“Yo subí al monte para recibir las tablas de piedra, las tablas del pacto que YHVH hizo con vosotros” (Deuteronomio 9:9)
Las tablas eran de piedra, no eran de un material costoso para que los ojos del hombre no se fijaran en las tablas en sí, sino en su contenido. Si le hubieran encargado a un ser humano a elaborarlas, tal vez las habría hecho de oro, como el becerro que hicieron para su dios pagano, o de mármol, bronce, las habría adornado con filigranas y esculpido en letras góticas y al margen tal vez pondría una placa para eternizar el momento. Pero, eran piedras sin elaboraciones. Las piedras no son complejas, son simples, todos las conocemos. Pero si todo es tan simple, ¿por qué tuvo que permanecer Moisés 40 días en el monte? Porque el secreto no estaba solo en las letras externas y en el material, sino en lo que ese inerte conjunto de arenillas puede ocultar. La piedra está formada por millones de partículas, así también los Diez Mandamientos contienen 613 instrucciones, secretos de todas las prescripciones sin excepción. En ellas está contenido todo el código de conducta a través del cual Elohim quiere que su pueblo viva. En esas tablas está expresada la voluntad de YHVH, son el corazón del Padre expresado en instrucciones para sus hijos. Fueron dadas en lenguaje sencillo y nos guían a construir nuestro destino de la mano de nuestro Creador.
¡FELIZ SHAVUOT!
“Hasta el día siguiente del séptimo día de reposo contaréis cincuenta días; entonces ofreceréis el nuevo grano a YHVH” (Levítico 23:16)
La Fiesta de Shavuot tiene un doble significado. Primero conmemora el deber antiguo de traer los “primeros frutos” al templo en Jerusalén como ofrenda a YHVH, y segundo, conmemora el evento de monumental significancia para todo creyente, la entrega de la Torah en el Monte Sinaí. El éxodo de Egipto, el cual se celebra en Pesaj, marca el inicio de nuestra libertad física. Pero Shavuot nos recuerda que la liberación física es incompleta sin la redención espiritual que recibimos por medio de la Torah. No se sale de la esclavitud del pecado para ser autónomos, sino para ser siervos de YHVH, porque la verdadera libertad no es la ausencia de esclavitud física, sino la Torah escrita en el corazón por medio del Ruaj Hakoddesh, porque “donde está el Ruaj de YHVH, allí hay libertad”. Shavuot también es llamada “Atzeret” que significa completo, porque junto con Pesaj completa la libertad del pueblo de YHVH, el cual fue hecho libre para poder recibir la Torah. Hace mas de 3.000 años, después de salir de Egipto en la noche de Pesaj, Israel anduvo por el desierto y 50 días después llegó al Sinaí, y allí recibió la Torah, la revelación de YHVH para su vida, la guía para llegar a la tierra prometida, el código de conducta bajo el cual debían y debemos vivir. Moisés nos recuerda esa experiencia: “El día que estuviste delante de YHVH tu Elohim en Horeb, cuando YHVH me dijo: Reúneme el pueblo, para que yo les haga oír mis palabras, las cuales aprenderán, para temerme todos los días de vivieren sobre la tierra, y las enseñarán a sus hijos” – Deuteronomio 4:10. Y Shavuot también conmemora la entrega de la promesa del Padre anunciada por Yahushua: “Les mandó que no se fueran de Jerusalén, sino que esperasen la promesa del Padre, la cual, les dijo, oísteis de mí” – Hechos 1:4. “Cuando llegó Shavuot, estaban todos unánimes juntos. Y fueron llenos del Ruaj Hakoddesh...” - Hechos 2:1-4. “Y pondré dentro de vosotros mi Ruaj, y haré que andéis en mis estatutos, y guardéis mis preceptos y los pongáis por obra” – Ezequiel 36:27
“Vé el pueblo, y santifícalos hoy y mañana; y laven sus vestidos, y estén preparados para el día tercero” (Éxodo 19:10-11)
Pasaron siete semanas desde la salida de Egipto cuando llega el gran momento, el acontecimiento único en la historia. Elohim se dispone a hablar, a revelar su Torah, a hacer oír su voz. El pueblo debe prepararse durante tres días. Pero, ¿de qué va a hablar Elohim? ¿Va a revelar sus secretos, sus intenciones? No. Habla de las relaciones entre los hombres, de los deberes de cada individuo para con otros individuos, para con sus familias y principalmente de la relación del hombre con su Creador. El texto de los Diez Mandamientos nos presenta una serie de instrucciones que cualquier ser civilizado hubiera podido suscribir aun en tiempos pasados. Enumera normas y principios que ya eran conocidos y aceptados en gran parte. Prácticamente no se debían legislar, pero debido a la innata naturaleza rebelde del hombre era necesario hacerlo. Pero son normas de sentido común, redactadas en forma simple que hasta los niños pueden comprender. Presentadas y reveladas con tal claridad que nadie puede alegar que no las comprende y por ello no las puede observar. Torah en hebreo significa “enseñanza / instrucción”. La Torah le enseña al hombre a vivir, es la guía vital del hombre, eleva y enaltece su existencia y llena su vida de sentido.
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