  Nos muestra que no somos los protagonistas, sino actores de reparto en un elenco de billones de una obra cósmica en la cual Elohim es el protagonista, y al mismo tiempo director.  En una obra escrita por el hombre, Abraham y Sara, David o Pablo, ellos serían el centro, y la obra terminaría cuando resolvieran el conflicto o murieran, más en la Torah no es así.  En ella vemos como la antorcha pasa de generación en generación tomando el hilo de la próxima historia de vida, tejiendo un hermoso tapete lleno de vidas y testimonios que nunca se podría apreciar si nos enfocamos en una vida en particular, excepto una – la vida de Yahushua.  Su biografía toma menos del 10% de las Escrituras, sin embargo, podemos encontrarlo en cada página desde Génesis hasta Apocalipsis.  Él está profetizado abierta y alegóricamente en las mismas vidas de Sus ancestros como un patrón tomado de Él.  En todo el Tanaj podemos leer sobre la continua guerra del enemigo tratando de eliminar el linaje del Mesías.  Solo humillándonos a nosotros mismos y dejando nuestra miope vista, podemos apreciar la mano de Elohim en la historia de la humanidad y darle la gloria que Se merece. 

Gota Diaria 22-07-2026

“Pero cuando venga el Espíritu de Verdad, él os guiará a toda la verdad… y os hare saber las cosas que habrán de venir” “Y serán todos enseñado por Elohim. Así, que, todo aquel que oyó al Padre, y aprendió de Él, viene a mí” (Juan 16:13 y 6:45)

 

Hoy más que nunca, con la proliferación religiosa que hay, debemos tener cuidado de que fuente estamos alimentando nuestro espíritu, si estamos corriendo tras la opinión e interpretaciones de hombres o si estamos yendo directamente a la fuente, al Ruaj Hakodesh.  ¿Quieres beber agua de Su fuente, agua pura, filtrada por la Roca, fresca y deliciosa? o ¿prefieres beber agua contaminada llena de aditivos químicos (doctrinas de hombre)?  La mente con sus razonamientos, emociones, voluntad decide basada en la razón, está atada a la tierra.  Contacta el mundo a través de los cinco sentidos, está limitada por emociones, trabaja a través del cerebro y de los deseos de la carne para satisfacer el ego.  La necesitamos para funcionar en este mundo, pero necesitamos mantenerla sujeta al espíritu.  El espíritu, es nuestro verdadero ser, si hemos sido renovados por el Ruaj a una nueva creación, es la entrada o portal al mundo del Eterno, y tiene la mente del Mesías.  Es allí donde Elohim nos habla, conforta, instruye y guía.  Es allí donde podemos habitar a la sombra del Altísimo.  Recuerda, ningún maestro humano puede llevarte al Mesías, solo el Ruaj (Espíritu) de YHVH puede hacerlo y lo hace a través de tu espíritu no de tu mente.  El apela al centro de tu vida, no a la razón.  Esa es la diferencia entre el que es guiado por el espíritu y el que es guiado por la mente o emociones, es la diferencia entre la religión y la relación.  ¿Estás enamorado(a) del Mesías o de tu líder? Hay muchos falsos maestros, hoy en día, famosos que son reverenciados, honrados, canonizados por sus seguidores, que enseñan junto con la verdad, mentiras con las que seducen a todas esas mentes greco-romanas obsesionadas con las interpretaciones humanas las que Satanás disfraza de verdad. 

Gota Diaria 20-07-2026

“Buena es la sal; más si la sal se hiciere insípida, ¿con que se sazonará?  Ni para la tierra ni para el muladar es útil; la arrojan fuer. El que tiene oídos para oír, oiga” (Lucas 14:34-35)

 

La sal es la única roca/piedra comestible, esencial para la vida, mantiene el equilibrio acido/base del cuerpo, regula el ritmo del músculo cardíaco, controla el agua en el cuerpo, permite la absorción de nutrientes.  En la antigüedad se le llamaba el “oro blanco” y se usaba para preservar los alimentos, desinfectar heridas, purificar objetos, y pagar sueldos (salario = sal por el oficio diario).  Entre las cualidades está su durabilidad, no se puede destruir.  Es de gran valor, el cual es intrínseco = es su sabor. Yahushua dice que, si la sal pierde su sabor, no sirve para nada, ni para el muladar.  Recuerde que el valor de la sal es su sabor, es decir, sin el sabor la sal no es sal, no importa cuánto quiera llamarse sal, no lo es.  Ahora para perder algo, hay que poseerlo primero, así que Yahushua le está hablando a gente que conoce la sal y su valor (La Torah y sus instrucciones de vida que hay en ella).  Por consiguiente, perder el sabor es apartarse de Elohim y Su Torah (instrucciones), es perder la identidad como pueblo de Elohim y cuando tal cosa pasa, no servimos ni para el muladar, somos pisoteados fácilmente por vientos de doctrinas, dogmas de hombres y cuando menos pensamos, no hay ninguna identidad en nosotros.  Es como un vaso de Coca-Cola con agua, no es Coca-Cola, ni es agua, no podemos identificar ese líquido con ninguna de las dos.   Estamos llamados a ser saleros y llenar con el sabor de la sal (Torah), el mundo.  La sal purifica, separa y conserva, pidámosle al Eterno Elohim que nos guarde para que no perdamos el sabor, la esencia de ser sal útil para Su reino. 

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