“Aunque ande en valle de sobra de muerte, no temeré mal alguno, porque tú estarás conmigo” (Salmo 23:4)
El miedo afecta la forma como el cerebro procesa imágenes y mensajes. El miedo distorsiona la forma como vemos y oímos. Y como la mente y el cuerpo están interconectados, el miedo causa muchos problemas fisiológicos como enfermedades del corazón, presión arterial alta, depresión y muchas otras enfermedades. En resumen, el miedo es mortal. La mayoría de nuestras emociones negativas proceden del miedo, incluyendo la ira, frustración y odio. A nivel espiritual, el miedo y la preocupación hacen que la gente dude del amor de Elohim y de Sus promesas. El enemigo sabe que el miedo desequilibra a la gente y la hace vulnerable a enfermedades, manipulación y engaño. Vivir en temor es un tipo de esclavitud – Hebreos 2:15. YHVH nos exhorta una y otra vez a no temer – al hombre, a la guerra, a la tribulación, ni siquiera a la muerte misma – Romanos 8:35-39. El antídoto para el temor, es un corazón lleno del amor de YHVH y Su Torah – “El amor echa fuera el temor” – 1Juan 4:18.
“Mira que te mando que te esfuerces y seas valiente; no temas ni desmayes, porque YHVH tu Elohim estará contigo en dondequiera que vayas” (Josué 1:9)
Al soldado siempre se le dice que sea fuerte y valiente antes de entrar al campo de batalla y es vital recordar que todos nosotros estamos involucrados en una guerra espiritual todos los días de nuestra vida. Antes de salir a la guerra, el soldado debe estar convencido de la causa y debe estar comprometido en espíritu, alma y cuerpo. No podemos evadir al enemigo evitando la guerra, es una guerra que no podemos negar ni escapar, cualquier indecisión es un tipo de rendición que el enemigo aprovechará, por eso debemos enfrentar al enemigo con todo nuestro corazón -- “Los que amáis a YHVH, aborreced el mal” – Salmo 97:10. Recordemos que el perfecto amor, echa fuera el temor y caminar en la verdad, en la Torah, nos da la victoria – “No seas vencido de lo malo, sino vence con el bien el mal” – Romanos 12:21.
“Hay camino que parece derecho al hombre, pero su fin es camino de muerte” (Proverbios 16:25)
Saber algo sobre Elohim no es lo mismo que personalmente poner tu vida en sus manos. La diferencia entre un profesante y un verdadero creyente, es que este último lucha en medio del dolor, de la ambigüedad, del quebrantamiento, se sostiene como dice Hebreos 11:27 – “como viendo al Invisible”. Job dijo – “He aquí, aunque él me matare, en él esperaré; no obstante, defenderé delante de él mis caminos” – Job 13:15. Conocer a Elohim no es tener formulas teológicas, dogmas y credos. Hay camino que parece derecho… aun para creyentes profesionales (líderes), pero cuando llega la exigencia, cuando se dan cuenta que hay una obligación eterna de vivir auténticamente a la luz de la Verdad, el interés decae. Tomar el madero es difícil porque la carne no quiere morir, lucha por derechos que no quiere ceder al Señorío de Aquel a quien llama Padre. “¿Por qué me llamáis Adonai, Adonai, y no hacéis lo que yo digo?” – Lucas 6:46.
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