“Por lo cual, salid de en medio de ellos, y apartaos, dice el Adonai, y no toquéis lo inmundo; y yo os recibiré” (2 Corintios 6:17)
He hecho esta pregunta varias veces, y quiero hacerla de nuevo: ¿Si fuéramos a ser juzgados por seguir al Mesías, hallarían en nosotros suficiente evidencia para condenarnos? Hagamos un auto-análisis de nuestra vida, gustos, como pasamos el tiempo libre, celebraciones, nuestro lenguaje, amistades, relaciones, etc. Es esencial entender que como pueblo de YHVH estamos llamados a separarnos del sistema como tal. A veces cuesta trabajo ver la diferencia entre personas que dicen ser creyentes y gente del sistema. Y la gran pregunta es: ¿en qué creen? Porque pueden estar creyendo en una mentira. La verdad es LA VERDAD, pero el conocimiento puede ser falso o verdadero. Pueden estar basando su fe y vida espiritual en el conocimiento de una mentira. “Ciertamente mentira poseyeron nuestros padres, vanidad, y no hay en ellos provecho” — Jeremías 16:19. No importa lo que nos hayan enseñado, es responsabilidad de cada uno buscar la VERDAD y separarse. Es imposible hacer la diferencia en el mundo, si no somos diferentes.
“Pues tengo por cierto que las aflicciones del tiempo presente, no son comparables con la gloria venidera” (Romanos 8:18)
YHVH está compasivamente creando y construyendo nuestra vida en este momento, Su mano está en acción. Es un reto para nosotros, pues siempre tratamos de ayudarlo a hacerlo. Queremos las cosas a nuestro tiempo y a nuestra manera y cuando no se dan, nos llega la angustia, decepción, y desánimo. No nos damos cuenta que con esa actitud estamos manifestando que no confiamos, ni creemos que el tiempo de YHVH es el perfecto. Muchos podemos estar pasando por problemas en estos momentos, pero no apuremos a YHVH, con El el sufrimiento es temporal y nuestro futuro es lleno de esperanza. Confiemos en Su tiempo y Su mano de poder en nuestra vida. Nada de lo que vivamos hoy es comparado con la gloria venidera. El está transformando nuestra vida para que reflejemos Su gloria,
“He aquí, que como el barro en la mano del alfarero, así sois vosotros en mi mano, oh casa de Israel” (Jeremías 18:6b)
Es maravillosa la forma como Elohim nos habla, siempre busca parábolas para que entendamos, se baja a nuestro nivel de comprensión para que no perdamos la enseñanza. El hombre es recursivo por naturaleza, y yo siempre digo que una crisis es una oportunidad, pero en algo que el hombre siempre ha fallado es en ver las crisis como la oportunidad de ir a Elohim. Va más fácil al sicólogo, al brujo, gurú, al banco, etc. Ha fallado en entender que quien mejor puede reparar la vida, es quien la creó. Jeremías fue a casa del alfarero y lo vio haciendo una vasija. Como suele suceder la forma de la vasija se daño en sus manos y el alfarero volvió a echarla sobre la rueca para hacerla de nuevo. No botó la arcilla, no la hizo a un lado, la volvió a tomar en sus manos y empezó el proceso de nuevo. Si estás en medio de una crisis, y estas tentado(a) a buscar ayuda diferente a Elohim, déjame decirte, nadie tiene ni la capacidad ni el poder de tomar la arcilla de tu vida y darle nueva forma. Podrán recomendarte soluciones, pero el verdadero problema seguirá porque no es cuestión de la vasija sino de lo que has hecho con ella, y Elohim, la puede tomar en sus manos, moldearla de nuevo, darle nueva vida, llenar esa vasija de tu vida de todos los elementos necesarios para que salga adelante y viva una vida victoriosa glorificando el nombre de quien la creó.
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