“Día Santo es a nuestro Adonai; no os entristezcáis, porque el gozo de YHVH es vuestra fuerza” (Nehemías 8:9-10)
Hace 2.500 años más o menos, hubo una Fiesta de Sukkot especial en Jerusalén. El pueblo de Israel había estado cautivo en Babilonia y les habían permitido regresar y empezar la construcción del segundo templo. Nehemías 8 cuenta sobre esta celebración. Leemos como Ezra le enseña al pueblo la Tora y ellos lloran desconsoladamente en arrepentimiento delante de YHVH. Aunque Sukkot es la Fiesta donde se le ordena al pueblo regocijarse, ellos lloraban y luego en el versículo 9, ellos se regocijan, porque después del llanto viene el gozo. La palabra fuerza en hebreo es “mah-oz” que significa: torre fuerte - roca - defensa - fuerza. Cuando decidimos vivir en continuo arrepentimiento y separados para YHVH, nuestro estado normal es de gozo. Pablo nos dice — “regocijaos en el Adonai siempre. Otra vez digo: Regocijaos” — Filipenses 4:4 — En nuestro regocijo, hallamos nuestra torre fuerte, nuestra defensa, nuestra roca, nuestra fuerza.
“Y los siervos de Isaac cavaron en el valle, y hallaron allí un pozo de aguas vivas” (Génesis 26:19)
Esos momentos en la vida cuando uno está pasando por un valle espiritual lo único que desea es la victoria, quiere respuestas, necesita que el poder de YHVH fluya de nuevo. En este pasaje, Isaac cavando los pozos de su padre que los filisteos habían cerrado después de la muerte de Abraham, halló un pozo de aguas vivas. En hebreo la frase es “mayim chayeem” que literalmente significa “aguas vivas”. Yahushua nos prometio durante la “Fiesta de Sukkot”, que quien creyera en Él, de su interior correrían ríos de agua viva — “El que cree en mí, como dice la Escritura, de su interior correrán ríos de agua viva. Esto dijo del Ruaj que habían de recibir los que creyesen en él” — Juan 7:38-39. Nosotros como creyentes tenemos esas aguas vivas dentro de nosotros, pero tenemos que remover y limpiar nuestra vida de todo lo que esta impidiendo que esos ríos de agua viva fluyan de nuevo. Resentimientos, falta de perdón, amargura, duda, incredulidad, auto-justificación, pereza en las cosas del Reino, indulgencia con las cosas del sistema, etc, etc,. Busquemos con todo nuestro corazón al Adonai en este Sukkot y cavemos los pozos para que el agua viva del Ruaj fluya como nunca antes en nuestra vida.
“Para que sepan vuestros descendientes que en tabernáculos hice yo habitar a los hijos de Israel cuando los saqué de la tierra de Egipto. Yo YHVH vuestro Elohim” (Levítico 23:43)
Aunque habitaron en tabernáculos (Sukkot) por cuarenta años, Elohim siempre estuvo con ellos. Les dio señales constantes de Su presencia en medio de ellos. Una columna de nube durante el día y una columna de fuego en la noche eran las señales que les recordaban la presencia de Elohim en medio del pueblo. Además, Elohim se hizo de una Sukkah para El mismo, proveyó un lugar donde ellos podían venir a reconciliarse con El. Si, deambularon por cuarenta años, pero no lo hicieron solos. YHVH instituyó la Fiesta de Sukkot como un recordatorio de su provisión y protección. Pero Sukkot no solo mira al pasado, también nos da una vislumbre del futuro, cuando la promesa de Elohim a Abraham será cumplida, cuando todas las naciones de la tierra serán benditas a través de Su pueblo. Según las Escrituras, el gozo que experimentamos en Sukkot, es solo una pruebita del gran gozo que está reservado para nuestro futuro. En realidad, toda la sombra de la Fiesta, comenzando desde la cosecha hasta el Último Gran Día, nos muestra el tiempo final y el gozo del Reino Milenial del Mesías. Asegúrate, que tus hijos, nietos y toda generación sepan de Sukkot y nunca olviden la protección de Elohim para Su pueblo.
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