“El creyó en esperanza contra esperanza, para llegar a ser padre de muchas gentes, conforme a lo que se le había dicho: así será tu descendencia” (Romanos 4:18)
Humanamente, era imposible; Abraham tenía 100 años y Sara 90, pero YHVH había hecho una promesa. Abraham tenía que enfrentarse a dos realidades – su realidad y la realidad de la Palabra de YHVH. Estas no encajaban, sin embargo, contra toda esperanza, Abraham creyó lo que Elohim le había prometido absolutamente convencido que El tenía el poder para cumplir Su promesa. Elohim tenía un plan mayor para Abraham, Su plan de redimir a toda la humanidad estaba a punto de comenzar, todas las naciones del mundo serían bendecidas a través de la simiente de este hombre. En nuestra vida, la Palabra de Elohim y nuestra realidad no siempre encajan para nosotros, pero YHVH quiere que nuestra realidad no enceguezca nuestra confianza en EL. El quiere que sus hijos enfrenten la realidad como es, pero que a pesar de las circunstancias, confíen en El, porque saben que El es fiel a sus promesas. En Español la palabra fe, es certeza de que algo va a pasar, pero en si contiene elementos de duda. En Hebreo la palabra fe es confianza y fidelidad absoluta y no da cabida a ninguna duda. Si al enfrentar tu realidad hoy, sientes que la duda puede llegar a tu corazón, recuerda que YHVH siempre tiene un plan mayor para ti, El no solo trabaja en nuestro bien personal sino también para Su gloria y la extensión de Su Reino a través de las vidas de quienes confían en El.
“Esforzaos y animaos; no tengáis miedo del rey de Asiria… con él está el brazo de carne, mas con nosotros está Yaweh nuestro Elohim para ayudarnos y pelear nuestras batallas” (2Crónicas 32:7-8)
¿Qué haces en una crisis? ¿Qué haces cuando todo va mal? ¿Qué haces cuando sientes que estas siendo bombardeado por todos los lados? Todos hemos experimentado o experimentaremos situaciones como estas en nuestra vida. Cuando esto suceda podemos sacar fortaleza y coraje de la misma fuente que lo hizo el rey Ezequías. El ejército asirio era el más poderos de la época y había derrotado a todos su enemigos, Israel era una nación pequeña y presa fácil, pero Ezequías no le hizo la tarea fácil, todo lo contrario, fortaleció los muros de la ciudad, preparó a sus hombres y los animó recordándoles que Yaweh estaba con ellos. Si estás frente a una crisis en estos momentos, pregúntate primero si debes tomar alguna acción. ¿Estás desanimado(a), negativo y sin fuerzas espirituales para pelear? ¿Le estás haciendo las cosas fáciles al enemigo? O ¿estás fortaleciendo los muros y sellando todo orificio para que no encuentre entrada? Recuerda esas cosas pequeñas a las que no le damos importancia pueden aportillar el vallado: falta de perdón, negligencia en nuestra vida espiritual, compromiso con el mundo, etc. Y segundo, después de bloquear la entrada al enemigo, recuerda quien está contigo. Yaweh de los ejércitos quien pelea tus batallas.
“Por tanto, tomad toda la armadura de Dios, para que podáis resistir en el día malo, y habiendo acabado todo, estar firmes” (Efesios 6:13)
No podemos describir la vida del creyente como una “cuna de rosas”. La Biblia claramente dice que tendremos luchas y solo podemos obtener la victoria con la fortaleza que YHVH nos da. Es esencial entender que para poder fortalecernos en YHVH, necesitamos conocerlo íntimamente a través de Su Torah, conocer Su carácter, Sus caminos y vivir una vida de obediencia a sus mandamientos. Para fortalecernos en El, no podemos confiar en nuestra propia prudencia. La gente más fuerte es aquella que reconoce que es débil en sus propias fuerzas y solo la fortaleza que proviene de YHVH les da la victoria. Ahora, tomar la armadura de Elohim, no es algo que nos ponemos y quitamos constantemente. La armadura es en sí, el carácter, el estilo de vida del creyente. La justicia, verdad, paz, fe son parte integral de nuestro caminar con Elohim. La Palabra de YHVH es la base sobre la cual construimos nuestra vida. Vivimos en un campo de batalla, el creyente en Yahshua siempre va a tener conflicto y persecución, pero una vida de consagración, obediencia y relación íntima con Yaweh, lo mantendrá firme y podrá resistir cualquier ataque del enemigo.
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