YOM KIPPUR
“Así que, hermanos, teniendo libertad para entrar en el Lugar Santísimo por la sangre del Mesías Yahushua… acerquémonos con corazón sincero, en plena certidumbre de fe” (Hebreos 10:19-22)
Hoy estamos celebrando Yom Kippur. En los días del Templo, cada año en este día, el Sumo Sacerdote entraba en el Lugar Santísimo para hacer expiación por el pueblo. Él se quitaba toda su vestidura sacerdotal y entraba a la presencia de Elohim con vestiduras de lino blancas. Todos los que hemos aceptado la obra expiatoria de Yahushua en nuestra vida, somos sacerdotes y estamos llamados a entrar a la presencia de YHVH, pero para hacerlo debemos despojarnos de nuestra vestidura del viejo hombre, deshacernos de todo orgullo, ego, vestigios del sistema, preocupaciones y ansiedades y entrar a la presencia de nuestro amado Padre humildemente como niños. La sangre de nuestro Cordero, nos cubre para que podamos entrar al Lugar Santísimo. Y allí, nos encontraremos con Elohim, cara a cara en adoración y alabanza. Entremos y renovemos nuestra mente y corazón y gocémonos en Su Salvación. ¡Feliz Yom Kippur!
“Ten piedad de mí, oh Elohim, conforme a tu misericordia; conforme a la multitud de tus piedades borra mis rebeliones” (Salmo 51:1)
Después de que el Rey David fue confrontado con la verdad de su pecado y el posible juicio de YHVH, fue a Elohim pidiendo perdón y limpieza de su corazón. David mostró verdadero arrepentimiento y sabía que solo YHVH podía devolverle la integridad a su corazón. La palabra arrepentimiento en hebreo es “Teshuvah” = regresar. Dar la vuelta y volver a YHVH. Dejar el pecado y regresar a casa, al Camino de la Torah. El pueblo judío acostumbra antes de Yom Kippur, pasar 40 días haciendo “Teshuvah”. Pero quienes vamos por el Camino de la Torah sabemos que el Teshuvah es una acción constante, diaria, todo el tiempo debemos estar alertas y vigilar nuestra manera de vivir, nuestra obediencia a la Torah y pedir perdón cada que sea necesario, no solo 40 días, sino constantemente. “Sobre toda cosa guardada, guarda tu corazón; porque de él mana la vida” — Proverbios 4:23. Teshuvah es uno de los regalos maravillosos que YHVH nos da, la habilidad de volver a Él y buscar sanidad para nuestro quebrantado corazón.
“Sáname, oh YHVH, y seré sano; sálvame, y seré salvo; porque tú eres mi alabanza” (Jeremías 17:14)
Es bueno alabar y confiar en nuestro Adonai a pesar de las aflicciones. En realidad, el sufrimiento nos permite ejercitar nuestro corazón de formas que serían imposibles si el camino de nuestra vida fuera un camino de rosas sin problemas. Tal vez la copa que YHVH nos da a tomar, sea amarga, pero una vez ingerida se vuelve dulce por la enseñanza que trae y la forma como nos acerca más a nuestro amado Padre. Cuando aceptamos la prueba como ordenada por YHVH, por el Rey de Gloria quien en un abrir y cerrar de ojos puede librarnos de la opresión, nuestro corazón es refinado, fortalecido, y solo alabanzas pueden salir de nuestros labios. Solo nuestro Padre sabe cuáles aguas deben ser endulzadas, solo el Autor y Consumador de nuestra fe sabe cómo sacar un diamante de las cenizas. “Así ha dicho YHVH, Redentor tuyo, el Santo de Israel: Yo soy YHVH Elohim tuyo, que te enseña provechosamente, que te encamina por el camino que debes seguir” – Isaías 48:17.
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