“Gloria y hermosura es su obra, y su justicia permanece para siempre” (Salmo 111:3)
La palabra para siempre en hebreo es: ‘Ad’. El hebreo no tiene una palabra general para tiempo. Tampoco tiene palabras temporales para: pasado, presente, futuro o eternidad. En la mayoría de los casos, ‘Ad’ se refiere al impredecible futuro. La clave para entender la palabra ‘Ad’, es entendiendo que la idea de “para siempre” en hebreo, siempre va asociada con algo concreto y personal. No es alto extraño llamado tiempo que pasa y pasa, sino que es algo que puedo señalar y que va mas allá de mi imaginación. El salmo nos dice que la justicia de YHVH dura más allá de lo que nos podamos imaginar. Es real y permanente. No es una idea mística o imposible de identificar, no son reglas abstractas. Es la esencia de YHVH, especialmente su accionar hacia el hombre. La podemos ver en la tierra, el agua, en el desierto, en la gloria del templo, en el tabernáculo, en la gloria y caída de reinos. Es YHVH actuando en el mundo. El salmista nos dice que podemos contar con que YHVH siempre estará ahí para nosotros, día a día por siempre. Esta mañana YHVH estuvo ahí, en la tarde estuvo ahí, esta noche está aquí, mañana estará aquí, y pasado mañana y el día después y por siempre veremos su mano en nuestra vida. Ese es nuestro futuro, siempre en El.
“Tiempo es de actuar, oh YHVH, porque han invalidado tu Tora” (Salmo 119:126)
La palabra invalidar en hebreo es: “paw-rar” — que significa = romper / desafiar / dividir / hacerla inútil. La historia le pertenece a YHVH. Las Escrituras nos afirman que YHVH está en control de la historia y permite circunstancias que la formen para Su propósito. Tal vez no vemos Su mano en ella, o atribuimos los eventos a manos diferentes olvidando que todo está bajo Su control — “El convierte en nada a los poderosos, y a los que gobiernan la tierra hace como cosa vana” — Isaías 40:23. Un día no muy lejano, Su mano será más visible cuando haga juicio sobre quienes han tomado Su Tora como cosa liviana y han pasado sobre ella invalidándola. Lo mismo ocurre en nuestra vida personal. A veces estamos tan absortos en nuestras circunstancias, que no vemos Su mano moldeando nuestro camino con eventos que consideramos ordinarios, pero que llevan Su sello divino. Su mano nos mueve constantemente hacía donde El se propone. Nada en nuestra vida es accidente, aun las cosas que consideramos desagradables y pensamos que es imposible que provengan de El, son por El permitidas para formar nuestro carácter y moldearnos para Sus propósitos. Los tiempos son difíciles, es tiempo no solo de que YHVH actué, sino de que nosotros también tomemos conciencia de nuestra responsabilidad en tiempos como estos.
“Raeré de sobre la faz de la tierra a los hombres que he creado, desde el hombre hasta la bestia, y hasta el reptil y las aves del cielo…” (Génesis 6:7)
La palabra “raer (destruir)” en hebreo “Maha” que se usa aquí para eliminar el problema del pecado por medio del diluvio, significa: “borrar lavando”, como cuando se lava la mancha de un vestido lavándolo. Isaías 43:25 — “Yo soy el que borro (maha) tus rebeliones por mi nombre, y no me acordaré de tus pecados”. Aquí se usa la misma palabra para decir que YHVH lava / borra (maha) nuestros pecados. No olvidemos que el pecado o infracción de la Tora, no solo afecta al infractor, sino también a todo su entorno — familia, comunidad, naturaleza. No es algo pequeño o insignificante con lo que solo el infractor tiene que lidiar, aun el inocente sufre sus consecuencias. Así que, si somos honestos y queremos vivir bajo sus parámetros, tenemos que dejar que borre / lave todo lo que no es de El en nuestra vida, así como borro el pecado del mundo, una vez, con el diluvio. Nadie necesita ser salvado, sino se está ahogando. Y hasta que no reconozcamos que nuestra amistad con el sistema nos esta ahogando, no necesitamos un Salvador. “¿No sabéis que la amistad del mundo es enemistad contra YHVH?” — Santiago 4:4
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