“Si vuestra justicia no fuere mayor que la de los escribas y fariseos, no entraréis en el Reino de los cielos” (Mateo 5:20)
No se necesita mucho para superar la justicia de los escribas y fariseos. La idea que ellos tenían de justicia y rectitud era expresada en las apariencias. Yahushua los llamo “sepulcros blanqueados”, y ¿qué se encuentra en un sepulcro? Huesos, muerte, todo lo que produce la hipocresía, el egoísmo, el engaño, la autocomplacencia, la justicia propia que determina que es bueno y que no lo es, sin importarle los parámetros establecidos por Elohim. El orgullo propio y la justicia de YHVH se mezclan tan bien como el agua y el aceite. Donde esta nuestro ego, queda muy poco espacio para YHVH. ¿Qué relación puede tener Yahushua con alguien lleno de orgullo y soberbia? En este caso, el alma se rinde a YHVH y deja su orgullo o Elohim tendrá que dejar de ser Elohim y eso es imposible. Así que, si queremos superar a los escribas y fariseos, debemos empezar por rendirnos totalmente a YHVH, a Su Palabra, a Su voluntad.
“Solamente esfuérzate y se muy valiente, para cuidar de hacer conforme a toda la Torah que mi siervo Moisés te mandó; no te apartes de ella ni a diestra ni a siniestra, para que seas prosperado en todas las cosas que emprendas” (Josué 1:7)
Todo creyente debe saber que la única forma de conocer la voluntad de Elohim es a través de Su palabra y que leerla, estudiarla y meditar en ella es esencial. Pero muchos tratan de buscar la voluntad de YHVH abriendo las Escrituras en los servicios de sus iglesias. Eso es como pertenecer a un equipo de football, no asistir a los entrenamientos, y pretender en el momento del enfrentamiento ganar sin ningún problema. El propósito de las Escrituras es de mostrarnos la luz de YHVH e iluminarnos el camino que Él ha trazado para nosotros. Nos enseña los principios, reglas y mandamientos del Reino bajo los cuales todos los hijos de Elohim debemos vivir. Recuerde que un futbolista no lo es por pertenecer a un equipo, sino por haber hecho del football su estilo de vida, y que eso conlleva, disciplina y práctica. Igualmente, no somos hijos de Elohim solo por proclamarlo, ser ciudadano del Reino también involucra disciplina y práctica y lo que YHVH le dijo a Josué, nos lo dice a todos hoy: esforcémonos para hacer conforme a todo lo que está en la Torah, no nos apartemos de ella ni a diestra ni a siniestra y seremos prosperados en todo. Sabremos tomar decisiones sabias, no nos amedrentaremos ante las dificultades porque sabemos que son parte de las prácticas que nos harán fuertes en El.
“Estad quietos, y conoced que yo soy YHVH; seré exaltado entre las naciones; enaltecido seré en la tierra” (Salmo 46:10)
La orden de estar quietos viene del verbo “rapha” = rendirse / soltar / renunciar. Pero ¿hasta qué punto debemos rendirnos, soltar o renunciar? Debemos rendirnos para comprender que YHVH está en control de todo como el “Dueño del Universo”. Soltamos para objetivamente conocer el poder de YHVH en nuestras vidas. Y renunciamos a confiar en nuestra propia prudencia para poder experimentar la gloria de YHVH que es suficiente — Éxodo 14:14 — “YHVH peleará por vosotros, y vosotros estaréis tranquilos”. Cuando nos rendimos y aceptamos que todo en nuestra vida está en control de YHVH, encontramos paz, el temor se va y aunque el mundo tiemble y se descontrole, no temeremos porque sabemos que YHVH es nuestro refugio, nuestra ayuda en cualquier situación. El tiempo es muy corto, el mundo y su sistema pronto colapsará y nosotros veremos a nuestro REY, así que estemos quietos y esperemos en El.
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