“Dame hijo mío tu corazón” (Proverbios 23:26)
No hay nada más nocivo para la salud física, emocional y espiritual de una persona que evadir la realidad, ignorar los hechos, pretender que el invierno traiga flores o en el verano haya nieve. No pintes el camarote mientras el barco se hunde, acepta que los fracasos y los éxitos son parte de la vida, que la tristeza es buena, que las lágrimas lavan el corazón, que la escasez nos revela lo ricos que somos, que la paz no es ausencia de guerra, sino la seguridad de que YHVH está en control. No busques más soluciones, tapando el sol con un dedo, pretendiendo que se puede vivir sin YHVH, que el sistema tiene todo y que en el mundo están las respuestas a tus dilemas. No esperes a que el camino se acorte, los huesos se cansen, los ojos se opaquen para que la luz de la verdad le de nuevo brillo a tu vida. ¡Shabbat Shalom!
“Y de allí me declararé a ti, y hablaré contigo” (Éxodo 25:22)
Las conversaciones repetitivas, rutinarias hacen que uno pierda el interés. Orar es conversar con nuestro Padre Celestial y si reducimos nuestra conversación a una fórmula o rutina, tarde o temprano vamos a perder el deseo de hablar con EL, o terminamos volviéndonos religiosos, solo preocupados por cumplir con nuestras actividades religiosas, ortodoxos llenos de rituales repitiendo frases huecas donde el corazón no tiene arte ni parte y ya se le ha olvidado lo que significa, derramar su alma delante de YHVH. La vida de oración es una vida de comunión. Es una comunicación de doble vía, donde uno habla y el otro escucha y viceversa. Elohim quiere hablar, quiere ser escuchado, no solo escuchar. La oración no es una herramienta para obtener favores de YHVH, es el medio que El escogió para comunicarse con Su pueblo y quiere que nuestro corazón este en silencio, que el ruido del mundo, el silbido de la duda y el susurro del temor se acallen y lo escuchemos.
“Creced en la gracia y en el conocimiento de nuestro Adonai y Salvador el Mesías Yahushua” (2 Pedro 3:18)
Vida es crecimiento y desde el momento de la gestación se inicia el proceso. Nuestra vida inicialmente es una total dependencia, de la madre en el vientre, de los padres en nuestra niñez y adolescencia, pero llega un momento en que dejamos de depender y empezamos a valernos por nosotros mismos y nos vamos de casa. La vida espiritual por el contrario, la iniciamos por lo regular independientes y lejos de casa, y el plan de Elohim es atraernos de nuevo a El y a una total dependencia de Su guía. Mientras que el permanecer en casa esperando ser suplidos por nuestros padres hasta la vejez, significa inmadurez, permanecer en casa al lado del Padre Celestial es lo que nos lleva a la madurez espiritual. Necesitamos crecer y para ello debemos ser totalmente dependientes de YHVH. ¿Significa que nos volvemos ineptos? No, significa que aprendemos a obedecer, a descansar en la sabiduría de YHVH, a no actuar independientes de El, a creer que quien nos creó sabe lo que es mejor para nosotros y nos guiará a través de nuestro peregrinaje. Todos queremos llegar a un lugar, la mayoría no saben cual es, YHVH lo sabe. Sigámoslo.
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