DIA 22 HACIA SHAVUOT
“Perdónanos nuestras deudas, como también nosotros perdonamos a nuestros deudores” (Mateo 6:12)
El perdón es una de las experiencias humanas más profundas y dolorosas. Hay cientos de versiones baratas sobre el perdón, pero cuando la ofensa nos cuesta, es otro asunto. Tal vez nunca has pensado que las ofensas cuesten, pero cuestan, te pueden robar la salud física o emocional, afectar tu relación familiar, laboral o de amistad. Y algunas cosas se pueden pagar, pero solo el perdón cubre aquellas que no se pueden. Pedir perdón y perdonar es un acto de la voluntad, cada uno decide. Pero contrario a lo que la mayoría piensa, es la persona ofendida, la que no quiere perdonar, quien se haya en prisión. Prisionera de su propia amargura. Ahora, el perdón no significa que quien cometió la falta está exenta de las consecuencias, en absoluto. Cuando vamos a YHVH a pedirle perdón por todos nuestros pecados, eso no implica que no tenemos que hacerle frente a las consecuencias de una vida desordenada. El perdón cancela la deuda, y nos asegura que con YHVH podemos hacerle frente a las consecuencias y salir victoriosos aprendiendo las lecciones necesarias para seguir adelante sin resbalar en la misma piedra. La otra cara del perdón es el perdonar a aquellos que nos han ofendido. Al perdonar los hacemos y nos hacemos libres. Ellos libres de la culpa y nosotros libres de la amargura que no nos dejaba tener una relación pura y libre con YHVH y con los demás. Slalom
DIA 21 HACIA SHAVUOT
“… Te ruego que me muestres tu gloria” (Éxodo 33:18)
Después de 40 días en el Monte recibiendo la Tora para el pueblo, Moisés baja y halla al pueblo adorando un becerro. Como líder, Moisés necesitaba establecer un estándar, necesitaba de YHVH urgentemente y le pide ver Su gloria. Moisés quiso ver la grandeza, la majestad y el esplendor de YHVH. Necesitaba una nueva revelación que lo capacitara para continuar caminando en los tiempos oscuros en que estaba, con un pueblo idolatra y desconfiado. Anhelaba la seguridad de la poderosa y radiante presencia de YHVH. Nosotros también deberíamos estar buscando desesperadamente la Gloria de YHVH. Los tiempos no son buenos y el mundo está cada día más sumergido en la oscuridad. ¿Cuándo fue la última vez que le pidió a YHVH ver Su gloria? O tal vez nunca lo ha hecho. ¿Cómo cree que vamos a poder sobrevivir a lo que se avecina? “Padre, muéstranos tu gloria, llénanos de tu poder para poder caminar en estos tiempos con verdad, sabiduría e integridad. Gracias por deleitarte en revelarte a nosotros y fortalecer nuestra confianza en TI” Amen. SHABBAT SHALOM
DIA 20 HACIA SHAVUOT
“¿No es El tu padre que te creó? Él te hizo y te estableció” (Deuteronomio 32:6)
Sabemos que somos el producto de un proceso natural. Pero ¿es solo eso? Si fuéramos el producto de un proceso natural únicamente, entonces nada importaría, la existencia, conciencia, deseos, amor, todo no sería otra cosa que eventos físicos. La vida no tendría sentido, aun las relaciones no tendrían propósito. Los valores, estándares morales y éticos no tendrían bases, serían solo preferencias y deseos. Para muchos eso es exactamente, por eso no debe sorprendernos que las sociedades hoy en día corran desbocadas hacia una anarquía moral. Pero muchos sabemos que la vida si tiene sentido. Sabemos que las relaciones, especialmente las más íntimas no son producto del azar, y la relación padre - hijo es crucial para entender esto, porque nos da identidad y pertenencia, porque se deriva del Padre Eterno — “Porque en El vivimos y nos movemos…” Hechos 17:28. YHVH es el origen de todo, de nuestra vida, que use elementos secundarios como nuestros padres terrenales para traernos a este sistema, es irrelevante. Existimos porque YHVH así lo ha querido, El maneja las cuerdas de nuestra vida y saberlo nos debe dar tranquilidad y paz, porque, aunque nuestros padres terrenales falten, YHVH está ahí, nuestro Padre Celestial siempre está presente ayudándonos a entender que la vida tiene un propósito y que solo lo podemos cumplir en El.
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