“No os engañéis; YHVH no puede ser burlado; pues todo lo que hombre sembrare, eso también segará” (Gálatas 6:7)
Es imposible negar que la vida cambia. La gente cambia, los lugares cambian, las cosas cambian. Gente, lugares, cosas, todo eso es lo que hace a la historia, historia. Un día cada uno de nosotros seremos parte de esa historia. Pero el problema con la historia es que deja muy pocos testigos para verificar todo aquello que solía ser. Y existe lo que llaman, el factor idiota, es decir, todos aquellos que ignorantemente tuercen el testimonio de los pocos testigos que quedan, para que concuerde con lo que ellos creen que debió haber pasado. Con relación a la intervención Divina en la vida del hombre, queda un testigo silencioso que nos ofrece su testimonio, para beneficio de aquellos que tienen oídos para oír. Las Escrituras Hebreas — el llamado Antiguo Testamento, es ese testigo silencioso que permanece hoy después de miles de años para testificar. Ahora el factor idiota, le ha vendido al pueblo de YHVH la mentira del “amor incondicional”, solo porque ellos decidieron que así tuvo que haber sido. La verdad es que no importa, cuan desesperadamente todos ellos crean esa mentira, las Escrituras nos cuentan una historia diferente. Nos describen al Elohim de Israel en términos claros que no da cabida a confusión, y nos dice que: “YHVH es tardo para la ira y grande en poder, y no tendrá por inocente al culpable” — Nahun 1:3.
“Airaos, pero no pequéis; no se ponga el sol sobre vuestro enojo” (Efesios 4:26)
Debido a que somos individuos únicos, tenemos diferentes puntos de vista y los desacuerdos puede ocurrir en cualquier relación. Cuando un conflicto aparece podemos manejarlo ya sea negativa o positivamente. Bajo presión descubrimos nuestras faltas y debilidades como la irresponsabilidad, la hipersensibilidad, el perfeccionismo y aun si tenemos tendencia a la depresión o no. Ahora, ¿qué causa una discusión y daña la unión en cualquier relación? ¿Cosas grandes o pequeñas? Por lo regular son pequeñeces, y tenemos que admitir que la mayoría de nuestros problemas se deben a que no aceptamos los puntos de vista de los demás y creemos que la gente o aquellos que amamos deben ver la vida como la vemos nosotros. Aparte de esto, está el hecho de si me siento amado(a) o abandonado(a). Entonces, ¿qué hacer cuando nos hallemos en medio de un desacuerdo? La Biblia nos enseña que debemos tratar con el asunto en forma positiva. Podemos sentir ira y creer que la otra persona actuó mal, pero una reacción negativa como: ventilar los defectos del uno al otro, retirarse en medio de la discusión, guardar silencio cuando hay que dar explicaciones, puede ser destructivo en una relación. La Biblia dice: en tu ira no peques. Busquemos siempre construir no destruir.
“Habiendo sido yo antes blasfemo, perseguidor e injuriador; más fue recibido a misericordia porque lo hice por ignorancia e incredulidad” (1 Timoteo 1:13)
YHVH nunca consulta nuestro pasado para determinar nuestro futuro, así que, no necesitamos buscar excusas, solo responder cuando nos llama y seguirlo. Él siempre nos dará tareas demasiado grandes para nosotros porque no quiere que olvidemos de donde proviene nuestra fortaleza. Nuestro destino, nuestro llamamiento, no aparece en las columnas de vacantes en los periódicos, no somos voluntarios, sino que respondemos a su llamado. Pero cuando sabemos que estamos en el centro de Su voluntad, de Su propósito para nuestra vida, sabemos también que nuestra experiencia será perdurable y gloriosa imposible de encontrar en el sistema. Así que, caminemos en nuestro destino, sigamos Su Camino. Tiene un costo, pero nada que no tengamos, de hecho, lo único que YHVH pide de nosotros es lo único que realmente nos pertenece, “nuestra voluntad”, así que, es nuestra la decisión de seguirlo o seguir la corriente del mundo. ¿Hay algo que te hala en dirección diferente al destino que Elohim tiene para ti? Si es así, elimínalo. Los primeros discípulos dejaron sus redes y todos los registros de la historia cuentan de su gloriosa experiencia. El sitio más seguro para estar hoy en día es en el centro de la voluntad de Dios.
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